Por Facundo Andrés Brizuela.
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Ya hemos dedicado espacio y reflexión a lo que significan estos últimos encuentros de cara a lo que viene. Deportivo y Atenas siguen con realidades diferentes y momentos muy especiales para cada uno.


Depo pasó de ser el uno a cuidar entre algodones el cuarto lugar ya que matemáticamente puede acceder al primer puesto o perder literalmente el cuarto, con el aditamento que uno de sus pilares en el juego pero más desde lo emotivo, Pedro Franco, se lesionó, sumado a la sobrecarga de Francisco Centeno y puntos definidos que desarrollaremos a continuación.


Atenas con jugadores que están en la etapa en que se sienten respaldados por la dirigencia y eso los fortalece. Cuando digo respaldados por los directivos es exactamente la misma imagen de Sofía, mi hija de tres años, cuando tira todos los juguetes y no quiere comer porque llora por un helado de chocolate. Se lo damos y enseguida ordena los juguetes y come la polenta sin chistar. Es claro que el equipo no comenzaría a jugar hasta que el entrenador se vaya. No importa quién quede, no importa si sabe. Porque en Atenas los jugadores mandan, el entrenador es lo de menos y la dirigencia es la mamá que no pone límites.


En buena hora que jueguen y piensen en ganar. A veces lo logran y otras se quedan con las manos vacías, pero al menos la hinchada se va con la sensación de que pasa algo.
Deportivo está en una fase bastante irregular donde nada tiene asegurado, solo (y que no es poco) madurez e inteligencia de los jugadores de más jerarquía. La Fusión ganó el respeto más allá de los resultados. Con una dirigencia “tamizada” y más seria, con un público que se puso la camiseta a pesar de la gran ausencia de formativas y raíz. La gente (la mayoría) compró la idea de que es un equipo, un espectáculo deportivo y no pide más. No hay costado social pero no importa, porque este equipo hace bien igual.

 


Volviendo al juego, Deportivo tiene pilares, tiene hambre y tiene solidez. Viedma también tiene desgaste psíquico y físico de esos pilares y tiene jugadores que al entrar juegan como si no debieran cuidar lo conseguido por Centeno, Mariani y Franco. No podemos ver dos equipos tan distintos frente a un cambio. Ahí está la cuestión a resolver, específicamente que Tabieres y Knecht estén a la altura de las circunstancias.


Atenas debe aprovechar las ganas de demostrar que pueden. Está para cualquiera viendo los últimos resultados.


Concretamente y metiéndonos en la cancha de ambos equipos, el Griego en sus últimos tres juegos, uno de local contra Ciclista en donde le costó mucho sacar el partido adelante, otro de visitante se desahogo con una victoria, que tuvo un gran juego colectivo que logró sostener en la mayoría del partido, y el tercero que si bien no pudo lograr la victoria se fue en su último encuentro con una imagen más que positiva en cuanto a lo anímico.


Por el lado de Deportivo Viedma, con este panorama está en carrera. Logró levantar cabeza con el último partido de local frente a Ciclista de Junín; juego previsible pero no menos importante que le permite cierta comodidad y expectativa a que la matemática lo deje entre los cuatro primeros.


Veremos qué sucede en estos partidos antes de llegar al próximo clásico de la Comarca.
 

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