Este domingo los españoles tienen ocasión de cambiar de modo radical el modelo de democracia.
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El puñetazo que recibió Mariano Rajoy en una callejuela de Pontevedra y el acalorado debate que un par de días antes había cruzado con el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, sumado al ataque talibán a la embajada española en Kabul que provocó la muerte de dos policías, recuerdan aquel poema de Antonio Machado, ‘golpe a golpe, verso a verso‘. Es que este domingo los españoles tienen ocasión de cambiar de modo radical el modelo de democracia que se instauró a la muerte de Francisco Franco, dictador por 36 años tras la cruenta guerra civil.

 

Por eso este 20D es visto con particular atención en varios rincones del mundo. Porque podría significar una nueva refundación en ese país atribulado por la crisis y el regreso de algunos viejos fantasmas.


Rajoy, presidente del gobierno desde 2011, llegó al poder en un clima de revuelta social por la crisis económica y las movilizaciones en las plazas públicas surgidas desde el mítico 15 de Mayo. Ese movimiento se conoció como el de los Indignados, por el libro de Stéphane Hessel que planteaba salir a las calles a defender las conquistas sociales conseguidas por los europeos al fin de la Segunda Guerra y que eran y son cercenadas por los organismos europeos. A pesar de las protestas generalizadas, la ciudadanía terminó apoyando la opción conservadora.


El resultado de la gestión del líder del Partido Popular fue el esperable, teniendo en cuenta el esquema ideológico del que parte. Los índices de pobreza que venían creciendo con José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español treparon al 29,2% de la población, afectando a 13.657.232 personas, de acuerdo el índice AROPE, que elabora la EAPN (por Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social). La franja de mayor exposición es la de los menores de 16 años, donde la pobreza llega al 30,1 por ciento. Lo más alarmante desde el punto de vista simbólico es que los trabajadores en riesgo de pobreza o sea que de nada les vale trabajar porque siguen siendo menesterosos pasaron de 11,7 a 14,2% en el último año.


En paralelo, el 10% más rico tiene ingresos 14 veces mayores que el 10% más pobre. ‘De hecho, el 10% más rico posee ingresos equivalentes a los de la mitad de la población española‘, puntualiza el informe.


La revista Forbes, por otro lado, reveló hace algo más de un mes que la fortuna de los 100 españoles más ricos creció el 15% en un año, llegando a un total de 24.826 millones de euros. El multimillonario Amancio Ortega, dueño de la cadena de tiendas Zara entre otros emprendimientos, está al tope de la lista, con una fortuna de 60.900 millones, 14.900 millones más que en 2014. Los otros acaudalados son los propietarios de grupos como Ferrovial, Mercadona, Mango, la cervecera Mahou San Miguel.


Mientras tanto, desde todos los rincones del mundo miran a España como una oportunidad para hacer negocios, al punto de que Wang Jianlin, el hombre más rico de China, busca sumar otras joyas de la península a su colección particular, entre las que figura el 20% del Atlético de Madrid, que compró en enero pasado por unos 50 millones de euros, y el legendario Edificio de España, de Madrid, que le costó la friolera de 265 millones. Hay otras ‘ofertas‘ en danza en la Madre Patria y de acuerdo a un artículo del portal Russia Today, ‘por tan sólo 60 mil euros es posible comprar un pueblo entero bien conservado‘.


Es más, según informaciones publicadas por los diarios españoles El País y Cinco Días y el británico Daily Mail, hay 35 pueblos gallegos que están en venta. Además, ya el 40% de las empresas españolas están en manos extranjeras, al igual que el 53% de la deuda pública.


Podrá decirse que esta realidad obedece a un proceso de globalización que es común en muchos otros lugares del planeta. Pero para un país que en los 90 se expandió hacia América Latina con sus capitales financieros y de servicios representa un fuerte retroceso.


Como sea, si algo ocurrió en estos cuatro años de Rajoy fue que aquel movimiento del 15M alumbró nuevas camadas de dirigentes que lograron fracturar el bipartidismo que se había instaurado con la constitución de 1978. Podemos, una agrupación de izquierda liderada por Pablo Iglesias, tuvo en jaque al PP y el PSOE con sus planteos en contra de lo que tildan de ‘una casta‘ que vive a expensas del pueblo. Esta caracterización se coló en la sociedad luego de los procesos judiciales que se descargaron sobre la cúpula del PP, envuelta en la llamada trama Gürtel, un esquema de financiación ilegal que llevó a la cárcel al tesorero del partido, Luis Bárcenas y enloda a toda la dirigencia. Si de corrupción se habla, es bueno recordar que la familia real está inmersa en su propia trama desde que se procesó al esposo de la infanta Cristina de Borbón por negocios irregulares con dineros públicos. Juan Carlos de Borbón, el rey designado por Franco y que fue clave para la consolidación del sistema democrático en el intento golpista de 1981, tuvo que abdicar por el descrédito de la monarquía por la situación de su hija y sus propios escandaletes.


Pero no sólo de corrupción y crisis se habla en la España de estos días. Cataluña es uno de los problemas que deberá enfrentar el ganador del comicio. El empecinamiento de Rajoy y de Artur Mas elevaron la tensión independentista al máximo y ahora habrá que ver como siguen las cosas en el distrito más rico de España. La otra cuestión es la Ley Mordaza, una lindeza que desde julio pasado le pone límites a las manifestaciones y a la protesta social con multas y hasta prisión.


En este contexto, Podemos fue avanzando a un ritmo que parecía indetenible, y logró armar alianzas que le permitieron alcanzar la alcaldía de Madrid con la ex jueza Manuela Carmena y la de Barcelona con la militante social Ada Colau.


Las últimas encuestas señalan que el PP, con el 26,2%, ocupa el primer lugar en intención de voto; lo siguen el PSOE, con el 21%, pero ahí nomás está Podemos, con 20,4, y Ciudadanos, con 19. Así las cosas, nadie podría gobernar sin acuerdos políticos.

 

Para Tiempo Argentino
Por: Alberto López Girondo  

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