Por Marcial Biageti. 
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La provincia que administra Don Alberto Weretilneck hace historia. Tal como le gusta decir y reiterar al primer mandatario y su círculo adulador más íntimo, suceden cosas que nunca habían sucedido antes en la corta existencia rionegrina.


Es tal el uso y abuso del giro ‘como nunca antes en la historia‘ que hace la retórica gubernamental que sería legitimo ordenar esa historia desplazando la fecha fundacional de Río Negro al instante en que juró como Gobernador Don Alberto. Vale recordar que ese hecho, la asunción de un vicegobernador por muerte del titular entra en el paraguas de esta especie de lema del oficialismo: como nunca antes en la historia.


En favor de las actuales autoridades digamos que definir hechos como ‘los primeros de la historia, originales y únicos es, desde lo discursivo, tentador, grandilocuente y muy útil para impresionar a quienes escuchan. El problema es que se confunde con la mentira, con envase de espontanea, inocente y premeditada exageración.


Se dice ‘por primera vez en la historia se crea un Partido Provincial para luchar por los intereses rionegrinos como nunca lo hicieron los partidos nacionales‘. Habría que recordar los años de Vicente Requeijo, de Mario Franco y tres gobernadores re elegidos de la Unión Cívica Radical. Treinta y cinco años de Río Negro.


Como parte de ‘la lucha por los rionegrinos, sin dejarse enredar por las estructuras políticas nacionales‘ el Gobernador Weretilneck visitará al Presidente Macri para transmitirle su apoyo en la gestión ante el Fondo Monetario Internacional.


Al mismo tiempo, y reaccionando ante crisis el Gobierno rionegrino anunció que declina la gestión por la Segunda Etapa del Plan Castello. Un eufemismo, declinar, que no es otra cosa que asumir que ya nadie le presta livianamente dólares a Argentina. Y menos a Río Negro, que ha triplicado largamente su deuda en los últimos tres años.


Como señal del nuevo escenario el Gobierno nacional termina de poner un cepo de cuatro firmas para que una provincia se endeude. Dujovne, Frigerio, Caputo y Stuzenegger.


El nuevo dólar mejora ingresos por regalías petroleras y gasíferas. La ecuación frutícola exportadora mejora sus resultados. Sube la recaudación, los salarios retroceden. Las arcas oficiales se oxigenan.


Los gremios ponen el grito en el cielo, y con razón. Una vez más corren de atrás, más atrás que muchas veces. Hay que ver que el índice de precios de abril mayo es similar al pautado por las paritarias para la primera mitad del año.


Esta cantado el escenario, los gremios reclaman los gobiernos ralentizan las respuestas. Demoran los encuentros, con la mirada puesta en el Gran Distractor: Messi, Sampaoli y el Mundial de Rusia.


Nada se cerrará hasta fines de Julio, dos meses con esta inflación son cientos de millones. Millones que debieran estar en unos bolsillos y se quedan en otros. Lo sabe el Gobierno y lo saben los gremialistas. El tiempo y la concreción de los aumentos terminan siendo más determinantes que los porcentajes.


En línea con la retórica inflamada del gobierno rionegrino hay que admitir que se puede hacer historia de la grande, interesando a los lúcidos que desde el año 1955 publican en Inglaterra el Libro Guinness de los Récords.


Como lo dijimos en la columna del domingo pasado el número de doce candidatos a Gobernador para el 2019 es extraordinario. Se acaba de sumar por estos días Carlos Valeri, el ministro de Obras Públicas, a quien se le reconoce la habilidad de haberle transferido la tarea y condición de ministro al subsecretario Echarren. Si Valeri llegara a la Gobernación habrá que estar atento al Vice, que será quien gobierne. Lo cierto que, como bien declama Weretilneck, hacemos historia ya con trece candidatos. Se agrega uno por mes. Hasta estos días hay un candidato por cada cincuenta mil habitantes, y de seguir con este ritmo no sería extraño llegar a los veinte, o sea uno por cada treinta y siete mil coprovincianos.


Es comidilla de la barata los cortocircuitos dentro de Juntos Somos Río Negro. A la toma de distancia del legislador Ricardo Arroyo se sumaron polémicas del lamarquino con el ministro Di Giácomo y Facundo López.


Un punto alto de la semana fueron unos audios del funcionario Cacho San Martín referidos a la persona del vicegobernador Pedro Pesatti, en los que San Martín reitera su enemistad añeja con el Vice gobernador. Los audios de Cristina con Parrilli parecen haber inaugurado un estilo que San Martín transita con gran contundencia.


En el Salón Arturo Illia el senado nacional Carlos Menem presentó un libro con sus Memorias, prologado por su hija Zulemita. Lo hizo acompañado por el titular del bloque Federal Miguel Pichetto.


Menem elogió a Pichetto augurándole un gran futuro: puede llegar a la Presidencia de la República, afirmó.


Un candidato a Presidente y trece a la gobernación, es decir que ambición política es lo que por ahora sobra en Río Negro.


Salarios, el Plan Castello y las candidaturas van en camino de ser los temas que convivirán con el fútbol mundialista.


El Plan Castello, ya lo hemos dicho, nació mal, casi como un manotón de ahogado de un gobierno sin objetivos claros. Para legitimarlo políticamente se utilizó el listado de obras para generar el consenso aprobatorio. La mitad de esas obras no se harán porque se cayó la viabilidad de medio préstamo. ¿Cuál será el disfraz o la excusa de quienes lo aprobaron y levantaron sus manos?


Y la otra gran incógnita sigue siendo la implementación de las obras en medio de un fenomenal desfasaje inflacionario a un año de las elecciones.


Mientras los anuncios pretenden transmitir tranquilidad. Las obras nacionales en Río Negro no se paralizaran dicen, y ojala sea así.


De la tierra de las manzanas, peras, lagos, nieve y mar pasamos a ser la mayor productora de candidatos. Siempre es importante encabezar algo, aunque sea el Guinness.

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