Por Marcial Biageti.
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El genial músico veneciano Antonio Vivaldi allá por 1761 escribió cuatro conciertos para violín y orquesta reproduciendo las estaciones del año. El compositor, músico y empresario teatral moriría en la miseria en Viena donde yacen sus restos. Vivaldi introdujo en esta obras sonidos que representan el diario acontecer como los pájaros, la lluvia, el viento. Las Cuatro Estaciones lo llevaron a la inmortalidad.


 El esquema vivaldiano bien puede aplicarse al análisis de los tiempos rionegrinos en los que gobierna Alberto Weretilneck, quien arrancó su gestión a todo ritmo y tensión ante una sociedad impactada por la tragedia del ex gobernador Carlos Soria. Es conocido el crédito político que generan el miedo y la incertidumbre, la necesidad que ‘alguien se haga cargo‘, tome las riendas y conduzca. Los plazos de esta manera se amplían.


Era la primera estación, la primavera de Weretilneck, que abarcó el primer año de su mandato inicial. Todo fue ilusión, indulgencia y comprensión. Esto último involucró al peronismo, a quien el mandatario le hizo creer que se trataba de su Gobierno, el del justicialismo rionegrino.


Cuando estalló la confrontación con el peronismo la crisis depositó a Pedro Pesatti en la Legislatura, el pichettismo dejó el Poder Ejecutivo y se abroqueló en el Bloque conducido por Ariel Rivero. Los seguidores de Soria se dividieron en tres grupos: los que pactaron con el Gobernador como Alejandro Palmieri, Luis Di Giácomo, etc ; los que se hicieron los tontos y permanecieron quietos en sus cargos, y los que se fueron a la casa. O sea, se volvieron a Roca para iniciar la conspiración futura.
Pero el gran saldo de estas jornadas fue la autorización para renegociar las áreas petroleras. Gobierno homogeneizado y contratos por casi cuatrocientos millones de dólares. En lenguaje musical de Vivaldi el verano, los violines a puro allegro.


El fin del gobierno de Cristina, los cuatro años de estancamiento, la apuesta por la candidatura de Daniel Scioli y al calor de los petrodólares llevaron a la formación de partido propio, Juntos Somos Río Negro.


El verano acostumbró al sí fácil, todo era subsidio, beca y nombramientos. Comenzaba el otoño, con el déficit en el presupuesto como compañero permanente. Mauricio Macri era Presidente.


El final del verano de Vivaldi trajo la contundente re elección de Weretilneck, pero el déficit, acomodarse el macrismo y por primera vez en su gestión no tener recursos, además de incomodarlo lo predispuso al gobierno al error. Dejaba atrás el otoño y se zambullía de cabeza, literalmente, en el invierno.


Es la estación que transita, trabajosamente, hoy. Atrás quedo el verano que le llevo a decir al entonces ministro de Economía Palmieri que para gobernar bien Río Negro no hacía falta estar siempre en Buenos Aires, como sus antecesores. En este invierno de las huestes de Juntos ya no alcanza Buenos Aires, ya que terminaron buscando financiamiento en.... New York. Con contratos cuya jurisdicción es la Justicia Americana.


El invierno trajo el fallido trámite del anuncio de la instalación de una Planta Nuclear de capitales chinos. La soberbia que prohijaron la primavera y el verano culminó con un tercer lugar en las PASO legislativas, rechazar la inversión china por ley en vergonzoso tramite y bajar las candidaturas del partido del gobierno en las elecciones de medio término. Más invierno imposible. Aunque no es así porque hay más novedades para esta estación.


No son buenos tantos cambios en la macroeconomía atinó a decir esta semana Weretilneck en Bariloche, con perfil crítico al Gbierno nacional. Es un eufemismo ya que la incontrolable disparada del metal verde preocupa al país y naturalmente debiera asustar al gobierno de Río Negro.


No es para menos preocuparse por los vaivenes de la economía cuya brutal caras visibles son la inflación y el dólar. Al lado de ellas la parálisis de la economía y la falta de inversión para crecer.


Endeudarse en dólares como lo hizo Rio Negro implica darle un destino a esos fondos con precisión de relojero en una economía inestable como la nuestra.


El Plan Castello es exitoso en lo que es la principal virtud del gobierno que consiste en ordenar la fila opositora de intendentes y legisladores para construir consensos, ganar tiempo y bajar conflictividad. Repite la exitosa etapa que financió la renta petrolera. Todas las semanas una foto con un intendente.


Las obras son otro cantar, porque requiere otro timming, eficiencia y equipo para ejecutarlas. Tres cosas de las que se carece. El desfasaje debiera ser la consecuencia frente a una expectativa de costos actualizándose en torno al veinte por ciento anual.


Los siete puntos que hay entre el valor del peso en la toma del crédito del Castello y la cotización de esta semana, arrojan una diferencia de mil quinientos millones de pesos.


Y para seguir matizando la estación invierno esta semana las trabajosas paritarias salariales terminan de fenecer en la hoguera de los aumentos del costo de vida. Todo indica que nos encaminamos a paritarias post mundial de Rusia.


Toda esta problemática es contra déficit y para engrosar la deuda, con lo que no hay otro camino que coincidir con la preocupación o mejor dicho, susto del Gobernador.


Un párrafo aparte para el conflicto frutícola que paraliza la exportación. El SENASA despidió doscientos treinta agentes en todo el país. Seis de ellos controlan la sanidad de la fruta en el Resguardo Aduanero de Villa Regina. Algo estamos haciendo mal todos. Los que exageran y por lo tanto mienten cuando mal informan al cuantificar las implicancias y daños de la medida de fuerzas como voceros de los intereses exportadores perjudicados. Mal hacen los que quieren crecimiento y fuentes de trabajo y paralizan actividades productivas. Mal hacen los que cesan fuentes de trabajo sin alternativas ni diálogo. Mal hacen los que utilizan el Estado como subsidio al desempleo y de paso suman adhesiones políticas.


Vivaldi arranca sus Cuatro Estaciones con encendidos allegros para luego ir a movimientos más lentos y moderados.


Siempre finaliza con energías, pleno de esperanzas y alegrías.


Una fuente de inspiración para la intrincada realidad de estos días. 

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