Análisis político de la semana por Marcial Biageti. 
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Los escasos veinte meses que le restan a la administración Weretilneck prometen un ritmo febril. Hemos definido como una fábrica de humo constante su postura al frente de los negocios públicos rionegrinos. HURSA (Humos Rionegrinos SA) estará en su esplendor: anuncios, licitaciones, acuerdos, recorridas de obras, definiciones grandielocuentes, cambios de posición en espacios breves y facturando su análisis de las cosas desde el sitial de tercero observador que elude su rol de protagonista principal.
   Asistiremos al show de la Obra Pública impulsada por los dólares neoyorquinos que a decir del gobierno “cambiarán para siempre esta provincia”. Para ratificar este aserto digamos que se duplicará la deuda cuya cancelación será parte de la agenda de los próximos cuatro gobernadores.
Como la esperanza es lo último que se pierde debemos apostar con optimismo a que el gobierno tiene afiatado el equipo que concretará este conjunto de obras que se denomina Plan Castello. Las señales no son buenas en el Ministerio responsable, mal llamado de Obras Públicas, últimamente centrado en recorridas reiteradas de obras circunscripta a los hospitales de Catriel, Allen, tratar de destrabar la licitación de Las Grutas y ahora buscar una empresa para continuar el de Viedma.
Carlos Valeri está al frente de esta estructura. Es una manera de decir, ya que Valeri brilla por sus borradas. Si hubiera sido futbolista estaríamos ante una mezcla de Edwin Cardona y Ricardo Centurión, con menos vocación para el trabajo. Como no podías ser de otra manera su número dos, el maragato Alejandro Echarren ocupa dos espacios: el que le corresponde y el que le deja Valeri, de dimensiones generosas. Mientras la Tesorería General respondía se lo llamaba por sus títulos, arquitecto o señor Secretario. Hace un año, desde que pagan salteado, le dicen “colorado” a secas. Los más impacientes “Colo” con algún agregado despectivo. Si esto sigue así va a tener que recurrir a sus dotes de seguridad privada en sus épocas de universitario cuando ordenaba la fila de los concurrentes al exitoso boliche Río en La Plata. Pero el espacio que deja Valeri alcanza para dotar de más poder a la Secretaria de Administración Nancy Elizabeth Pico. Echarren y Pico saben que nadan aguas tenebrosas por lo que necesitan de un equipo de cinco abogados de los mejores remunerados de la administración provincial. Hay que sumar dos abogados más en Transporte, que preside un abogado, (Ciancaglini) que cuenta con un abogado para que lo asesore. Los que ingresan por primera vez al edificio de Buenos Aires y 25 de Mayo se sorprenden por tantos juristas y creen estar en los Tribunales.
Las urgencias del Castello llevan a la corruptela de licitar incumpliendo los plazos de publicaciones, hacer anuncios sin contratos, o contratar incumpliendo los pasos legales, a pesar de las cuantiosas facturas destinadas a los avisos de los diarios de Roca y Neuquén, con cifras que duplican a las de la Secretaría de Información Pública y que se financian con dólares neoyorquinos, sin control. De esta manera no extraña el viento a favor mediático que desde estos medios alientan lo que no se hace del Plan. La Comisión de Seguimiento del Plan Castello sería bueno que comenzara a seguir, como indica su misión, alguna de estas cosas.
Como era de esperar el Alcalde de Santander eligió la mejor fila para sacar entradas a la Casa Rosada. Está en el llamado Grupo Opo Oficialista que el conjunto de Gobernadores que han acordado el Pacto Fiscal y buen trato del macrismo. Los vaivenes del último año no pasaron inadvertidos en la Casa Rosada, tienen el idetikit del personaje. Pero también tienen el cuadro de situación de Río Negro que arroja una fotografía preocupante para el macrismo. No se vertebra como alternativa frente al sorismo, lo que hace que las miradas vuelvan sobre Weretilneck. Se agrega la siempre vigente desconfianza de Pichetto con Soria, con lo que este panorama se parece a un solitario atrancado. Y ya se sabe que hasta que no aparezca una nueva carta, o alguien haga trampa, no hay manera de destrabarlo. Queda para el lector imaginar quien será el encargado de hacer trampa.
Se acelera la discusión de los salarios disparada por los índices inflacionarios de fin de año. Nadie cree en el quince por ciento que ofrece el gobierno nacional y los gobernadores obedientes. En nuestra geografía los rurales y la fruta acordaron veintidós, mientras todos arrancan con veinticinco. Se agregan los remanentes de los conflictos anteriores que según sea el gremio en cuestión rondan un par de puntos. El dato es que en la segunda quincena de enero, cuando otros años se hablaba de los alquileres en la playa ahora todos discuten el piso de las paritarias.
El panorama socio económico es variado, dependiendo de la actividad que se trate. La Obra Pública nacional, la ganadería, el campo exportador, la importación funcionan. No lo hacen las pymes, los servicios, los asalariados. Tampoco funcionan las obras provinciales que dependen de presupuestos en déficit, que hacen estrellas a los bancos y las financieras. Los gremios tienen la presión de sus bases y la arremetida del gobierno que quiere encuadrarlos en un marco de reformas que atenta contra sus poderes concentrados por años. El tironeo amenaza con ser intenso y teñir todo este primer semestre. Luego vendrá la tensión del fin de mandato presidencial y la pelea electoral. Tensión por una cosa o por la otra, tensión permanente. El fútbol comienza a ser una parte de la terapia sanadora y el Mundial de Rusia toda una pausa de esperanza.
Mientras aquí en Castellandia habrá que esquivar anuncios y licitaciones en medio de la humareda que despliega HURSA. Nada nuevo, el primer ladrillo del Castello de noviembre del año pasado, Carlos Valeri lo pasó para el próximo febrero y ahora va rumbo a abril. O para mayo, como decía una vieja canción de los sesenta.
 

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