Hola, hoy tema tabú.. los pros y contras que tiene este acto. El sexo anal heterosexual no es una moda actual y por eso hay que saber algunas cosas.
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El sexo anal heterosexual no es una moda actual. Conviene tener en cuenta, también, que a pesar de esas consideraciones negativas oficiales, el sexo anal heterosexual no es una invención de los tiempos modernos. Siempre se ha utilizado como un eficaz método anticonceptivo y como una variante divertida del ejercicio sexual. Existen testimonios de su práctica. Marco Valerio Marcial, un poeta satírico hispanoromano de hace dos mil años, se queja en alguno de sus epigramas que su esposa no acepte mantener con él este tipo de actividad sexual como hacen otras parejas.


Es necesario que exista un acuerdo mutuo. Aproximadamente el 10% de la población masculina y femenina adulta tiene una experiencia habitual con el coito anal, a los que hay que añadir otra cifra indeterminada de sujetos que sólo tienen alguna experiencia accidental. A eso hay que añadir otro 10% de adultos jóvenes que tienen experiencias accidentales con el sexo anal bajo los efectos del alcohol o algún tóxico. Algunos estudios han encontrado mujeres que tienen siete veces más experiencia en el sexo anal que algunos hombres homosexuales.


Sin embargo, no todo el mundo se siente atraído por esta actividad. Por eso, para practicarla se hace necesario que exista un acuerdo mutuo. Existen tres razones que impiden a las parejas heterosexuales mantener relaciones sexuales anales. Y pueden tenerlas uno o los dos miembros de las mismas. Una de tales razones es ideológica: creer que se trata de una perversión, o de una actividad exclusiva de los homosexuales masculinos. La otras es higiénica: el recto y el ano están diseñados para eliminar las heces y esa perspectiva echa para atrás a muchas personas. Finalmente, existe una tercera razón: el temor al dolor; el esfínter anal no está preparado para distenderse hasta según que diámetros. Siempre hay que utilizar preservativos en el coito anal. Para practicar el sexo anal, debe existir previamente un convencimiento de que se trata de una actividad sexual perfectamente normal entre personas que llegan al acuerdo mutuo de realizarla. Carece de contraindicaciones psicológicas o médicas, salvo las personas que padezcan fisuras anales, porque les puede doler y las grietas se pueden complicar. No es una perversión sexual y puede incluirse, si se desea, en el juego erótico habitual de la pareja. La higiene debe cuidarse siempre; tanto la exterior como la interior. No es una actividad sexual recurrente, requiere una preparación. El ano debe estar limpio (agua y jabón es suficiente) y también conviene que lo esté el recto (para lo que se requiere defecar antes de practicar el sexo anal o ponerse un enema de limpieza). Quizás por eso, siempre resulte recomendable utilizar preservativos en el coito anal, además de para evitar contagios venéreos.


El dolor en el coito anal puede producirse por dos vías. Lo habitual es que el esfínter anal permanezca contraído sobre sí mismo y que al acariciarlo o intentar la penetración, se desencadene un reflejo de contracción que puede ser muy intenso y doloroso. Se trata del mismo mecanismo de defensa que sucede en el vaginismo. También puede doler si durante el coito anal se realizan movimientos muy bruscos que producen distensiones súbitas del músculo. Para evitar el dolor conviene, pues, acostumbrar al esfínter anal al estímulo, con caricias, con la introducción suave de algún dedo, o de dos. Cuando esas cosas se puedan hacer sin problemas (y la costumbre suele romper todos los obstáculos iniciales posibles), entonces se puede pensar en introducir el pene.
Posturas: Es obligado, también, utilizar un buen lubricante, preferiblemente al agua, para que puedan utilizarse preservativos, porque el ano no se lubrica sólo. La generosidad en su aplicación sobre el ano, el pene o el condón siempre será bienvenida. La suavidad es la clave del buen sexo anal.


Tan importante como el momento de la penetración es el de la extracción del pene, aunque haya perdido la erección. La extracción del pene debe realizarse, con la misma suavidad que la penetración. Existen varias posturas en las que realizar sexo anal. Por detrás, puede hacerse en la posición ‘del perrito‘, tendidos los dos de lado en la cama, o ella tendida boca abajo y él encima (requiere por parte de ella que eleve sus nalgas un poco y por parte de él que no descanse el peso de su cuerpo sobre el de ella). Por delante, puede hacerse con ella sentada sobre él (bien acostados o sentados en una silla), o en la tradicional posición ‘del misionero‘.
Es decir, que mientras se practica el sexo anal ellas deben masturbarse para lograr el orgasmo. Puede hacerlo él. Pero le resultará difícil coordinar sus movimientos ritmicos con los de sus dedos sobre el clítoris, lo que no garantiza mucho el orgasmo femenino.
Eso sí, muchas mujeres describen los orgasmos obtenidos de esta manera como muy intensos. El hecho de que el pene interfiera las contracciones del esfínter del ano durante el orgasmo puede ocasionar que estas resulten más intensas de lo habitual y sean vividas como muy placenteras. Cuidense y cuiden a su pareja siempre.


Usen preservativo
Dra g 

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