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Debemos ser sinceros, y reconocer que en turismo, como en muchas otras actividades comerciales, se exagera un poco a la hora de promocionar un lugar. En realidad no se exagera sobre lo que tiene o no para dar, pero si se buscan ciertas frases, o descripciones que no son del todo ciertas. Por ejemplo, decir que la avenida 9 de julio es la más ancha del mundo, es muy lindo para el turista que saca fotos, pero no es cierto. No le hace mal a nadie, pero sigue siendo una especie de mito que se vuelve realidad de tanto repetirse.

 

Con esto queremos llegar al caso específico del destino que hoy abarca nuestra nota. En este caso me toca contarles de un establecimiento, y su descripción debe decir “ubicada en el último confín de América Continental”. Esta descripción, por más que parezca no ser del todo cierta, no es más que la pura verdad. Este establecimiento realmente queda donde termina el mundo para el continente Americano. Luego siguen las islas.

 

Las tierras que hoy visitaremos, al sur de Rio Gallegos, fueron exploradas por reconocidos navegantes como Magallanes en 1520; Loaiza, en 1525; Alcazaba, en 1534; Camargo, en 1539; y Gamboa, en 1584. Cuenta la leyenda que en esta región del país se levantó la fundación de la Antigua Ciudad del Nombre de Jesús en el siglo XVI. Esta tuvo un destino trágico, ya que el clima hostil, la dificultad para conseguir alimentos y agua dulce, y diversas calamidades hicieron que sus pobladores murieran desnutridos o enfermos; literalmente no quedó nadie en Nombre de Jesús.

 

Estas mismas tierras fueron utilizadas a principios de 1870 por los primeros buscadores de oro, cuyas huellas se registran hasta el presente. Buscaban el “oro del fin del mundo”. Muchos de ellos soñaron con la posibilidad de encontrar monedas de oro de alguno de los cientos de naufragios que hubo frente a las costas del estrecho.
Hoy la historia es otra, ya nadie busca oro, pero si se realizan diferentes actividades que producen ganancias, entre ellas el turismo. Entre las muchas estancias, hay una de ellas que está plenamente dedicada a nuestra actividad, aunque no exclusivamente, pero sí con muchísimo esfuerzo. Hacia allá vamos.

 

Monte Dinero

 

Así se llama la estancia que hoy visitaremos. Este establecimiento fue fundado a fines del siglo XIX por el Sr. Greenshyls y su esposa, Emma Mc. Munn. Le dieron el nombre "The Luckacho Sheep Farming Company", denominación dada en honor al último Tehuelche que vivió en estas tierras llamado "Luckacho". Tiempo después de la muerte del Sr. Greenshyls, Emma contrajo matrimonio con el Dr. Arthur Fenton (primer Medico de este rincón del mundo). Se dedicaron al trabajo en el campo, en lo que hoy se denomina “Estancia Monte Dinero” tomado del monte homónimo, por ser este el punto más alto del lugar, antiguamente se usaba como referencia para entrar al Estrecho de Magallanes y su nombre proviene del oro que se encontraba en las costas.

Monte Dinero es un establecimiento ganadero abocado a la cría de ovinos. En sus 26.000 hectáreas conviven unos pocos seres humanos con unas 20.000 ovejas.
Para garantizar una sustentabilidad productiva acorde al establecimiento se realizan anualmente chequeos de pastizales para saber la receptividad real de las pasturas y ajustar la carga animal a dichos valores.

 

Desde sus comienzos, en 1890, buscó constantemente el progreso tecnológico apuntando a lograr genética de avanzada de alto nivel, y lo han logrado a tal punto de que sus lanas son utilizadas para la confección de finas prendas de vestir y trajes para ejecutivos 100 % de lana.

 

En el medio de la nada

 

El hospedaje tiene lugar en la Casa Grande. Esta tiene una antigüedad de más de 100 años, y combina en su interior mobiliarios y usos de la época en su construcción, con modernos elementos de confort. Contiene en su seno un pequeño museo que guarda la historia del lugar y su gente, y en el que se mezclan, al igual que en toda la casa, recuerdos de la vida de otros años, con restos de antiguos naufragios, e imágenes y anécdotas de la familia Fenton, que pobló el lugar desde sus inicios. Cuenta la Casa Grande con un sector para alojamiento de los visitantes que deseen dormir allí - compuesto por tres habitaciones dobles con baño privado y dos habitaciones dobles con baño compartido -, el mencionado museo, una sala de estar con un histórico billar, y un quincho con bar y parrilla.


Una de las actividades principales para los turistas es la participación en la esquila, con la más clara y grafica explicación.

 

Las excursiones que nacen en la estancia nos llevan a conocer dos increíbles faros, uno ubicado sobre territorio argentino y otro sobre territorio chileno.
El faro de Cabo Vírgenes posee una altura de 27 metros y se encuentra a 70 m.s.n.m. Fue puesto en servicio el 15 de abril de 1904 y su alcance lumínico es de 24 millas náuticas. Se encuentra pintado de color negro y blanco. En su interior funciona un centro de interpretación que nos cuenta detalles y la historia del lugar.

Por su parte, el faro de Punta Dúngenes cumple con sus funciones desde fines del siglo XIX. Se encuentra pintado de color rojo y blanco y su alcance lumínico es de similares características al de su hermano argentino.

 

Aquí mismo encontraremos la Casa de Té “Al Fin y al Cabo”, un lugar mágico para disfrutar de la mejor vista, acompañada de los más exquisitos sabores en tortas y masas patagónicas, sandwiches, té, café y bebidas.

 

La pingüinera

 

Se encuentra a 15 kilómetros del casco de la Estancia, en la reserva ecológica del mismo nombre, entre Cabo Vírgenes y Punta Dúngenes, sobre la costa norte del Estrecho de Magallanes.

 

Esta pingüinera es una de las mayores de América Latina, cubriendo una extensión de 47,2 hectáreas, con un total de 180 mil individuos reproductivos, cifra que aumenta considerablemente en la época de parición.


La colonia es de pingüinos magallánicos, éstos arriban a fines de septiembre a la reserva, provenientes del Brasil, para empollar. Los pichones nacen en noviembre y todos adultos y jóvenes, abandonan el área a fines de abril.


En los acantilados que dan sobre el Atlántico, hay una importante colonia de cormoranes. En la zona también se pueden observar gaviotas cocineras, skuas, halcones peregrinos, kaikenes, piches patagónicos, zorros grises, especie única en el mundo.

 

Estamos ante un paisaje que atrae a turistas el mundo entero que quedan fascinados por tanta soledad, por la inmensidad de un territorio que en algún punto debe culminar, y que es justamente aquí donde lo hace. Estamos en el fin de América Continental, un sitio de inmensa belleza que a pesar de su lejanía, merece nuestra visita.

 

Datos útiles

 

Distancia

Viedma / Monte Dinero: 1742 Km.

 

Combustible

Viedma / Monte Dinero: 175 litros, $ 3325 pesos.

 

Estancia Monte Dinero


Ruta Prov. 1 Km. 100 Cabo Vírgenes (9400)
Río Gallegos - Santa Cruz
Tel: (02966) 42-8922

 

Para llegar a la estancia desde Rio Gallegos debemos recorrer 131 kilómetros de ripio en buen estado.

 

Más información:
www.montedinero.com.ar
 

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