Por Marcial Biageti.
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Cuando se trata de las relaciones entre personas o de parejas circula una de esas verdades que resultan tan incomprobables como verdaderamente existentes. Se trata de la aparición, en un tiempo que se ubica en los siete años, de un combo que se las trae: el aburrimiento más la falta de motivación. Una especie de ‘amesetamiento‘ que se agazapa frente a la pareja amenazando interrumpir su continuidad. La crianza de los hijos, la construcción de la casa, la postergación de las ilusiones propias generan una especie de bloqueo que abre el tiempo del replanteo y reelegirse. No siempre se lo supera y deviene la separación, se construyen nuevas relaciones, hasta la inevitable nueva etapa de la comezón.


 Desde lo político pareciera recorrerse un ciclo similar, el hastío y el aburrimiento sobreviene especialmente en la mitad de los segundos mandatos, razón por lo cual cada vez son los más que abjuran de las reelecciones. Estamos hablando del séptimo y octavo año de gobierno en los que los humores mutuos, de los gobernantes y gobernados, se encuentran en máxima tensión. Justamente la etapa que nos toca transitar a los rionegrinos.


 Sobran señales que atravesamos este especial período que describimos. Mirando la paritaria salarial el Gobernador escueto y firme, lindando lo agresivo manifiesta que tiene para un quince por ciento de aumento, y no hay nada más para nadie. No imaginamos, porque no la tuvo, una respuesta similar cuatro años atrás, cuando construía consensos para su segunda gobernación. Desde la dirigencia gremial UPCN a través de Juan Carlos Scalesi le apostrofa: lo que nos ofrece no es más que un litro de leche. Juntos Río Negro, el partido de gobierno, formado desde el gobierno por y para gente que está en el gobierno hace una reunión y no ve conveniente la presencia de quien preside el gobierno. En tanto los ciudadanos observan azorados el vendaval de deuda y licitaciones en una provincia que no logra terminar las escasas obras que inició, y que bajo el influjo endeudador que baja del gobierno nacional, Plan Castello mediante, es un hecho que terminará su mandato con un desordenado listado de obras a medio hacer que un futuro gobierno deberá maniobrar entre continuarlas, renegociarlas, terminarlas, rescindirlas o pagarlas.


 Este intrincado camino se transita en medio del desgaste y tironeo de las sucesiones políticas que plantea el 2019. Esto explica la tempranera toma de posición que el Intendente de Roca Martín Soria y el Gobernador Weretilneck plantearon de sus respectivos atriles que les brinda su condición de gobernantes. En el caso del roquense la propuesta se simplifica ya que se limita a denostar a la administración Weretilneck y confrontar con el macrismo, enunciando que desde su óptica son exactamente lo mismo. Soria la tiene fácil desde el momento que corre sin rivales internos, será candidato sin problemas, entre otras cosas porque nadie quiere serlo en este momento del peronismo. Se planta desde el sitial de Intendente que no necesita de nadie, se siente fuerte sin percibir que esa misma fortaleza denota debilidad. Le costará salir de General Roca para expandir su figura, deberá lidiar con una gran parte del peronismo que le brindará su acompañamiento hasta el reparto de las candidaturas y luego se pondrá a observar y especular. Deberá sortear las estrategias del no peronismo como la posibilidad de enmendar la Constitución y sancionar una ley electoral que instale el balotage con la que toda la oposición al peronismo irá a suerte verdad y haciendo determinante las defecciones de la propia tropa.


 Soria ya comenzó el trabajo de sumar consensos, quizás no por el mejor lugar ya que parece coincidir con la senadora Magdalena Odarda, que termina de quedarse sin partido y fundó una nueva agrupación, RIO cuya sigla responde a ..., aclaración necesaria porque más de uno lo asoció a la risa que le provoca a la senadora la posibilidad de asegurase una nueva banca nacional por otro periodo. De esta manera Odarda es la única política de Río Negro que ya sabe lo que será entre 2019 y 2023.


 Un desafío no menor para Soria será el rol del peronismo alineado con el senador Miguel Pichetto, sus legisladores e intendentes y el mismísimo senador que finaliza su mandato. Terminada la elección legislativa que consagró a María Emilia Soria en su banca de diputada al recibir las felicitaciones por haber triunfado frente al macrismo y el gobierno provincial Soria agradecía diciendo que el principal derrotado había sido el sector de Pichetto, abaratando de esta manera el precio del espacio para el 2019.La principal fortaleza de Soria es sin duda el hastío con la actual administración y la ausencia total de liderazgos enfrente. Así las miradas convergen hacia la Casa Rosada cuyo papel para organizar la salida es preponderante. El tema es que la Casa Rosada no está pudiendo con su propia osamenta con lo que por ahora no se vislumbra de qué manera operará en Río Negro.


Como muestrario de este estado de cosas es que cada vez proliferan más nombres aspirantes a competir por la candidatura que enfrentará a Soria. El gobierno insiste con su partido Juntos, un partido creado desde el gobierno que viene comportándose como esos jugadores que entran para salvar el equipo y los expulsan en la primera jugada. Además del inédito hecho de no compulsar en las legislativas Juntos parece no tomar conciencia que como partido oficialista cada día que pasa hacia el final del mandato del Gobernador es menos partido. En términos electorales y de poder solo quedan doce meses, lo demás es campaña, agresiones, chicanas, denuncias y elecciones en dos o cuatro turnos durante toda la mitad del año entrante.

 

Circulan los nombres de Sergio Wisky, Aníbal Tortoriello, José Luis Foulkes, Sergio Iribarren, Germán Jalabert por el lado de Cambiemos. Por Juntos están el ex sorista Alejandro Palmieri, Pedro Pesatti y se amenaza con una sorpresa. La semana tuvo su dato de color por el desubique de un funcionario judicial rionegrino que hizo un uso más que inadecuado del humor en relación al Día de la Mujer, recibiendo una andanada de furibundas críticas que lo depositaron en la calle. Las redes sociales cuando se ponen en marcha y se suman a dislates notorios dejan al desnudo al más vestido. El Gobernador, con este panorama mediático se sumó al repudio generalizado y amenazó con poner en marcha a ‘sus diputados‘. Sin comentarios.

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