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 El cierre de ciclos políticos, o su renovación ponen en marcha un proceso que no tiene un carácter propio y definido, al combinarse aspectos del anterior estado con otros nuevos que anuncian el siguiente. Este paso de un estado a otro se denomina transición. Macri la tiene simple, tiene que intentar la continuidad. El gobernador Alberto Weretilneck tiene que prohijar un nuevo proceso, poner en marcha una transición. No es lo mismo gobernar con la reelección como objetivo que gobernar tratando de transitar exitosamente una transición conservando el poder.


 Hay pocas transiciones más apasionantes que la de España ante la muerte de Francisco Franco que detentara el poder por treinta y cinco años. La derecha española transformó la herencia del franquismo en un partido político nuevo, legitimó el resto de los partidos políticos, le dio entidad a la izquierda, al Partido Comunista, y puso al Rey Juan Carlos por encima de todo monitoreando la transición. El desafío consistía, para el franquismo, en ‘vestir al muñeco‘ con un nuevo traje, sin perder su esencia. Así nació la Unión del Centro Democrático con la proverbial y carismática figura de Adolfo Suárez, casi un desconocido de cuarenta y tres años al que el Rey encargó formar gobierno del 1976 y en 1977 se convirtió en ganador de las elecciones generales encaminando la transición de las casi cuatro décadas de franquismo hacia una democracia moderna que se prolonga hasta la actualidad.


 El Mundial de Fútbol sirve para todo, incluyendo la excusa de postergar decisiones hasta su finalización, sirviendo como paraguas para ocultar la falta de decisión. Lo que intentamos decir es, reiterando algo escrito en Domingolíticas anteriores, que la transición rionegrina que enfrenta Weretilneck se visualiza muy complicada, además de demorada. Está costando más de la cuenta ‘vestir el muñeco‘ de Juntos Somos Río Negro para intentar conservar el gobierno de Río Negro en el 2019.


 Está claro que en los albores de este proceso, un año atrás, las fichas fueron puestas en Alejandro Palmieri. Como sucede en los entrenamientos de la Selección de Sampaoli, a Palmieri le ganaron la posición en los entrenamientos. Un conjunto de elementos, mayoritariamente adjudicados al candidato, fueron mellando sus chances. Ya no se habla del roquense, aunque esporádicamente este sale a la cancha para confrontar a Martín Soria. Termina de hacerlo en el debate de la Legislatura con motivo de la iniciativa del legislador sorista Marcelo Mango quien sembró sospechas sobre la exención de ingresos brutos otorgada a la empresa de energía de Joe Lewis para una hidroeléctrica en El Bolsón. Palmieri con énfasis le recordó al macrismo la amistad del Presidente con el empresario, pero al Frente para la Victoria le endilgó la sanción de la ley que permite la exención, al gobierno nacional que en el 2009 le autorizó un aeropuerto en Sierra Grande. Omitió, quizás por su pasado acompañando a Carlos Soria en Roca, que el único empresario que el recién electo Gobernador Soria recibió en sus tres semanas de gobierno fue Nicolás Van Dirtman como representante de Joe Lewis.


 El proceso de transición se refleja en los cortocircuitos con el vicegobernador Pedro Pesatti donde lo más notorio resultan los esfuerzos de ambos para que la sangre no llegue al río. A las pretensiones de Pesatti hay que agregar la auto postulación de la Ministro de Educación Mónica Silva y últimamente la proclamación de Fabián Zgaib, Ministro de Salud, que al decir del Gobernador ha hecho una tarea muy eficiente ‘comprando moderna aparatología para equipar los hospitales rionegrinos‘, para luego cerrar con su muletilla preferida ‘como nunca en la historia de esta provincia‘. Volviendo sobre la figura del último candidato postulado, el ministro Zgaib, habrá que vestirlo muy bien y muy rápido, porque la transición avanza y las elecciones están a la vista.


 Desafíos parecidos afronta la Coalición Cambiemos que esta semana alumbró la novedad de la audiencia en Olivos en la que Aníbal Tortoriello fue recibido por el Presidente Macri a quien el Intendente de Cipolletti anotició de sus pretensiones de encabezar la lista como candidato a Gobernador. Hasta esta semana la delantera, en soledad, en la Casa Rosada la llevaba el diputado Nacional Sergio Wisky, quien desde el inicio del proceso nacional del PRO trabajando en línea con la Jefatura de Gabinete de Marcos Peña viene construyendo su candidatura. En principio se visualiza que Wisky prioriza el rol estructural y territorial del radicalismo como columna principal junto a un PRO aun en gestación en Río Negro. Tortoriello viene desde la periferia de la política, esquiva lo orgánico y se mueve con absoluta independencia de pasados y estructuras. Solo necesita no tener bolilla negra, y termina de conseguirlo, con la yapa de un espaldarazo implícito. Recordar, además, que en términos de recursos para su campaña se expresa en cantidad de camiones (doce) dada su condición de empresario del rubro.


 Juan Manuel Urtubey el gobernador de Salta pasó por el Norte de la Patagonia en busca de apoyos para su candidatura Presidencial. Declaró como sus amigos, porque lo son del ‘federalismo‘, al rionegrino Weretilneck y al neuquino Omar Gutiérrez. En Bariloche se explayó sobre el Turismo y la política que instrumentó en Salta pivoteando sobre la importancia de la marca. Una iniciativa popularizada dos décadas atrás por la ciudad de Barcelona. Río Negro tiene escaso camino andado en el tema, habida cuenta que en casi siete años de gestión acudió a cuatro ministros, con lo que la promocionada prioridad del sector y las políticas de mediano plazo han brillado por su ausencia. En este tema tiene razón el Gobernador Weretilneck: han pasado por Turismo tantos titulares como ‘nunca antes en la historia‘.
 

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