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El herpes zóster, también conocido como herpes a secas o "culebrilla", es un sarpullido cutáneo causado por una infección de origen viral que afecta a los nervios que se encuentran justo debajo de la piel. El herpes zóster suele aparecer como una franja de piel irritada con ampollas en un lado del pecho o de la espalda, pero puede afectar a cualquier parte del cuerpo, incluyendo la cara y cerca de los ojos. Este virus no es eliminado del organismo sino que permanece latente y puede volver a aparecer.


Muchos casos de herpes zóster causan síntomas leves, pero los casos más graves pueden ser muy dolorosos. Afortunadamente, tanto los niños como los adolescentes casi siempre presentan casos leves; los casos graves sólo afectan a la gente mayor.


El herpes zóster está causado por el mismo virus que causa la varicela, que es muy contagiosa. Por lo tanto, puede ser fácil que un niño contagie el virus a otras personas que no sean inmunes a la varicela (aquellas que nunca han pasado esta enfermedad ni se han puesto la vacuna contra la varicela). De todos modos, cuando una persona se infecta de esta forma, contraerá la varicela, pero no un herpes zóster.


Aunque la mayoría de los casos de herpes zóster sigue su curso y desaparece en menos de un mes, hay tratamientos que pueden reducir las probabilidades de que un niño desarrolle complicaciones y que aceleran el proceso de curación.

 

Causas


Tanto el herpes zóster como la varicela están causados por el virus varicela-zóster. Este virus está relacionado con (pero no es el mismo que) el virus del herpes que causa el herpes labial y el herpes genital.


Después de que una persona contraiga la varicela, el virus permanece en su sistema nervioso en estado latente (como si estuviera dormido) durante el resto de la vida, aunque ya se le haya curado la varicela. En mucha gente, el virus nunca se reactiva. Pero en aproximadamente 1 millón de estadounidenses al año, el virus se reactiva y causa un herpes zóster. Es posible desarrollar un herpes zóster más de una vez, pero es muy poco frecuente.


Los médicos no están seguros de por qué el virus se reactiva después de meses o años de inactividad. Se podría deber a que nuestro sistema inmunitario se hace más vulnerable a las infecciones con la edad, lo que podría explicar por qué el herpes zóster es más frecuente en la gente mayor.

 

Los niños que han pasado la varicela tienen un riesgo mayor de contraer el herpes zóster si sus sistemas inmunitarios se debilitan a causa de enfermedades como el SIDA o el cáncer o por haber tomado ciertos medicamentos.

 

Síntomas


En muchos casos, el primer síntoma de herpes zóster es un cosquilleo, picazón y, a veces, dolor en el área donde va a aparecer el sarpullido. Esto puede ser frustrante para el niño: su hijo sentirá picazón, pero usted no tendrá ni idea de qué es lo que se la provoca.


Cuando, por fin, aparece la erupción o sarpullido, empieza como grupos de granos en un lado del cuerpo o de la cara del paciente. Los granos se convierten en ampollas llenas de pus que se abren y forman costras al cabo de unos 7 a 10 días. Cuando las ampollas se cubren de costras, se empiezan a curar. Las costras suelen cicatrizar y desprenderse unas 2 a 4 semanas después de que se inicie el sarpullido.


Algunos niños con herpes zóster también presentan fiebre, dolor de cabeza, cansancio y dolores musculares generalizados. En casos muy raros, es posible que el niño con herpes zóster experimente dolor sin tener el sarpullido.


Algunas personas tendrán síntomas más graves, pero esto suele ocurrir en las personas que superan los 50 años.

 

Tratamiento


No todos los niños afectados por un herpes zóster necesitan tratamiento. Si el médico decide que el tratamiento podría ayudar, este se debería iniciar lo antes posible.
Los medicamentos antivirales no pueden eliminar el virus del cuerpo, pero pueden reducir el riesgo de complicaciones y ayudar a acelerar el proceso de curación.

 

Cuanto antes se inicie el tratamiento, más eficaz será y menor será el riesgo de que haya complicaciones. Hable con el médico de su hijo para saber si es o no recomendable que reciba tratamiento.

 

Para aliviar el dolor asociado al herpes zóster, los médicos pueden recetar una crema, un espray o un parche cutáneo para anestesiar la piel y reducir el dolor. También existen medicamentos de venta libre o con receta médica para aliviar el dolor. No administre aspirina a su hijo (en edad infantil o adolescente), ya que puede provocar una enfermedad inusual pero grave, llamada síndrome de Reye.


Si el herpes zóster causa picazón, es posible que el médico recomiende lociones medicinales o unos medicamentos llamados antihistamínicos.


Para ayudar a aliviar los síntomas en casa, mantenga el área afectada bien limpia. Lávela con agua y un jabón suave, y aplique compresas frías y húmedas sobre las ampollas varias veces al día para aliviar el dolor y la comezón. Los baños de avena también pueden aliviar.


Para evitar contagiar el virus a otras personas, mantenga el área del sarpullido cubierta en todo momento.

 

Prevención


No hay forma de prevenir el herpes zóster por completo. Pero la vacuna contra la varicela puede hacer que el herpes zóster sea menos grave. Por lo tanto, si su hijo no ha tenido la varicela, no es demasiado tarde para pedir al médico que le administre la vacuna contra esta enfermedad.


Existe una vacuna contra el herpes zóster, pero los médicos solo la suelen administrar a la gente mayor. Esto se debe, en parte, a que, cuanto mayor es una persona, más grave puede ser su herpes zóster. Es muy poco probable que un niño se vea afectado por una forma grave de herpes zóster.


Los niños con sarpullidos por herpes zóster que no se puedan cubrir por completo, no deben ir a la escuela o la guardería hasta que las ampollas se les cubran de costras y se sequen.


Los bebés recién nacidos, las mujeres embarazadas y toda persona cuyo sistema inmunitario esté debilitado, así como cualquier persona que no sea inmune a la varicela, deben evitar el contacto con personas que padezcan un herpes zóster hasta que el sarpullido se haya curado por completo.

 

Fuente: kidshealth.org/


 

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