En Capital Federal son interminables las colas para obtener la dosis. En Viedma medio centenar de personas está en la lista para ser atendidos.
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Históricamente Brasil ha sido uno de los destinos favoritos de los argentinos para vacacionar. Pero con los brotes de fiebre amarilla desatados en los últimos días y las noticias circuladas por los medios de comunicación y las redes sociales, la preocupación fue en aumento y miles de personas se agrupan en los centros de salud para vacunarse.


En Capital Federal son interminables las colas para obtener una dosis a tal punto que cientos de personas pasan la noche en los pasillos de los sanatorios para lograr ser atendidos. En Viedma, al realizar una recorrida por el Hospital Artémides Zatti comprobamos que hay medio centenar de personas en la lista de espera para ser vacunados.

 

Cristian Biscayart, responsable del área de Inmunización del Ministerio de Salud de la Nación, sostuvo que el Estado cuenta con dosis necesarias para abastecer la demanda, pero solicitó que concurran a vacunarse las personas que tienen previsto viajar dentro de los próximos 10 a 15 días, el tiempo necesario para que la vacuna surta efecto.


En diálogo con Clarín, la infectóloga Carla Vizzotti, presidente de la a Sociedad Argentina de Vacunologia y Epidemiología -SAVE- expuso: “Hay gente que viaja a fines de febrero o marzo y se está yendo a vacunar ahora. Hay que ser solidario y empático. Hay stock de la vacuna, pero para atender una demanda racional”.

 


La vacuna ofrece protección al cabo de 10 días de su aplicación, por lo que dársela con esa anterioridad es suficiente.


Los integrantes de la SAVE vieron la necesidad de hacer pública su preocupación a raíz de las experiencias que están viviendo en los consultorios. “Estamos viendo gente que viene a solicitar la vacuna, aún cuando no tiene indicación. En Sanidad de Fronteras hay personas que van a acompañar a otras y cuando llega el turno quieren dársela por las dudas”, contó Vizzotti, quien además es miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).


"Debemos hacer un uso racional de la vacuna. Aquellas personas que tengan que tengan previsto viajar en unos meses deben descomprimir la demanda en verano y dejar ese espacio para los estén viajando ahora. El Estado garantiza que va a haber vacunas cuando lo necesiten", coincidió en diálogo con Clarín Tomás Orduna, jefe de Medicina tropical y Medicina del viajero del Hospital Muñiz, otro de los centros en los que se aplica la vacuna en forma gratuita. "El que no viaje a un área de riesgo -con transmisión potencial o confirmada- no tiene por qué vacunarse", enfatizó.


Brasil no exige certificado de vacunación para ingresar al país. Quienes se la hayan aplicado alguna vez y posean el carnet que dice que vence a los 10 años deben desestimarlo. Esa recomendación cambió y, según la Organización Mundial de la Salud, “sólo una dosis de la vacuna es suficiente para garantizar la inmunidad y la protección a lo largo de la vida”.

 

La difusión, la semana pasada, de la actualización de las recomendaciones de la OMS con la indicación de vacunarse contra la fiebre amarilla a los viajeros internacionales que vayan a cualquier área del estado de San Pablo generó una demanda explosiva. Es que el sudeste de Brasil, principalmente los estados de Minas Gerais, San Pablo y Río de Janeiro, atraviesa un brote de la infecciones por el virus transmitido por mosquitos. De acuerdo a los últimos boletines epidemiológicos, murieron 24 personas en esos tres estados. Minas Gerais fue el estado más afectado por el brote desatado a fines de 2016 y principios de 2017, que provocó 262 muertes.

 

 

A tener en cuenta

 

No es necesaria la vacunación para aquellos que viajen tanto por tierra o por vía área a la costa de los estados de Paraná, Santa Catarina, Río Grande do Sul y permanezcan menos de 72 horas en una zona de riesgo como escala de viaje. Desde la SAVE subrayaron que destinos playeros muy elegidos por argentinos como Florianópolis, Camboriu, Fortaleza, Natal y Recife no requieren vacunación. Las áreas geográficas incluidas en las recomendaciones de vacunación son Río de Janeiro, San Pablo, Espíritu Santo y Bahía (incluyendo las populares Salvador de Bahía y Praia do Forte).


La vacuna es segura y raramente puede causar efectos adversos, sostienen desde el Ministerio de Salud, pero “sólo deben vacunarse quienes visiten áreas de riesgo y no tengan contraindicaciones”.


Dado que la vacuna está elaborada con virus vivos y atenuados está contraindicada para menores de seis meses; embarazadas; personas con antecedentes de alergia a cualquiera de los componentes de la vacuna como huevo, proteínas de pollo o gelatina; para quienes tengan alteraciones del sistema inmune, incluyendo la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH); personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos y patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores. En estos casos, el riesgo de vacunarse es mayor que el beneficio.


En los niños de entre seis y nueve meses, los mayores de 60 años, personas con VIH asintomático y lactancia, desde la SAVE recomiendan consultar al especialista para que evalúe el riesgo-beneficio de vacunarse. En San Pablo, dos personas murieron tras aplicarse la vacuna, confirmaron las autoridades locales. Una de ellas era una mujer de 76 años. Sus familiares afirman que no recibió orientación en el puesto de salud para no dársela.


Además de la vacunación, las estrategias de prevención contra la fiebre amarilla incluyen la aplicación de repelentes, uso de ropa de mangas largas y pantalones largos y de colores claros. Redacción/Clarín. 

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