Por Marcial Biageti.
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La tentación de dejar las grandes decisiones políticas para después del Mundial de Rusia es solo eso, una tentación que no se cumple para nada. Los tiempos se precipitan, los hechos se suceden y el movimiento es imparable. La elección de Villa Regina puede tomarse como un punto de partida disparador de situaciones que surtirán efecto en el crucial 2019. Lo dijimos el domingo anterior: de ahora en más nada de lo que se ve es lo que será, porque todo lo que suceda apuntará a los posicionamientos en los que se discutirá el poder de los próximos cuatro años.


 El triunfo del Frente para la Victoria que colocó a Carlos Vazzana en la intendencia de Regina dejó mucha tela para cortar, El gobierno de Weretineck perdió un Municipio que gobernaba, luego de haberlo ganado en un final judicial por un par de votos. Su mala gestión provocó la renuncia del Intendente Fioretti de Juntos Somos Río Negro y al adelantamiento de la elección con escaso año y medio de mandato por delante. Los de Weretilneck venían golpeados desde el tercer lugar de las PASO y del ignominioso faltazo de las legislativas de octubre, o sea desde el fondo de las tinieblas. Al otro día de las elecciones que ganó el Frente para la Victoria todos se proclamaron ganadores. Los de Juntos manifestaron haber ganado porque subieron al piso del ring, los de Cambiemos buscaron la elección del pasado que más les convenía y se proclamaron ganadores, sin aclarar que contaron con el aparato nacional y la simpatía del Gobierno provincial, soslayando que retrocedieron frente a los guarismos de las legislativas nacionales.


 No quiero en los festejos a dirigentes del pasado, y cuidado con dejarlos subir el palco fue la advertencia de Martín Soria que se cumplió a rajatabla con las correspondientes disculpas por lo bajo a Jorge Franco y Miguel Pichetto que emitieron los atribulados peronistas reginenses. Comienzan de esta manera los chispazos en las huestes del Frente para la Victoria que con Martín Soria al frente se desplaza a ritmo de topadora hacia el armado del año entrante con la gobernación como objetivo excluyente.


 Pero la señal más trascendente del accionar tipo máquina Caterpillar que impulsa Soria vendría del Senado cuando el miércoles a la noche, terminada la sesión la barilochense Silvima García Larraburu le pidió una reunión al presidente de su Bloque Miguel Pichetto. En un breve momento le hizo llegar su renuncia al espacio y su incorporación a Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner. Al "mañana seguimos conversando" que ensayó el senador, García Larraburu le publicó fotografías con la ex presidenta en el momento que concretaba su pase, antes de notificar a Pichetto. Automáticamente Unidad Ciudadana alcanzó nueve bancas, y el Bloque Federal perdió su condición de primera minoría en manos de Cambiemos. No terminan allí las implicancias, ya que la frutilla del postre fue la razón central que esgrimió en la intimidad García Larraburu: Cristina y Martín Soria me aseguran un nuevo período como senadora de Río Negro.


 El dominó que desata la situación tendrá otras implicancias además de las ya anotadas en el Senado; como será encontrar los espacios para María Emilia Soria, Maru Martini, Magadalena Odarda más los que se sumen en la marcha hacia Viedma que lidera Soria. Otra contundente consecuencia, por lo evidente, es que se cierran los caminos para un acuerdo Soria-Pichetto, o mejor dicho, el hoy Intendente le cierra los caminos al senador, arrinconándolo y obligándolo a la confrontación. Este escenario conlleva a la interna en el peronismo en todos los niveles, desde intendentes en todos los pueblos, a una treintena de dirigentes pujando por las bancas legislativas.


 La Intervención Nacional del Partido Justicialista, que le fue ofrecida a Miguel Pichetto antes que al designado Luis Barrionuevo, apunta a deskirchnerizar al peronismo, y no se descarta extender la Intervención a los distritos que no se encuadren con este objetivo, con lo que Río Negro puede engrosar la lista de los distritos intervenidos.


 Ruidos de máquinas se escuchan en todas partes. No ya maquinaria pesada como las topadoras, sino algo más liviana, se escuchó en el Club Social de Villa Regina donde se reunieron una media docena de intendentes de Cambiemos en las horas previas al acto de cierre de la campaña municipal. Carlos Toro de Jacobacci, Miguel Martínez de Huergo, José Foulkes de Viedma, Yamil Direne de Valcheta, Curi Mansilla de Darwin, Aníbal Tortoriello de Cipolletti. No se sabe quien manifestó la necesidad de que ese sector tuviera una fórmula propia para la Gobernación ya que el mozo que los atendió llevando tostados de miga y café no lo pudo precisar. Lo que sí dijo es que Tortoriello exclamó estar en condiciones de encabezar una fórmula con su candidatura, y dando muestras de estar cada vez más lejos de sus inclinaciones espirituales y religiosas manifestó que contaba con un excedente de doce camiones de su empresa de transportes y variados recursos como para aportar cincuenta millones de pesos a la campaña. La noticia disparó adhesiones tan entusiastas como inmediatas. Estoy dispuesto a acompañar, dicen que primereó Foulkes que descendió de su publicitada pretensión a ser candidato, seguramente tentado por los escasos ciento cincuenta metros que distancian el Municipio de Viedma de la Legislatura. Cuatro años al frente del Poder Legislativo por una cuadra y media no parece un desafío desdeñable. Carlos Toro advirtió sobre las pretensiones y compromisos con Sergio Wisky, pero se convino que una cosa no quitaba la otra y que en definitiva sería bueno para el espacio.


 Por otro lado el Gobierno nacional se debate entre el malhumor de las tarifas, el ajuste gradual inconducente, la inflación que señala que lo peor todavía no pasa. Con su estilo de arriba hacia abajo dictan cursos para futuros intendentes y digitan candidatos a quienes le facilitan un protocolo sobre los nuevos caminos de la nueva política para nuevos triunfos. Sobran señales en ese sentido para el diputado nacional Sergio Wisky que prepara su estrategia y equipos en línea con la influyente Jefatura de Gabinete que preside Marcos Peña. Dedazo contra camiones, experiencia novedosa que le pondrá pimienta al quehacer político provincial.


 Los de Juntos Somos Río Negro se reúnen ‘para escucharse‘. El nuevo lenguaje de la política linda lo tragicómico, cuando no inédito, ya que hasta ahora hacer política se decía era escuchar ‘a la gente‘. Hablando de inédito, se suma la Ministro de Educación Mónica Silva a las candidaturas del gobierno, desde un comunicado de sus empleados que catalogan de ‘sin precedentes‘ a su gestión centralizada en cuatro paritarias cerradas con ‘paz social‘. Faltó agregarle ‘sin afectar el déficit y la deuda de la provincia‘ para que el impacto fuera desopilante.


 Entre empleados que proclaman jefes, más topadoras y camiones en los caminos rionegrinos el tránsito estará tan entretenido como complicado.

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