Tamaño letra:

 

La importancia del desayuno es central ya que es el primer contacto que el organismo tiene con los alimentos, la fuente de vida. Si esta ingesta es de buena calidad el día será fructífero, con mayor rendimiento, optimización de las funciones biológicas, estabilidad mental y emocional…. En cambio comenzar con desayuno incompleto, generará cambios hormonales que alteran la conducta, el comportamiento, el rendimiento, la capacidad física, etc.

 

Esta comida condiciona el estado físico, psíquico y nutricional de niños, adolescentes y adultos, es lamás importante, ya que ocurre luego de 8 a 10 horas de la comida anterior, y tiene la fundamental tarea de reponer los niveles de azúcar en sangre, lo que asegura un reparto armónico de nutrientes y calorías a lo largo del día.

 

Quienes saltean esta comida, la falta de glucosa pone en marcha mecanismos de adaptación con disminución de la insulina y aumento de cortisol para mantener la glucemia en valores aceptables, lo que causa estréss metabólico, alteraciones en el normal funcionamiento orgánico y cambios en el rendimiento físico y mental, apenas iniciado el día.

 

Además induce al aumento de peso, porque al aumentar la respuesta del cuerpo a la insulina, estimula el almacenamiento de grasa en el cuerpo.

 

Incorporar un buen desayuno, condiciona positivamente el aprendizaje, la comunicación, la expresión, la memoria, la creatividad y de resolución de problemas, ya que nuestro cerebro funciona con glucosa, pero no tiene la capacidad de almacenarla, por lo tanto su desempeño depende de la ingesta.


Por otro lado, es la comida que rompe el ayuno de la noche donde el cuerpo ha hecho un proceso de eliminación (de lo que consumimos que produce desechos, más los residuos propios del cuerpo debido a los procesos metabólicos normales), logrando de esta manera barrer la acidez metabólica y alcanzar un pH alcalino que permita optimización de las funciones biológicas normales.

 

¿Qué alimentos deben estar presentes?

 

Frutas: se consideran un alimento vivo, aporta fibra, agua, vitaminas, minerales, enzimas, equilibrio de sabores e hidratos de carbono complejos que dan saciedad y estabilizan la glucemia.

 

Cereales integrales: avena, mijo, quínoa, amaranto, arroz, trigo, maíz, trigo, en granolas, panqueques, porridge, muesli, preparaciones caseras sin azucares refinados, también estabilizan la glucemia, tienen una digestión uniforme y mantienen los niveles de energía estables a lo largo del día.

 

Aceites vegetales: semillas (sésamo, girasol, amapola, chía, lino, zapallo) y frutas secas (nueces, almendras, avellanas, pistachos, castañas, etc.) o sus aceites vegetales de primera prensada. Estos alimentos se pueden incorporar en preparaciones o bien como lácteos vegetales (leche, yogur o quesos de cualquier semilla o fruta seca) que pueden realizarse de elaboración casera o en adquirirlos en las dietéticas.

 

Endulzantes: en infusiones puede utilizarse miel, azúcar integral o stevia; y en preparaciones canela, esencia de vainilla, coco, pasas de uva.

 

El desayuno también es el momento propicio para incorporar suplementos, alimentos que tengan una finalidad específica, hierbas, especias con un fin más terapéutico que nutricional, justamente porque se trata del primer contacto del cuerpo con el alimento, hay mayor captación de los sabores que inducen una respuesta inmediata y mayor capacidad de absorción del principio nutritivo que estamos buscando. Lo que no puede hacerse en pretender incluir todos los alimentos saludables en esa comida, porque muchos de ellos actúan interfiriendo en la absorción de otros, con lo cual, anula su aprovechamiento.
 

Comentarios

Video del día

Noticias Relacionadas