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La anemia es una condición en la que la sangre tiene menos glóbulos rojos que lo normal. Los glóbulos rojos son las células que transportan oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos.


La anemia puede tener diversas causas. La más común es la falta de hierro, llamada “anemia ferropénica” y puede deberse a:
1- Que se ha perdido una gran cantidad de sangre (esto puede pasar lentamente con el tiempo o de manera repentina debido a una lesión sangrante).
2- A que el cuerpo no puede absorber suficiente hierro de los alimentos.
3- A que no recibe suficiente hierro a través de los mismos.

 

Por otra parte, la llamada “anemia por enfermedad crónica” puede aparecer en personas que tienen una enfermedad o un padecimiento prolongado; por ejemplo, artritis o cáncer. El padecimiento genera que el organismo reaccione produciendo menos glóbulos rojos.


Sin embargo, la anemia también puede deberse a que los glóbulos rojos se destruyen tempranamente dentro o fuera del torrente sanguíneo: a esta anemia se la llama “anemia hemolítica”. La misma puede deberse a una alteración propia del glóbulo rojo o a algún elemento externo que provoca su destrucción.

 

¿Qué síntomas causa?

 

La anemia puede permanecer de forma asintomática o generar síntomas tan importantes que llevan a la consulta de manera inmediata, dependiendo de la magnitud y velocidad de instalación de la misma, como así también del estado físico y de la edad de paciente.


En la anemia que se desarrolla de manera rápida pueden aparecer síntomas dependientes de baja presión sanguínea a causa de la pérdida brusca de sangre. Los síntomas pueden incluir:


-Cansancio o falta de aire, especialmente al tratar de hacer ejercicio o subir las escaleras.
-Dolor de cabeza.
-Palpitaciones.
-Mareos o desmayos.

 

¿Cómo se la diagnostica?

 

La anemia se diagnostica mediante un análisis de sangre, con los valores de hemoglobina, hematocrito y recuento total de glóbulos rojos. Una vez que se llega al diagnóstico de anemia, pueden requerirse estudios adicionales si la causa de la misma no resultase evidente.

 

¿Cómo se la trata?

 

El tratamiento de la anemia depende de dos factores principales:


– La presencia de síntomas o de los valores del recuento de glóbulos rojos.
– La causa de la anemia.
La presencia de algunos síntomas de anemia tales como mareos, palpitaciones o desmayos, como así también valores muy bajos de hematocrito o hemoglobina pueden ser indicación de transfusión de glóbulos rojos. Independientemente del requerimiento transfusional, el tratamiento de la anemia depende de la causa de la misma.

 

¿Qué población está más expuesta a padecerla?

 

Según datos de la OMS, la anemia afecta en todo el mundo a 1620 millones de personas, lo que corresponde a casi el 25 % de la población.


La anemia es más frecuente en niños en edad preescolar y en mujeres en edad fértil debido a las pérdidas de sangre a través del período menstrual. También se presenta en ancianos, pacientes oncológicos, hospitalizados y embarazadas.

 

¿Qué rol juega la alimentación en este tipo de patología?

 

Además de la ya mencionada anemia ferropénica por escasa ingesta de hierro, también existe la anemia por déficit de ingesta de otras vitaminas necesarias para la producción de glóbulos rojos, como por ejemplo la vitamina B12 y el acido fólico.

 

Fuente: //www.hospitalaleman.org.ar

 

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