Se presentó la reedición de “Borges, libros y lecturas”, el catálogo crítico que elaboraron Laura Rosato y Germán Álvarez con textos que donó a la Biblioteca Nacional.
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Borges escribe a partir de los libros que lee. Utiliza esas lecturas en una suerte de alquimia para transformarlas en textos únicos. Esto hace del lector el autor por excelencia, y de toda versión de un texto un borrador. Se podría decir entonces, que a partir de esta premisa -y de una tarea de rutina, paciencia, conocimiento y gran intuición- Germán Álvarez y Laura Rosato compilaron y analizaron las marcas y comentarios que Jorge Luis Borges dejó en sus libros en el catálogo ’Borges, libros y lecturas’, cuya reedición fue celebrada en la antigua sala de lectura de la Biblioteca Nacional.


Era tal la simbiosis entre escritor y biblioteca, que su universo radicó en los libros y en donde éstos descansan, en su biblioteca de galerías hexagonales e infinitas. El catálogo, además de reflejar ese espíritu, da a conocer una parte -alrededor de 400- del conjunto de libros donados por el escritor a la Biblioteca. Estos ejemplares permanecieron ocultos durante treinta años en los fondos generales de la institución. Un hallazgo casual fue el punto de partida de una investigación exhaustiva que duró casi 8 años, llevada a cabo por dos empleados de la Biblioteca y que resultó en el descubrimiento de casi 800 volúmenes intervenidos por el autor de El aleph.


Una de las curiosidades más grandes es que Jorge Luis Borges realizaba las anotaciones en los márgenes o tapas de los libros que leía, en el mismo idioma en que estaba escrito. Álvarez explica que, en esta edición, se amplían algunas de las oposiciones que hace: dentro del sistema de su escritura él confronta las mismas ideas con otros libros. “Estamos hablando de una actividad cognitiva intelectual. Entonces tenés que ponerte a leer como lo hubiese leído él. Y a partir de una nota, que capaz tiene dos palabras, ir adonde él quería ir, y llamar la atención sobre la nota. Es un mecanismo cognitivo que está en la mente de una persona y en este caso, en la mente de Borges, que es un genio”, dice el autor.


La primera edición fue hecha en 2010 bajo la dirección de Horacio González, que brindó apoyo intelectual y económico al proyecto.


Continúa con este sostén el actual director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, quien agradeció a los autores: “Entre los muchos tesoros que alberga la Biblioteca, creo que los máximos tesoros son la gente que trabaja allí. Ni la subdirectora, Elsa Barber ni yo podríamos hacer nada sin ellos”.


“A partir de este trabajo, me gusta Borges cada vez más. En algún momento mientras hacíamos esto, me preguntaba si no lo íbamos a empezar a leer y a ver cosas que rompieran la magia pero no, es una obra muy sólida. Mi lectura de Borges se volvió más profunda”, contó la autora Laura Rosato.  

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