Por Marcial Biageti.
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Es muy poco el tiempo en que los gobiernos son conducidos, la mayoría de las veces responden al vaivén de las circunstancias. Hay quien afirma que se gobierna los primeros seis meses, otros ubican este plazo en cien días. Todo el tiempo que excede estos plazos es cuestión de reflejos, atención a los contrafuegos, pero casi siempre desde la defensiva. Los escasos periodos en que se retoma la iniciativa son motivados por la defensa propia.

 

 Este panorama se patentiza mucho más al final de los mandatos, y ni hablar al final de los segundos mandatos sin posibilidades de continuidad. Es la etapa que transita el gobierno de Río Negro que encabeza Alberto Weretilneck.


 Cuando el gobierno rionegrino languidecía y descendía a los infiernos electorales con el fallido tema de la Central Nuclear y la huida de la compulsa de octubre, encontró la posibilidad del endeudamiento externo en el marco del proceso nacional de impulsar infraestructura para el crecimiento. Si hacemos un paralelo con las primeras Invasiones Inglesas, digamos que Weretilneck de ser el Virrey Marqués de Sobremonte que huyó hacia Córdoba, se transformó en el valeroso Santiago de Liniers, héroe de aquellas lides precursoras del Grito de Libertad de Mayo de 1810. Recordemos, cerrando el paralelo que Liniers, fue Virrey por dos años, terminó sus días a mediados de 1810, fusilado por la Primera Junta en Cabeza de Tigre (Córdoba) con Juan José Castelli encargado de reprimir la Contrarrevolución.


 Transitar de Sobremonte a Liniers, implica, como en aquella época jugar con fuego, una circunstancia de aquellas que no se eligen: se presentan y hay que ponerle el pecho. Veamos. Conseguido el préstamo de 300 millones de dólares se energiza el gobierno, vende la nueva zanahoria, gesta alianzas con intendentes y legisladores de los mal llamados opositores y como objetivo de máxima se propone digitar y protagonizar la continuidad hacia el 2019. Nada mal si se piensa que estaba para el cachetazo, desnudo y a los gritos hace un año atrás.


 Nada es sencillo en este panorama. El préstamo destinado al Plan Castello no llegó a Suiza, ni a Chile. Está en Argentina. que de estable no tiene nada, que si no se acierta en las decisiones se traduce en pérdidas millonarias. Hubo, no hace mucho, un gobernador patagónico que cobró en líquido del gobierno nacional quinientos millones de dólares. Otras provincias tuvieron que compensar por deudas históricas, cobraron mucho menos por menor caudal de regalías y nunca vieron un dólar de liquidez. Este Gobernador sacó el dinero al exterior y atinadamente dividió riesgos entre Banca Suiza y Título de deuda Rusa, entusiasmado por la rentabilidad y el monto de las comisiones. No anduvo bien la apuesta, y resultó que explicar las pérdidas era escándalo seguro. Tomó por lo sano y ante la perspectiva de un lío similar, cortó camino y dijo que el dinero no estaba, que había desaparecido. Le falto decir que era una entelequia y compraba completa la explicación de Jorge Rafael Videla sobre las víctimas del Terrorismo de Estado. No es necesario citar el nombre del entonces gobernador.


 Acompasar la defensa del crédito del Castello con la inflación y el consiguiente desfasaje de precios más las complejidades de las licitaciones van camino, como lo advertimos, de un engendro por demás complejo. La licitación de las cloacas de Las Grutas es un póster de la desprolijidad que campea en el Ministerio de Obras Públicas cuya ineficiencia termina de recibir una señal del poder político: poner la lupa sobre la oferta ganadora para reverdecer las chances de la propuesta que quedó relegada. Parece que no están bien las garantías, sugirieron desde la Casa de Gobierno. Y agregaron, dejen pasar unos días y cuando todo se calme avancen. Las cloacas de Las Grutas son el mejor espejo de la falta de eficiencia del gobierno, que se agrega al Hospital del mismo lugar que hace dos años que es un expediente parado y una docena de anuncios.


 La semana legislativa arrojó una novedad impensada, como fue la aprobación de la ley de Participación Público Privado (PPP) una iniciativa que abre la puerta al capital privado con garantía estatal, un esquema probado en otros países con diverso resultado. La iniciativa es de suficiente peso y hay un primer dato llamativo, la impulsó un solo legislador, el ultra oficialista Leandro Tozzi, a pesar que contó con la operación masiva del bloque del gobierno. Tuvo además un tratamiento express y a pesar de que no fue votada por la oposición solo se escuchó la voz de segundas líneas del peronismo. Ricardo Arroyo, con su solitaria y estentórea disidencia puso el dedo en la llaga, contribuyendo a la visibilidad mediática. Se menciona un objetivo inmediato y central: el proyecto de regadío para la margen norte del Río Negro en el tramo Choele Choel a General Conesa con muchas hectáreas (unas cien mil) y pocos beneficiarios. Se lo conoce como Negro Muerto y tiene tantos entreveros de cara a la segunda vuelta legislativa que esta columna el próximo domingo analizará el tema en profundidad.


 Las otras novedades son buenas para el gobierno como son las salariales donde ATE y UNTER cerraron sus acuerdos. Quedó en soledad la negativa de UPCN. Los milagros de la política, lo revoltosos de ayer son los acuerdistas de hoy que consiguen sentarse en la mesa de la Función Pública y en su euforia dicen haber perforado el techo del quince por ciento de Macri y Weretilneck como si se tratara de hacer cumbre en el Aconcagua. Los esfuerzos de los dirigentes de UNTER y ATE para convencer a sus seguidores del éxito de sus luchas merecen un espacio en Netflix, por supuesto en el género ficción. No es otra cosa que vender como logro una promesa de reapertura de la paritaria para agosto hecha por Weretilneck. Inventariar en el haber una promesa del Gobernador es desconocer la historia reciente de la Provincia. Hay antecedentes sobre este tema en el MPP de Salto, en Arriaga, en Verani, en Soria, en Saiz, en Pichetto, en Massa, en Scioli y en Macri que en su momento han sido destinatarios de las contundentes promesas del hoy primer mandatario.


 Las miradas comienzan a concentrarse en Villa Regina que de una elección local puede determinar rumbos provinciales y solo quedan cuatro semanas.


 La semana que viene nos vemos con Negro Muerto y su vinculación a la Participación Público Privada, al parecer con más de una que otra.

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