Es una firma líder que entiende la visión en su totalidad y la búsqueda de soluciones en ese sentido.
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Rodenstock es una empresa alemana que desde hace casi 140 años viene desarrollando obras maestras de precisión, en función, material y diseño en lo que tiene que ver con la fabricación de lentes y armazones.


De esta manera Rodenstock se convirtió en una firma líder entendiendo la visión en su totalidad y la búsqueda de soluciones en ese sentido.


En Viedma se ha dado un paso muy importante al respecto con la llegada de Rodenstock a la capital rionegrina y en eso juega un papel importante la Óptica del Sol.
Hace algunos días, representantes para Latinoamérica de Rodenstock, compartieron un encuentro con referentes de Óptica del Sol en el marco de la incorporación de tecnología cuyo fin es dar exactitud al armado de anteojos multifocales.


La óptica viedmense realizó una inversión de 550 mil pesos para la adquisición del equipamiento y contaron con la ayuda crediticia del Banco Nación.


Las máquinas dan la medida específica del paciente según el armazón que haya seleccionado. Se los llama multifocales personalizados.


El multifocal es un anteojo que permite ver las tres distancias: lejos, intermedio y cerca.


La distinción del multifocal personalizado es que uno elige el anteojo y la fábrica realiza el multifocal según la montura elegida. Es decir, específicamente a la medida de quien va a utilizar los anteojos.


Alfredo Molina, gerente para Latinoamérica de Rodenstock y José Pablo Pérez, experto en cristales de la empresa alemana fueron quienes mantuvieron el encuentro con la gente de la Óptica del Sol.


“Rodenstock es una empresa que tiene presencia en 80 países, son 4600 empleados. Rodenstock se caracteriza mucho por la tecnología en desarrollo de multifocales y tecnología también de monofocales, todo lo que es la línea Freeform. Otra cosa muy interesante es que Rodenstock tiene como filosofía el mejor producto, la mejor solución visual, eso es lo más importante. Muchas veces Rodenstock no está tan orientado a lo estético sino que primero es la calidad visual y después en un segundo nivel la estética.


Lo que mejor habla de nuestros productos es el confort visual que ofrece al paciente. Eso ustedes se van a dar cuenta de que cada vez más los clientes van a ir hablando de nuestros productos y van a ir dándose cuenta que va empezar a llegar gente porque le venden un producto que realmente puede cambiar la calidad de vida de esa persona”, dijo Molina a modo de introducción.

 

 Tecnología de última generación


José Pablo Pérez fue el encargado de hablar de las cuestiones más técnicas que refieren a la llegada de las nuevas máquinas a Viedma y su función.


Pérez señaló que a la hora de hablar de tecnología de lentes, hay que hacer una distinción entre dos tipos de tecnologías: la digital, la cual refiere a la fabricación, mientras que la otra es la de diseño de lentes.


“La tecnología de diseño es la que hace la diferencia entre un producto Rodenstock y un producto de otra compañía. En relación a la tecnología de fabricación hoy en día existen dos tipos de tecnologías de fabricación.

 

Una es la tecnología tradicional que existe hace ya más de cien años, que obviamente las máquinas han ido evolucionando para hacer un trabajo mucho más rápido pero se sigue trabajando como se empezó hace muchas décadas atrás. Y está la tecnología Freeform o también conocida como tecnología digital.


Y en relación a esto es bueno hacer esta diferenciación en el sentido de que no solo basta con tener tecnología digital en el laboratorio, en la fabricación del lente sino que esta tecnología digital tiene que ir acompañada de una tecnología de diseño”.


En términos sencillos, Pérez planteó algunas diferencias entre ambas tecnologías principalmente en lo que refiere a un lente progresivo. “La tecnología digital nació especialmente para fabricar lentes progresivos, lentes multifocales pero después fue evolucionando y hoy en día podemos hacer un lente monofocal digital también”.


La tecnología tradicional cuando fabricamos un lente progresivo dependemos de una base progresiva, semi terminada. Esto significa que sobre la curva base del lente, por la cara externa, por la cara positiva de este block, este lente semi terminado progresivo ya viene con el corredor determinado, ya viene un corredor hecho, viene la elección determinada, y además viene determinado si es derecho o izquierdo. Los laboratorios con tecnología tradicional tallan la cara interna para determinar la receta que ustedes piden al laboratorio”, manifestó Pérez.


En relación a la tecnología digital Freeform “se necesita un block monofocal semi terminado. Esto significa que por la cara externa viene una solo una curva óptica de un valor X, 6, 7, 5, 4, lo que corresponda según la receta y todo lo demás del lente progresivo se talla por dentro. Es decir, el corredor de progresión se hace por la cara interna, se determina, se talla la edición que tiene la receta y se determina si es derecho o izquierdo. Entonces ya ahí tenemos una ventaja importante en relación a la tecnología tradicional y a la digital. Con la digital yo hago el lente in situ por así decirlo, el lente progresivo yo lo hago en el momento de tallar lo estoy fabricando el lente progresivo. Con la tecnología tradicional, ya viene semi terminado”.

 

Esta cuestión trae una serie de beneficios tales como “la tecnología digital me permite tallar recetas en pasos de centésimos de dioptría, la precisión del tallado del lente es muy superior a la tecnología tradicional. La tecnología tradicional trabaja en términos generales en pasos de cuartos de dioptría que es como trabajamos la receta, de 0,25 a 0,25. La tecnología digital nos permite tallar en pasos de 0.01. En términos teóricos podemos tallar un lente con tecnología digital -1, 25, un -1,26,-1,27 y así sucesivamente en pasos de centésimas de dioptría. Cosa que con la tecnología tradicional no es posible de hacer”.


Además, Pérez habló del efecto curva base que trae la tecnología tradicional en un lente proggresivo versus la digital que elimina ese efecto “mayor precisión en la receta, menor presencia de distorsión. En un lente progresivo digital siempre tiene una ventaja, viene acompañado con un software de diseño.

 

Obviamente con la tecnología digital tenemos mayores posibilidades de diseño de lentes, con la tecnología tradicional, el lente como viene semi terminado no hay mucho que hacer en la fabricación del lente. Es cosa de terminarlo y vemos el diseño que traía ya determinado el lente.

 

Con la digital, nosotros en el laboratorio podemos determinar qué diseño tiene ese lente. En relación a la adaptación, obviamente que en Rodenstock o en FBD nosotros hablamos de adaptación instantánea con los lentes progresivos. Esto significa que el proceso de adaptación de un lente progresivo de Rodenstock prácticamente es inmediato”.


Con todos estos beneficios y tecnología de última generación, Rodenstock hace su arribo a Viedma a través de la Óptica del Sol y llegó para quedarse.
 

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