Fueron tres los que declararon en el juicio contra dos policías por el allanamiento ilegal a la vivienda de Lucas Muñoz.
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Tal como se informó sobre el mediodía de este lunes, continúa el juicio contra dos policías, Maximiliano Morales y Luis Irusta, por el allanamiento ilegal en la vivienda donde residía Lucas Muñoz, el efectivo policial asesinado en Bariloche.

 

El primero en declarar fue Juan Ramón Fernández quien al momento del hecho, se desempeñaba como jefe de la Unidad Regional III. Fernández indicó que en las primeras horas en las que Muñoz estuvo desaparecido, se realizaron diligencias “normales” en caso de ausentarse alguien.

 

A su vez, señaló que en un primer momento, tanto Irusta como Morales “expresaron que eran amigos de Muñoz y que querían salir a buscarlo” y en relación a esto añadió que “había un comentario de que se podría haber ido a la costanera” por lo que la búsqueda habría empezado por ese sector.

 

Al ser consultado por la fiscalía a cargo de Guillermo Lista, quien además fue acompañado por el fiscal jefe Martín Lozada, Fernández no dudó en calificar la conducta de Morales e Irusta, que irrumpieron en el domicilio de la víctima sin orden ni autorización judicial, como “irregular”, pero añadió que “me informaron que iban a buscar a un amigo, yo no me puedo oponer”.

 

El exjefe remarcó que él no autorizó ningún allanamiento ni registro del domicilio. “No hay un protocolo escrito, pero toda la vida hemos hecho lo mismo: si un empleado falta sin aviso, lo llamamos, si no responde, le mandamos un móvil a la casa y si no se busca por otro lado”.

 

Por otro lado, como se informó más temprano, declaró José Eliseo González, quien era subcomisario de la Comisaría Segunda. El día de la desaparición de Muñoz, fue designado como preventor a cargo de la investigación por la desaparición, debido a la ubicación del domicilio de la víctima. El hombre aclaró que dejó custodia policial a la novia de Muñoz, Daniela Rodio, porque “queríamos tener contacto directo por si llegaba a aparecer, además íbamos a hacer una inspección ocular en el lugar”.

 

“No fue correcto lo que hicieron”, sostuvo y agregó que “es anormal presentarse a la noche y sacar a los presentes de una habitación”, en relación al registro que encabezaron Morales e Irusta.

 

La noche en que los acusados llegaron al domicilio de la víctima, fueron trasladados por una uniformada que se desempeña en el área de Seguridad Vial y también se presentó este lunes a declarar. “Entré y Morales me dijo ‘vamos’” sostuvo Jaqueline Barrientos, y agregó que en el camino además pasaron a buscar a Irusta por su domicilio particular.

 

“Antes de ingresar al hostel comentaron que Muñoz posiblemente se iba a encontrar con una chica y cuando volvieron de la vivienda, dijeron algo sobre un número telefónico hallado en un cuaderno”, sostuvo la mujer antes de sostener que ella consideraba que “se trataba de un acto de servicio”.

 

Por último, declaró también el exjefe Manuel Poblete quien señaló que el mismo día se reunieron los jefes de las unidades para analizar la situación. “Yo manifesté a viva voz que debíamos avisar sobre la causa judicial pero Fernández me dijo que lo dejemos para el día siguiente”, expresó.

 

Poblete llevó consigo papeles y documentación sobre lo acontecido durante los días posteriores a la desaparición del joven y un poco exaltado, enumeró los errores que se cometieron en la investigación policial. Según su testimonio, la mañana del 15 de julio el subcomisario David Paz, jefe de los imputados, lo habría llamado para comunicarle que Fernández había dispuesto de sus dos oficiales para la búsqueda de Muñoz, “ahí me mandó las capturas de pantalla de la computadora de Lucas”, manifestó.

 

El juez Marcelo Barrutia le consultó si siempre que desaparecía alguien, articulaban un despliegue tan importante, en tan pocas horas. “Algo tiene que haber detrás”, consideró antes de que Poblete le respondiera que no opinaba lo mismo y que creía que el accionar de los dos acusados había sido “de buena fe”.

 

La encargada del hostel donde residía Muñoz fue la última testigo de la audiencia y coincidió en que ninguno de los efectivos policiales llevó una autorización para realizar el allanamiento en el lugar. “Morales ni se presentó y a Irusta recién le conozco la cara”, sostuvo en relación a la gorra que llevaba el uniformado que impedía verle el rostro.

 

Este martes a partir de las 10 será el turno de la formulación de alegatos. Hasta el momento, es la única causa que llega a juicio por el caso Muñoz. La desaparición, secuestro y homicidio del joven todavía no tienen ningún acusado, aunque recientemente la familia de la víctima indicó que había “leves avances”.

 

Fuente: ANBariloche
 

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