Las claves para que siempre se mantengan como nuevos son: Hidratar, cicatrizar y proteger.
Tamaño letra:

Los primeros cuidados
Una vez que te animaste a hacer un tatuaje, es importante saber cómo ocuparse de él. Porque una decisión así requiere de toda tu atención. Después de una sesión de tatuaje, la piel está en carne viva, así que es indispensable protegerla de las bacterias del ambiente y de los roces. Esto también significa que no hay que exponerla al sol, a los baños de mar ni al agua clorada. Estos primeros cuidados son cruciales.
“Después de haberlo limpiado, aplicado vaselina y cubierto con celofán, la primera etapa es dejar que la piel se recupere dejándolo cubierto por unas horas para facilitar el comienzo de la cicatrización”, precisa Jean André, tatuador. “Para un tatuaje con letras en negro, sin relleno, por ejemplo, la primera etapa consiste en retirar el celofán y limpiar el diseño. Recomiendo hacerlo con agua tibia con un jabón de PH neutro, frotando ligeramente con la mano para retirar restos de tinta y pequeños trazos de sangre. Para secarlo, lo mejor es una servilleta, jamás una toalla de mano: ¡están llenas de bacterias!”. Nina Roos, dermatóloga, agrega: “Es recomendable aplicar una crema cicatrizante con vitamina A durante diez días. La buena cicatrización previene la tirantez y la picazón que puede aparecer después de unos días”.
A largo plazo
Como los tatuajes son para toda la vida, no hay como tratarlo bien para que conserve los colores y la forma. Si bien la hidratación es necesaria para que la piel termine de recomponerse, al acidez necesaria va a variar dependiendo del tamaño del tatuaje y de sus colores. “Algunos tonos envejecen más rápido que otros: algunos azules y el blanco, por ejemplo, se desdibujan con el tiempo”, precisa André. Además de hidratarlo diariamente, una correcta exfoliación es parte del cuidado: “Una vez que está cicatrizado, el pigmento del tatuaje no está en la superficie de la piel, sino en la dermis. La piel se normaliza y por ende necesita de una exfoliación suave, al igual que el resto del cuerpo”, acota Nina Roos.
Tatuaje y sol
El tatuaje no es ninguna protección contra los rayos del sol, explica la dermatóloga, por ende, hay que continuar con los filtros cuando estamos al aire libre, sobre todo en las zonas tatuadas. “Si la piel tatuada sufre quemaduras por el efecto del sol, el dibujo puede verse alterado. Por eso, no se recomienda tatuarse antes de una exposición al sol prolongada en el tiempo, como unas vacaciones en la playa.
Fuente: Elle.clarin.com
 

Comentarios

Video del día