Análisis político por Marcial Biageti.
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Tiempos complejos en un país complejo. Menos mal que nadie peca por distraído, ya se sabe que a fuerza de crisis no hay nada más prevenido que un argentino. A nadie sorprenden los aumentos, las subas del dólar, los sobreprecios para cubrirse de las demoras en los pagos. Igual hay cierto cansancio por estar permanentemente con la guardia en alto, con la especulación electoral a flor de piel. Las elecciones, que ganó impecablemente el gobierno, parecieran que fueron hace años. Y a 90 días de las mismas el gobierno pelea con una realidad a la que le cuesta encauzar. La inflación permanece como flagelo que demora la salida, debilita aún más a los débiles y a su vez horada la confianza en el gobierno. Como recién venimos de votar la calle es el escenario del descontento y también la excusa para avanzar en la presión para lograr posiciones o neutralizar acciones que dañan intereses arcaicamente arraigados.


Como la vieja política cayó en el descrédito, la esperanza está puesta en la nueva política. No está clara esta segunda parte, cómo se estructura, cómo se manifiesta, a quiénes representa. Si lo que dejamos atrás no sirvió y lo que tenemos ahora no se conforma, además de fregados estamos como un junco en medio del huracán. En este río revuelto, encontrar la salida no sólo será lento sino que es factible que algunos sectores paguen más de lo debido.


La inflación destruye los cálculos más sesudos, mientras el dólar capta el mensaje y ha subido un punto los últimos tres días, upera los $20 y todo el mundo se posiciona a un mínimo de 23 para fin de año, con algún punto más por las dudas.


Habrá que tener muy presente que Río Negro termina de tomar 300 millones de dólares el fin del año, y según información oficial fueron transformados en Letes y Lebacs, los dos instrumentos financieros que más intereses rinden o rendían, porque el salto de 17 a 20 y medio del dólar indicarían que quedaron en el camino varios centenares de millones. Al mismo tiempo el desfasaje con las licitaciones, las demoras, la falta de profesionalidad y eficiencia del Ministerio de Obras Públicas desde la ausencia de proyectos a la instrumentación de las licitaciones, concluyen en un desfasaje de valores que hace ilusorio cualquier cálculo. Vaya como ejemplo el Gasoducto de la Línea Sur que va de la Ruta 3 a Maquinchao a lo largo de 378 kms. Se tomaron valores intermedios entre los usados para el gas a Playas Doradas y el Cordillerano.

 

Total, se estipularon unos 40 millones de dólares y todo indica que a la fecha, la obra supera los cien millones con lo cual se ‘come‘ más de un tercio de los fondos para esta primera mitad del Plan.


Habrá que prepararse para una nueva poda en el improvisado y ambicioso listado que fue utilizado para lograr la aprobación de la ley que rige el Plan Castello. Un llamado de atención para la Comisión Seguimiento y Control de Inversión que integran los Poderes Legislativo y Ejecutivo con representantes del Ministerio de Economía (Nicolás Domingo) de Gobierno (Luis Di Giácomo) de Obras Públicas (Carlos Valeri) y que completan los legisladores Alejandro Palmieri, Facundo López, María del Carmen Maldonado, Leandro Tozzi, Roxana Fernández, Miguel Vidal,Alfredo Martin, Javier Iud, Alejandro Marinao, Ariel Rivero, Soraya Yahuar y Daniela Agostino.


No se sabe hasta la fecha si esta Comisión participó de la conversión de fondos de dólares a títulos financieros, tampoco se sabe si está al tanto de las modificaciones presupuestarias de cada obra. Se observa que se dan condiciones muy similares a las que fundamentaron las decisiones de la llamada Causa del Dólar Futuro que tan a mal traer tiene a Cristina Fernández y su equipo económico en Comodoro Py, por tomar decisiones que terminaron afectando el erario público, al margen de los procedimientos reglados por las leyes.


Siendo recurrente con el tema de la inflación como ya lo dijimos semanas pasadas la discusión salarial no llega a marzo y se adelantó para estos días. Como en el tango, todo indica que será ‘después del carnaval‘ el comienzo de las reuniones paritarias. El Gobernador comenzó su acting anual declamando que acudirán a las mismas con la mayor comprensión y paciencia. Tras este arrebato de bondad sentenció que no podrán superar los quince puntos y cerró con una manifestación de impotencia y llanto concreto: es lo único que tenemos. Por el lado de los gremios nadie espera una petición menor a veinte puntos. Eso coloca el punto de acuerdo en torno a dieciocho, con el tironeo de en cuántos tramos se instrumentará. Donde el gobierno pase una parte al segundo semestre le habrá restado un par de puntos, que sumados a las dilaciones de los años anteriores donde ganó plazos superiores al semestre, se puede concluir que los salarios rionegrinos han perdido algo más de un diez por ciento en un par de años. Por tratarse de época de ajuste, de despidos, de inestabilidad y de incertidumbre se entiende que el gobierno exhiba como un logro no haber acudido a medidas extremas.


Weretilneck dirá que se ha comprometido con el Gobierno nacional, que estuvo de acuerdo con el pacto Fiscal, que acompañó la Ley de Responsabilidad Fiscal. Ya se sabe lo mucho que es afecto el Gobernador a cumplir con sus compromisos, más cuando se trata de hacerle pagar el costo político a los demás.


La crisis frutícola, la discusión paritaria con los gremios, las demoras en los pagos a proveedores y contratistas, serán la parte negativa de la agenda de febrero. La posibilidad de radicar el gigante ruso del gas Gazprom asociado a YPF en la cuenca rionegrina es una buena noticia a tener en cuenta. Todo indica que la temporada turística fue normal, golpeada por la incertidumbre general.


Queda como saldo favorable el hermoso enero que brindó la naturaleza, que no se alteró por ninguna gestión gubernamental.
 

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