Martín Fraile, director de la Orquesta, habló del destacado recorrido a través del cual se han ganado un merecido reconocimiento del público.
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Por Eduardo Varela

 

La Orquesta Filarmónica de Río Negro tiene una concepción federal y educativa: ha recorrido prácticamente la provincia entera y desde su origen sirve como un disparador para quienes ven una orquesta por primera vez.

 

Este recorrido con un amplio repertorio ha sabido ganarse el aplauso de los rionegrinos y el reconocimiento y prestigio en el resto del país.

 

Entendiendo que la cultura es un aspecto vital de los pueblos, sirve decir que así como hace unos años hubo un plan nacional para que científicos regresaran a trabajar a la Argentina, el Gobierno de Río Negro hizo lo propio con músicos que se habían ido a Buenos Aires o al extranjero a especializar su formación y a ejecutar música en orquestas, de modo que esto puede tomarse como un hito o un rescate cultural si es que se lo pretendiese mirar solo desde ese costado.

 

Para su creación y su sostenimiento en el tiempo existe también una voluntad política del Gobierno de Río Negro y en ella coinciden tanto el gobernador, Alberto Weretilneck, como la ministra Arabela Carreras, que tiene bajo su ala a la Orquesta y el secretario de Cultura, Ariel Ávalos, quien define a la Filarmónica como “la concreción de un proyecto que contribuye a la identidad rionegrina”.

 

Martín Fraile, es el director de la Filarmónica y opina que tanto para los músicos como para el público rionegrino la propuesta de la orquesta ha sido enriquecedora.

 

-¿Cómo ha sido el recibimiento de la gente a la Orquesta Filarmónica en Río Negro?
-En todo momento ha sido muy cálido y ha generado mucha expectativa en cada lugar en donde nos hemos presentado porque lo cierto es que en Río Negro en general, la excepción sería Roca por el IUPA, no ha habido un movimiento constante con la actividad orquestal y lo cierto es que una provincia que ha recibido muchos inmigrantes como la nuestra tiene en gente mayor una formación o un conocimiento de la música de orquesta pero no las nuevas generaciones. De modo que es interesante porque convergen en un mismo público gente que conocía y gente que no y todo eso generó mucha expectativa. También entendemos que se debe romper con ciertos prejuicios todavía porque supuestamente la Orquesta toca determinado repertorio y no es así; hoy hay una apertura a la música popular y se puede ver, por ejemplo, en YouTube a la Filarmónica de Santa Fe tocando con (el grupo musical) Los Palmeras el tema “Bombón asesino”. Se puede hacer todo, la orquesta es un instrumento poderoso, con una paleta tímbrica y de colores muy amplio.

 

-¿Y cómo es para un músico de orquesta hacer un recorrido tan amplio y permanente como el que hacen por la Provincia?
-Hay por lo menos un tercio de los músicos que no residía en Río Negro, para conformar la orquesta hemos hecho convocatorias nacionales y es por eso que hay gente de lugares diversos, como Salta o Córdoba, por ejemplo y que ahora reside acá. En los viajes charlamos y les digo que conocen la Provincia mejor que muchos rionegrinos, incluso mejor que yo que soy rionegrino y recién vine a conocer lugares como Río Colorado o pueblos de la Línea Sur con la Orquesta. Para los músicos es muy gratificante, especialmente cuando en lugares chicos el público es desbordante y ver la cara de la gente es algo muy lindo. Ahora en los últimos conciertos tocamos del Himno de Río Negro y hay gente que se emociona hasta el llanto. Eso a un artista es algo que lo moviliza mucho, a los músicos es lo que le da significado porque no existe actividad artística sin público. Hemos podido generar un espacio común entre la Orquesta y el público y es algo que va a contramano de lo que ocurre a nivel nacional y mundial, donde la gente concurre cada vez menos a espectáculos como el Estable del Colón o las filarmónicas.

 

-También ocurre que la música es parte de la vida, no hay momento del día en que no la tengamos presente…
-El hecho artístico se produce en la medida que hay un espectador y ese espectador puede ser externo o puede ser uno mismo: uno puede escribir una melodía y puede ser compositor, intérprete y espectador al mismo tiempo y la música es algo que nos define también como seres humanos y nos distingue dentro del reino animal. Los seres humanos aprendimos a crear una nueva manera de comunicación que tiene que ver con los lenguajes artísticos: es un lenguaje donde no se intenta comunicar un hecho puntual sino que se comunica un hecho abstracto y no tangible. Y la música, como el arte en general, está enmarcada en un contexto histórico y así como no se puede separar del público tampoco se puede escindir del momento histórico.

 

-Hablando de contextos históricos, cómo surge la posibilidad de tener una Filarmónica en Río Negro?
-Cuando volví a Río Negro, que es donde había crecido, lo hice en el marco del programa de creación de Orquestas y coros para el Bicentenario, antes de venir intuí que iba a ser difícil encontrar a la gente formada para enseñar todos los instrumentos, pero finalmente pudimos hacerlo y de hecho creamos orquestas y coros en diferentes puntos de la Provincia, salvo en la Línea Sur, que es una cuenta pendiente pero ya lo vamos a lograr. A partir de lo que era un problema lo transformamos en una virtud porque pensamos en qué podíamos ofrecer para que la gente viniera a instalarse a Río Negro a enseñar música y los que estudiamos instrumentos nos encanta dar clases, pero fundamentalmente nos encanta tocar instrumentos y los que hemos invertido mucho tiempo en formación orquestal nos es difícil abandonar un lugar y entonces ahí aparece la Filarmónica como una solución para músicos que ya vivían acá y para los que querían retornar, como el caso de uno de los músicos que estaba en Suiza u otro que estaba en Estados Unidos y que querían volver pero para hacer lo que ellos habían estudiado, que es lo que me pasó a mí también. Y armamos un programa diferente que nos lleva hoy a ser una orquesta federal, porque salimos a las localidades a tocar. Hemos estado en la mayoría de las localidades y, en 2018, con los ensambles regionales vamos a poder completar la totalidad de Río Negro entre la Filarmónica y los ensambles de cuerdas, de vientos y de bronce que conforman toda esta gran organización.

 

-¿Se puede tomar ese retorno de músicos rionegrinos como un rescate cultural?
-Sí, absolutamente, Río Negro hizo con la Filarmónica un rescate cultural. Por eso es que tenemos que generar las mejores herramientas para que la gente mejor preparada sea la que venga acá. Así como el Instituto Balseiro capta a los mejores ingenieros y científicos también tenemos que poder producir lo mismo a nivel cultural.

 

-Ha sido un año muy intenso para la Filarmónica, ¿qué les espera en 2018?
-Todavía no terminamos este año: en dos semanas y media más vamos a terminar cerrando en Bariloche con dos conciertos allí y un concierto en Dina Huapi. El año que viene arrancamos muy rápidamente porque en enero vamos a estar haciendo conciertos en la zona atlántica, como Viedma, Patagones, El Cóndor y Las Grutas. Vamos hacer una adaptación muy particular que es música para obras de teatro con narrador, soprano, cantante y algo escénico y esto plantea romper ciertos paradigmas porque esta propuesta estrictamente orquestal será al aire libre en los lugares de veraneo y creo que será muy cautivante para la gente.

 

 


 

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