El tratamiento de fertilidad, curso del embarazo y nacimiento se realizará íntegramente en la provincia, convirtiéndose así en la primera en la que se implementará este método.
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El primer caso de alquiler de vientre en la Argentina será en la provincia de Río Negro, luego de un fallo inédito de la jueza de Familia, María Laura Dumpé.

 

La magistrada autorizó a una mujer, amiga de una pareja homosexual, a que sea portante de los embriones logrados mediante técnicas de reproducción asistida.


El tratamiento de fertilidad, curso del embarazo y nacimiento se realizará íntegramente en Río Negro, convirtiéndose así en la primera provincia del país en la que la Justicia autoriza la utilización de este método.


La pareja que siempre anheló tener un hijo, fue con ese sueño al Centro de Medicina Reproductiva de Bariloche y esa institución requirió la autorización judicial para el tratamiento, al que se le dio lugar.


A la fecha, todos los casos de alquiler de vientre se habían realizado en el exterior, como el caso del conductor televisivo Marley.


En esta oportunidad, la jueza fundamentó su decisión al considerar que "se encuentran en juego: el derecho a la identidad, a la protección de la familia, a la libertad reproductiva, a la voluntad procreacional y a la intimidad".


En los fundamentos, la magistrada destacó la "voluntad procreacional de la pareja, entendida ésta como el deseo de convertirse en padres de un niño asumiendo su cuidado, su protección, educación, formación y desarrollo en forma integral, dándole desde su nacimiento todo el amor y la contención necesaria".


La magistrada también valoró que la amiga que llevará adelante el embarazo "no desea ejercer el rol materno sino que su aporte ha tenido como finalidad altruista ayudar a que los comitentes concreten el ansiado deseo de ser padres".

 

Dumpé ordenó además que el/los niños dados a luz mediante este procedimiento deben ser inscriptos como hijos de la pareja homosexual y el certificado de nacimiento correspondiente debe ser expedido por el Registro Civil y de Capacidad de las Personas de Río Negro.


Se incluyó un artículo especial para que las dos instituciones sanitarias de Viedma (el hospital público Artémides Zatti y la Clínica Viedma), donde reside la pareja, y donde nacerá el bebe, tengan conocimiento del caso y en el actual formato de los certificados de nacimiento omitan incluir la huella dactilar de la mujer gestante (por considerar que sólo es portante) y en su lugar incorporen la de uno de los integrantes de la pareja, quien es el aportante del material genético (esperma).


La jueza dispuso, además en su fallo, que cuando el niño "adquiera edad y madurez suficiente para entender, (los padres tienen) la obligación de informarle respecto de su origen gestacional". Redacción/La Nación.

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