Por Marcial Biageti.
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Nassim Taleb, el ensayista e investigador financiero libanés nacionalizado estadounidense es autor, entre otros, del libro El Cisne Negro haciendo referencia al acontecimiento extra ordinario e imprevisible a partir del cual se desatan consecuencias económicas que nadie tenía en cuenta. La teoría de Taleb, que ha tenido profusa difusión, ha llamado la atención favorablemente, al punto que ha popularizado el giro ‘Cisne Negro‘, sin necesidad de explicarlo y haciéndolo extensivo a otras actividades más allá de la economía. Como es previsible, las dificultades de la teoría se notan más en Argentina, donde los Cisnes Negros aparecen demasiado seguido, de tal manera que comienzan a ser raros los Cisnes Blancos que son clara mayoría con respecto a los Negros.


 Sabíamos que el país estaba sobre un volcán que venía acumulando presión al influjo de un gobierno kirchnerista que acumuló desatinos con el objetivo central de sumar consensos electorales a cualquier precio. Aparte dejamos las acumulaciones patrimoniales de la casta que durante una década estuvo al frente de la cosa pública. Basta citar que se pasaron de ochenta mil becas por discapacidad a casi dos millones, que se duplicó el sistema jubilatorio, que se sobre preciaron burdamente las obras públicas y la mitad de ellas se cobraron y no se hicieron, que se regaló el transporte, la energía y los combustibles, que se dejó de medir la pobreza para pagar menos deuda, que la inserción internacional terminó en Venezuela e Irán. Que se convirtió al país en una entelequia difícil de describir y que volverlo a un cauce racional era una tarea política y de gobierno para titanes e iluminados. Un potro encabritado que a sus naturales e históricas complejidades agregaba los desatinos de al menos un lustro.


 Este panorama es caldo de cultivo ideal para los Cisnes Negros. Y si el gobierno tiene las características del macrismo es inevitable la bandada de Cisnes Negros, el potro relincha, y cada vez más, ante la impericia de quienes tienen que domarlo. Hasta que llegamos a este mes de junio, donde luego de la fiesta irresponsable y el soberbio optimismo que lo sucedió asumimos la virtual quiebra.


 Dos hermanos, Coco y Tito, competían entre ellos desde la infancia. Porteños ellos en plena época de Martínez de Hoz, peleados y sin hablarse, hicieron punta en aquello de irse del país a hacer fortuna. Coco en Miami, Tito en Aruba. Seguían sin contactarse. Un día Tito va a Miami y toca el timbre en el departamento de Coco. Soy Tito, andaba por acá y quería saludarte. Subí, Tito que sorpresa, tanto tiempo sin vernos. Pausas y silencios. Cómo van tus cosas, pregunta Tito. Ahí vamos, contesta Coco, al principio estuvo fulero y recién ahora me encaminé; en un par de años me vuelvo a Buenos Aires, con alguna diferencia, espero. Y vos Tito, pregunta Coco. De diez, responde Tito, mis hijos muy bien en escuelas privadas, soy socio del Gobernador de la Isla, tengo participaciones en un par de resorts, empresa de transportes, todo muy bien. No hubo espacio para mucho más, se despidieron con un abrazo, el reencuentro entre hermanos era gratificante. Tito se fue. A la media hora vuelve a sonar el portero. Soy Tito, ¿puedo subir? Entra Tito y se larga a llorar exclamando ¡Estoy fundido! Si no me prestás cincuenta mil dólares no puedo sacar mi familia de la isla. Por favor, ¡ayudame!


En nuestra historia Tito es Macri y Coco el Fondo Monetario. Dos años de buenas ondas, como dijo Melconian quien soezmente agregó ‘boludeando‘, seguramente para cobrarse su renunciada de la Presidencia del Banco Nación. Agregó: ‘Luego del Acuerdo con el Fondo, en el segundo semestre tendremos que comer pechuguita y puré de calabaza‘.


Así estamos, contando los días para el Mundial de Fútbol, con el ojo atento al dólar que no deja de subir, esperando el cachetazo de la inflación y siguiendo la atiborrada agenda de los reclamos salariales por la que hay que hacer todo de nuevo, como si en lugar de un año de doce meses tuviéramos dos de seis.
Atravesar el año electoral con recesión e inflación pinta para tarea imposible. Parece que Macri ha decidido hacerlo, que si bien es el único camino no hay que desdeñar su muestra de coraje. También el apoyo internacional, que se expresa a través del inédito aporte de cincuenta mil millones de dólares es un espaldarazo que conlleva la confianza que no pudo generar en los dos años de gobierno.


La oposición que no puede con su osamenta termina de observar que el gobierno tambalea. Nada mejor para despertarla y alimentar sus posibilidades para el recambio presidencial. Por lo pronto se observan dos vertientes, una muy confrontativa de kirchneristas y algunos gobernadores (Verna, Insfrán, Rodríguez Saa) y otra más dialoguista (Urtubey, Bossio, Pichetto). El gremialismo de igual manera, Moyano, Palazzo, Micheli, Yasky por un lado y la cúpula de la CGT por el otro. Dos Congresos, uno de Barrionuevo y otro de Gioja.


Miguel Pichetto no asistió al de Gioja este viernes, pero sí lo hicieron rionegrinos como Martín Soria, Jorge Franco entre otros. Este último claramente identificado con el senador Pichetto. El Intendente de Roca se reunió con el senador luego de siete meses de diálogo interrumpido. El momento político, el país y la provincia de Río Negro fueron sus temas.


Durante la semana el senador recibió a Horacio Rodríguez Larreta acompañado por María Eugenia Vidal, en una clara señal de adueñarse del diálogo constructivo que el mismo Presidente Macri descartara eligiendo a Pichetto como el nuevo enemigo después de Cristina Fernández. Un encuentro que tiene secuelas hacia la interna de Cambiemos.


Las pechugas y puré de calabaza de Melconian como menú central del segundo semestre golpeará en el Presupuesto del año entrante y tendrá efecto directo en las cuentas provinciales. Estamos ante una situación que ya hemos visto otras veces, y como aquellas veces se trata de una oportunidad. Pero como las otras veces no debiéramos dejarla pasar, porque cualquiera sea el resultado, será con dolores de parto en el camino, y no debe haber nada más frustrante que sufrir sin recompensa, para nada.


En realidad hay que decir que comienza el gobierno de Macri, con el viento a favor extraordinario del apoyo internacional pero con una tormenta en frente que nos obligará a arremangarnos de una vez por todas. Estamos en la última escena de la película la película La Tormenta Perfecta en la que el pesquero Andrea Gail con los protagonistas enfrenta olas gigantes. No es muy bueno final el de la película, pero todos sabemos que se filman dos o tres finales. Ojalá nos encaminemos hacia los finales buenos.
 

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