Su técnica ha salvado millones de vidas en todo el mundo.
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El 9 de mayo de 1967, en una clínica de Cleveland, EE.UU., René Favaloro se convirtió en un referente global, con su técnica, conocida como bypass, salvó la vida de millones de personas en todo el mundo.


Con motivo de la fecha, el diario La Nación le realizó una entrevista al doctor Oscar Mendíz, Director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular y comenzó a trabajar desde el primer día que abrió la Fundación Favaloro.

 

Mendíz expresó "Todo lo que hizo Favaloro tiene una base y un método científico. Incluso, la primera persona operada, una mujer, vivió muchos años. El bypass transformó esa clínica que se convirtió en un ícono mundial de la cardiología y la gente llegaba de todos lados para operarse. Su técnica revolucionó e hizo crecer no sólo a esa clínica, sino a todo Cleveland".


De Favaloro destaca el legado social y su compromiso con el país. "Cuando él decide regresar a la Argentina, estaba en la cima. Es como si le pidieras hoy a Leo Messi que deje el Barcelona y se vuelva al país no a un club, sino a fundar un club y enseñarles a jugar a la pelota a sus otros 10 compañeros. Eso hizo Favaloro”.


En ese sentido, Mendíz remarcó "Eso lo transforma en el personaje que fue, es y seguro será. Eso lo vuelve una leyenda. Es decir, haber renunciado a ser el cirujano número uno del mundo, el responsable de esa institución, multimillonario y referente viviendo en los EE.UU".


El primer bypass


Respecto a la primera vez que se hizo la operación, dijo que "la primera cirugía fue un poco accidental. Ese paciente tenía una patología severa en el corazón y había visto el programa de Mirtha Legrand , donde estaba como invitado René Favaloro” y siguió: "El hombre sentía dolores de pecho, no tenía obra social y recordó que Favaloro había dicho que iban a operar y se vino. Llega a la guardia donde siente dolor en el pecho y René decide operarlo ahí mismo. No estaba planificado, pero dijo que no importaba y que había que empezar ese día".

 

 

"Esto demostró dos cosas: la primera, su compromiso social de ayudar. La segunda, el por qué de los problemas económicos que después tendría el instituto ya que, desde la primera cirugía, nadie pagó", dijo Mendíz a La Nación.

 

Agregó que "la Fundación no tiene fines de lucro, ni accionistas, ni nadie se divide ganancias. Pero los profesionales, los insumos y materiales, hay que pagarlos. En un principio hubo un subsidio, después se cortó. Pero ese caso es el reflejo de las dos caras de la Fundación: primero hacemos lo que hay que hacer, después vemos como se soluciona lo del pago. Esa filosofía fue la que después chocó contra la realidad y fue una de las causales de nuestros problemas".


Sin embargo, reconoció: "Hoy se sigue resolviendo de la misma manera: si un paciente está dentro de la institución y surge algún problema extra, se soluciona. Lo que no pudimos seguir haciendo es importar esos problemas de la calle".


Mendiz vio nacer la Fundación y puede recordar cada paso y los momentos más duros: "Yo trabajo acá desde esa primera cirugía. No participé del equipo porque era muy joven - tenía 29 años-. Yo trabajaba en la unidad coronaria y me tocó hacer la historia clínica de ese primer paciente y cuidarlo la primera noche. Éramos cuatro cuidando un paciente porque no estaba pensado que comenzáramos esa semana. Había terminado mi residencia e ingresaba al staff de la unidad coronaria. Yo vengo también de una familia muy humilde, como Favaloro". (La Nación).

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