Julián es el primer chico trans de la ciudad de Cipolletti. Su mamá, Daniela,  lo escuchó a tiempo.
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El pequeño Julián, de cinco años, que nació con genitales femeninos, se plantó frente a su mamá y pidió que se le reconociera su identidad autopercibida con la frase: “Mamá, yo soy Julián. A partir de ahora, toda la familia me va a decir así”.

 

Con pocas palabras y a una corta edad, el pequeño de Cipolletti pudo expresar lo que es, y Daniela Maidana, su madre, supo escuchar y acompañar su decisión. Ahora aguardan el nuevo documento luego de la rectificación del acta de nacimiento que realizaron en el Registro Civil de Neuquén. Esto pudo ser posible gracias a la ley de identidad de género.


“Mamá, ¿por qué soy nena? ¿Por qué vos me pusiste nombre de nena?”, fueron las preguntas disparadoras que le hizo durante un baño. En ese momento, Daniela no supo responder más que con el discurso relacionado con la genitalidad, publicó lmcipolletti en su portal.


Los ataques de llanto y angustia del nene eran reiterados, y sus ganas por llegar del jardín, cambiarse de ropa y verse como el Hombre Araña eran cotidianas. “Quería cortarse el pelo. Se le hizo una roncha, lo llevé al médico y me dijo que era nervioso”, contó Daniela.


Por su parte Daniela decidió empezar terapia, pero no fue por esa vía que logró una respuesta, sino gracias al libro de Gabriela Mansilla, mamá de Luana, la primera niña trans del país, que le acercó una amiga. “Me vi reflejada en un montón de experiencias e hice un clic”, confesó.


Julián ya tenía cuatro años y medio, le había cortado el pelo, y recordó la anécdota luego del paso por la peluquería. “Salimos a comer, Julián iba vestido con su conjunto de River y lo trataron de varón toda la cena. Él estaba feliz”, rememoró.


Daniela ese año participó de la charla que Mansilla dio en Neuquén, y lloró las tres horas de exposición porque “realmente sentís que se te cae un velo”.


“La vida es mucho más feliz cuando una le reconoce la identidad a su hijo”, confesó.


En el camino, conoció a los integrantes de Varones Trans de Río Negro y Neuquén, donde encontró un espacio de contención y acompañamiento. “A Julián le cambia la vida porque, además, está rodeado de pares y le hace muy bien”, indicó.


Daniela no se cansa de repetir lo feliz que es su hijo. En el jardín al que va, su decisión fue charlada en la salita junto con sus compañeritos y compañeritas, madres y padres.


Respecto de quienes dicen que a los 5 años no podés saber quién sos, Daniela es contundente: “Sí lo podés saber. El problema lo tienen los demás si tienen 30 o 40 años y no saben quiénes son”.


En este sentido, explicó que los genitales no definen quién es una persona. “Hay varones con vagina y mujeres con pene. El cuerpo es una parte del ser, y hay tantas identidades como personas”, concluyó.

 

Lmcipolletti.com
 

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