El análisis político de la semana por Marcial Biageti
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Las turbulencias argentinas atraviesan todos los niveles. Van del FMI a Sturzenegger, de Caputo a Carrió, del aborto al dólar, de Sampaoli al Papa, de Messi a Dujovne. El país contradictorio, delicia de los analistas, se muestra en todo su esplendor. Esplendor de analistas que tiene una contracara: la angustia de la mayoría de los argentinos, carcomidos por la incertidumbre y tomados por la resignación.
               Las complejidades de la situación económica tienen su correlato en la situación social e inevitablemente recalarán en la política, con escalas previas en la conflictividad social a través de movilizaciones, paros y otras medidas de acción directa. Si bien la mayoría carga culpas sobre el equipo económico o algunos ministros, no hay que darle vueltas para concluir que la crisis confluye sobre la autoridad presidencial que recepciona la erosión constante que genera la situación.
              Alguna vez hemos escrito en actual lenguaje futbolero, materia en la que Macri parece entender y sentirse cómodo, que cuando un equipo gana tres a cero la tribuna aplaude todo, hasta al que yerra al arco por quince metros. A la inversa, cuando pierde, aunque sea por uno a cero la gente insulta al que pega el remate en el poste. Y en este momento vamos perdiendo tres a cero. Con el agravante del momento: la crisis eclosiona en el tercer año de mandato a uno de las elecciones del recambio presidencial.
             Ante este panorama la encrucijada del Presidente Mauricio Macri es de hierro: asume a pleno su condición y enfrenta la situación con las medidas que exige el momento olvidándose de su continuidad por un periodo más, o gobierna con un ojo en las encuestas colocando su objetivo de reelegirse a la par de sus decisiones de gobierno. Macri ya debe tener noticias de lo que nadie en su lugar quiere escuchar y que los sondeos acusan, que es la pérdida de la imagen presidencial en un momento que todo lo que hay que hacer es a partir de una firme autoridad política. Rediseñar el país, salir del eterno déficit, la inflación imparable, la reforma previsional, la laboral, la impositiva, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, el manejo de la deuda externa requieren ideas claras, liderazgo político y la paciencia que solo surge de la confianza. Con todos estos elementos a la vista recurrimos a otra metáfora ya escrita en esta columna; el país está como un solitario trabado, representado por un kirchnerismo que no debiera ni merece renacer y un macrismo que combina impericia con soberbia que no parece estar a la altura.
               Reiteramos que la crisis cambiaria tiene números: una inédita devaluación de más de treinta puntos, un dólar de casi treinta pesos que recalará en una inflación similar. Hace cuatro meses se anunciaba un dólar de veinte pesos y una inflación de doce. La semana que viene llegan los dólares del Fondo Monetario que debieran encauzar los mercados, cosa que hasta ahora no sucede. Y los sectores más vulnerables de la sociedad argentina deberán afrontar un horizonte de recesión económica que se extenderá al menos hasta fines del primer cuatrimestre del año entrante. Es inevitable que la postal político recoja este paisaje, que la oposición se revitalice, que el gobiernó ponga las barbas en remojo ,cruja la alianza Cambiemos probocando decisiones que impacten y alumbren un cuadro diferente con inevitables secuelas, la mayoría no queridas, de los tiempos que corren.
              La actividad política desmiente el mítico Silencio de Carlos Gardel “silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición descansa”. Sigue frenética, nadie duerme y la ambición está más despierta que nunca.
               El panorama político de Rio Negro se expresa en sondeos cuya primer dato es contundente: Martin Soria como candidato a Gobernador redondea una base de treinta puntos en toda la provincia. Es contundente porque puntos más, puntos menos, se llega al sillón de la calle Laprida con cuarenta. Es decir que Soria está como el nadador que tiene la costa a la vista, pero ya se sabe que es el tramo duro, que puede atravesarse lento o es donde se pierde la carrera o se abandona. Y está solo por ahora. Pero hay más, entre el Partido Justicialista, el Frente para la Victoria y Unidad Ciudadana esta última es la sigla más votada. Llega a diecinueve puntos que tienen un correlato muy rionegrino y muy real con la figura nacional más aceptada que es Cristina Fernández de Kirchner que mantiene esa primacía desde bastante tiempo atrás. La figura del Presidente Macri ha retrocedido doce puntos en lo que va del año, redondeando quince puntos. Más datos: Silvina García Larraburo es la candidata a Gobernadora más votada en Bariloche dejando atrás a Martín Soria y más lejos a Carlos Valeri. Esta llamativa ventaja en su ciudad que siempre la acompañó tratándose del del mayor padrón electoral de la provincia alienta a la senadora barilochense a ratificar sus aspiraciones. Esta semana que pasó centralizó su tarea proselitista en Viedma, donde se reunió, entre otros, con el Vice Gobernador Pedro Pesatti, también anotado en la carrera del año entrante.
       Viedma también fue escenario de similares aspiraciones desde Cambiemos con la presencia de Aníbal Tortoriello y parte de su equipo municipal disertando sobre el perfil y logros de su gestión en Cipolletti. Se mostró junto a José Luis Foulkes de similares objetivos dentro de Cambiemos, manifestando ambos su deseos de fortalecer el espacio tomando como puntos de partidas sus experiencia municipales. A Tortoriello lo interrogaron sobre la candidatura de Sergio Wisky y tuvo palabras de elogio para el Diputado Nacional, resaltando que también cuenta con experiencia en gobernar un municipio, aunque recordó “que no pudo completar su gestión en El Bolsón”. Digamos que es una respuesta para tener en cuenta, mucho más tratándose de un pastor con la pretensión de crecer en la interna de Cambiemos.
      La imagen no deja de ser gratificante, que eventuales rivales por un mismo trompo se junten y muestren en cordiales encuentros como García Larraburo, Pesatti, Tortoriello, Foulkes. Podemos estar ante un nuevo tiempo o estilo, o bien se busca armar el rompecabezas que vaya encontrando un lugar para todos. En otras palabras, que los melones, dicho en sentido figurado y con respeto, se acomoden con la marcha del carro.
        Terminamos con un pensamiento optimista sobre el fútbol que nos ocupa excluyentemente estos días. No perdimos con Islandia, y como peor no podemos jugar, todo lo que venga será para bien. Una vez que esto se cumpla, lo aplicaremos a los problemas reales de todos los días, y todo mejorará. Soñar no cuesta nada.
 

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