Por Emilio De Rege.
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Aunque sea Enero, el mundo sigue girando. El plan económico del gobierno sigue su curso. El dólar está planchado, el riesgo país perforó la barrera de los 700 puntos por un momento y parece todo listo para un descenso de las tasas. Por otro lado, seguimos viviendo los coletazos de la agresividad del torniquete monetario y fiscal que se eligió o se tuvo que llevar adelante.


Y finalmente, el dólar perforó el piso de la zona de no intervención del Central. La respuesta, por ahora, pequeñas licitaciones para la compra de dólares por parte de la entidad. En el último día hábil de la semana compró US$40 millones y el valor continuó sin embargo descendiendo.


No pareciera que estas licitaciones tengan un impacto de magnitud, al tiempo de que no solo están reguladas con un máximo diario de US$50 millones sino que también forman parte de un total que se va acabando. Hay un total de pesos que la entidad monetaria tiene previsto emitir, y cuanto más dólares compra menos le quedan. Fácil.


Ese viernes logró convalidar una baja de las tasas en su licitación de Leliqs con un resultado positivo. Absorbió más pesos, a la vez que bajaba la tasa. El camino planteado es este. Dólar calmo y baja de tasas, sin apartarse de la meta monetaria. No hay que olvidar que el accionar se encuentra sujeto a un rígido programa. Reiteramos, cada peso que se emite para comprar dólares, impacta en las metas. Esto no quiere decir que no pueda dársele una mayor flexibilidad a la herramienta de la licitación para la compra de dólares. Ya se habla de que, si sigue la presión bajista, el Central podría negociar con FMI el aumento de la intervención diaria hasta los US$150 millones. Esto sería un gran aliciente a la baja de la tasa de Leliq, al tiempo que da mayor poder de fuego diario al Central para operar día a día y mayor certeza sobre el tipo de cambio.


Conclusión: a medida de que las expectativas de que el peso se deprecie, sigan en caída, el Central podría continuar bajando las tasas cada vez más. Es vital un descenso de las tasas para la recuperación económica. El plan económico, sin embargo, parece tener como meta la estabilidad y el descenso de la inflación. Para esto, la sensatez es primordial. No apresurarse. Más con la tentación que supone una elección en ciernes y con la de empezar a crecer seis meses antes de una elección y no tres.


Muchos ya hablan de un tipo de cambio atrasado. La devaluación ha sido mayúscula, con el correlato que todos hemos vivido. Puede que algún día entendamos que nuestra competitividad tiene más que ver con el déficit fiscal, la inflación y las tasas, que con cuánto valga el dólar como única variable. El descenso de la inflación principalmente. Primordial para tener un programa consistente en el mediano plazo. Si seguimos teniendo la misma inflación en un mes que Brasil en un año, de nada vale el dólar a $100.


En Rio Negro, la situación de las diferentes coaliciones electorales es diversa. El anuncio de la fecha de elecciones para el primer domingo de abril tiene a los partidos organizándose con premura. Nada tuvo de antojadiza la decisión de la fecha, como hemos señalado en la edición anterior. Se vive hoy un clima enrarecido políticamente. Todos sabían que la fecha iba a ser Abril. Sin embargo, hay un dejo de pasmo general ante una elección que se avecina cerca. Tan cerca.


El que pega primero, pega dos veces. Descontando la capacidad de instalación que tiene un partido en el gobierno en una campaña corta, el partido del gobernador se cubre de una eventual nacionalización de la elección. El armado desde el poder y con una gran expectativa de permanencia, hace las negociaciones más amables y las adhesiones más numerosas.


En el caso del Frente para la Victoria que comanda Soria, la conformación del frente anti-W y anti-Macri viene gestándose hace tiempo. Pareciera que su frente más importante no será el organizacional o el interno. Si bien es nutrido el número de aliados, de mayor o menor cuantía electoral, pareciera que solo una voz comanda desde Roca.


Como hemos señalado en otras ediciones, será el quedar atrapado debajo de un eventual techo de vidrio del Kirchnerismo lo que más podría perjudicar a Soria. Su apuesta a la radicalización del discurso podría acotar el poder de fuego del candidato. No olvidemos, el peronismo tendrá muchas expresiones dispersas en los partidos.


En el caso de Cambiemos, el panorama es complejo. Al día de hoy, encontramos como candidatos de la alianza electoral a los diputados Matzen y Wisky. Referentes del radicalismo y del Pro respectivamente. Tendrán el desafío adicional de poner a punto el plano interno, para luego desandar el camino hacia las elecciones. Si bien el Pro y la Coalición Cívica tienen conducciones mas verticales, habrá que esperar la resultante de la Convención radical para saber cuál será la configuración final de Cambiemos.


Rio Negro es un territorio desafiante para la coalición que gobierna la Argentina. El adelantamiento de las elecciones lo pondría ante dos dificultades adicionales a la componenda y la organización. Por un lado, con elecciones en Abril difícilmente se note alguna mejora en la economía, que ayude a los números del gobierno nacional. Por otro, con la elección nacional tan lejana en el tiempo, corre el peligro de que se polarice entre Soria y Weretilneck. Una situación similar a la de las PASO de 2017, pero con otros protagonistas.


Finalmente, cualquier eventual alianza con el partido del gobernador parece lejana. Por lo menos con Cambiemos en su versión original, al tiempo que desde la Coalición Cívica y el Pro han señalado su enojo y desacuerdo con la voluntad del gobernador de presentarse nuevamente como candidato. Pareciera que de sucederse algún frente electoral, crujirá algo.

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