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Cada vez resulta más claro que la tecnología de realidad virtual puede ser una parte eficaz para el tratamiento de fobias, trastornos de estrés postraumático y otras afecciones de salud mental, según las conclusiones de una revisión de resultados de estudios, realizada por el equipo de Jessica L. Maples-Keller, del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, en la Escuela de Medicina de la Universidad Emory en Estados Unidos.

“La realidad virtual podría llegar a ser una poderosa herramienta para la comunidad psiquiátrica”, comenta Maples-Keller. “Permite que se creen entornos generados por ordenador en un medio controlado, que pueden ser usados para crear una sensación de presencia e inmersión en el ambiente que temen las personas que sufren de trastornos de ansiedad”.

Las aplicaciones de realidad virtual pueden simular exposiciones que serían costosas o poco prácticas de crear en la vida real, como un vuelo en avión o condiciones de combate. También permiten que el terapeuta controle la “dosis” y los aspectos específicos del entorno al que cada paciente queda expuesto. Por ejemplo, este puede experimentar “virtualmente” repetidos despegues y aterrizajes sin que se produzca un vuelo real.

A juzgar por las experiencias documentadas que se han ido acumulando en la literatura psicológica, la realidad virtual tiene notables beneficios en estos tipos de trastornos de ansiedad. Los estudios sobre la fobia a volar, por ejemplo, han demostrado reducciones duraderas y notables en dicha ansiedad. Los pacientes están satisfechos de la terapia basada en realidad virtual, y en algunos casos la hallaron más aceptable que la terapia tradicional.
La influencia de la realidad virtual sobre la mente humana ha sido estudiada asimismo en una amplia gama de afecciones, incluyendo el trastorno de pánico, la esquizofrenia, el dolor agudo y crónico, las adicciones (incluyendo fumar), y los trastornos alimentarios.

Sin embargo, muchas de las investigaciones sobre las aplicaciones de realidad virtual tienen importantes limitaciones, como el pequeño número de pacientes y una falta de grupos adecuados con los que comparar al de los tratados con realidad virtual.

Los autores de la revisión de resultados de estudios hacen notar asimismo que los profesionales de la salud mental necesitarán un adiestramiento específico antes de incorporar los métodos de realidad virtual en la práctica clínica cotidiana.

Fuente: Noticiasdelaciencia.com

 

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