Por Marcial Biageti. 
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Los años electorales tienden a parecerse porque los oficialismos contienen todas las variables que pueden alterar sus estrategias. Todo aquello que los complica, que los desgasta o que les quita consenso se deja para después de las elecciones. Ni hablar de los grandes temas, habitualmente denominados reformas o ajustes que se insinúan los días previos, con las encuestas en la mano, y se instalan la semana posterior al triunfo sacando pecho porque la urnas aplicaron un barniz de legitimidad.


 En esta etapa está el macrismo que contuvo el cúmulo de malas noticias para el día después. Las va a tratar de neutralizar o mechar con buenos datos sobre el crecimiento, baja de la pobreza o exitosos operativos antidrogas o de seguridad. Pero el centro del debate será el fondo del conurbano que necesita y reclama Vidal para Buenos Aires, que afecta la coparticipación y los ingresos de las demás provincias. En la agenda la suba de combustibles, tarifas de servicios, quita de subsidios, el retraso salarial y del dólar, reforma laboral, previsional y tributaria. A pesar del buen resultado, el gobierno nacional no cuenta con mayorías en las cámaras para avanzar en las reformas. Y tampoco cuenta con licencia social para avanzar más rápido de lo posible, de allí el mentado gradualismo sostenido.


 Por eso el Presidente se eleva sobre todos y convoca a un acuerdo, con su estilo y cabalgando sobre el buen momento, eligiendo aliados y enemigos. Alienta a su equipo, lo alerta a seguir trabajando y no dormirse en los laureles. Sabe que la realidad es dura, que el resorte de dificultades y malas noticias estuvo aplastado y que ahora salta impulsado por la natural evolución de las cosas que buscan su lugar por el camino de las compensaciones.


La necesidad de bajar el déficit fiscal es imperiosa y urgente. Hacerlo gradualmente es el camino elegido, precisamente por lo dicho: la falta de mayoría y la escasa licencia social. Se sacará una fotografía sobre los presupuestos nacionales y provinciales congelándolos, y ratificándolos en el Congreso con una Ley de Responsabilidad Fiscal. Solo habrá premios y excepciones para los que cumplan. No es la primera vez que se intenta, se espera que sea la última porque si volvemos a las andadas, la crisis está a la vuelta de la esquina.


Los gobiernos provinciales están en la mira, los gobernadores se la ven venir y se abroquelan con la excusa de no tolerar el pedido de Vidal que tramita en la Corte. Es excusa porque detrás está la reforma previsional, la Obra Pública, y las autorizaciones para endeudamiento interno e internacional. Resumiendo un paquete de reformas cuya oportunidad de sanción el macrismo se ganó en la urna y en gran parte no hay más remedio que encararlas porque significan la posibilidad de seguir andando, aguardando otros vientos y mejores puertos. Tiempo y votos se tienen, ahora hay que muñequear lo que falta.


La figura del resorte aplastado por las elecciones se aplica a las provincias. En Río Negro esta semana tuvieron estado público las opiniones del Senador Miguel Pichetto sobre la radicación de una Central Nuclear en la costa rionegrina. Con motivo de su presencia en Sierra Grande, el influyente senador no dio por terminada la polémica sobre la instalación China, resaltó la trayectoria en el tema del INVAP y razonó sobre las ventajas multiplicadoras de la inversión que redondeó en diez mil millones de dólares. Sobre este tema hay que mirar con atención la decisión de autonomía municipal que impulsa el Intendente Nelson Iribarren de Sierra Grande que puso fecha para diciembre a una consulta popular. La Central Nuclear va camino a tener vigencia en la campaña para la futura gobernación, aguardándose un verdadero debate sobre el tema y no la improvisada paparruchada que protagonizaron el gobierno rionegrino y los detractores del proyecto. Vaya como antecedente la Ley Anticianuro sancionada durante la gobernación de Miguel Saiz y derogada en los escasos veinte días de la gestión de Carlos Soria. Nada es para siempre, menos en la política criolla.


Esta semana se llevó los laureles mediáticos la detención del otrora poderoso Julio De Vido, con la novedad rionegrina del voto en favor del desafuero, de la diputada María Emilia Soria, que junto a otros cinco diputados del Frente Para la Victoria conformaron la mayoría sin que se hiciera presente el bloque opositor. Se refugió en la coherencia de una postura jurídica justificando su rechazo durante la sesión del tratamiento por inhabilidad moral. Siempre es un riesgo abusar del pragmatismo, mucho más en el peronismo que tiene memoria para estos virajes. Soria padre como lo referimos fue pro cianuro, Soria hija fue pro nuclear con Crisitina Fernández, anti nuclear frente a Weretilneck, anti desafuero antes de las PASO y pro desafuero luego del domingo pasado. Como en el fútbol, la gambeta hace la diferencia, pero si se abusa de ella se termina perdiendo de vista en qué lugar está el arco.


Hablando de vista se hizo notar la anunciada polarización y, de paso, el acertado análisis de esta columna sobre el resultado electoral en Río Negro. Tan nítidas quedaron las dos propuestas hacia adelante entre el Frente para la Victoria de la familia Soria como la de Cambiemos. Esto conlleva las hilachas del engendro provincialista del gobierno, Juntos somos Río Negro (JSRN). Éstos, además de shockeados siguen confundidos. El presidente del Bloque de Legisladores Alejandro Palmieri salió a instalar la necesidad de una Reforma Constitucional una semana antes de las elecciones. Esta semana el Gobernador la descartó de plano, y se excluyó de cualquier candidatura o pretensión personal de continuidad. También descartó alianzas, resaltando que a una fuerza ‘equidistante de los grandes partidos‘ como lo es JSRN le sobran candidatos, entendiendo que al menos cuentan con ‘unos diez‘. Coincidimos en esta última apreciación, puede haber diez candidatos, el tema es que sumados todos ellos no alcanza para conformar uno. El hombre estará golpeado pero sigue en maniobras, lo que está haciendo es tirar un tiro con destinatario claro: si JSRN divide el electorado no sorista con cualquier candidato lo hace Gobernador a Martín Soria. ¡Gobierno nacional y Cambiemos! : teléfono de Weretilneck.


La UNTER rechaza el programa Aprender y llama a movilizaciones por Maldonado y el ajuste en comunicados que aparentan la letra de Kicillof y De Pedro, con algún párrafo de D‘Elía. UPCN descarta dialogo con ‘otro‘ gremio por ATE, y con acierto anuncia ‘tiempos difíciles para los trabajadores‘. La ECOTASA de Gennuso provocó una demanda del gobierno nacional por sospecha de impuesto indebido. Para enemigo, mejor que sea grande, dirá el barilochense, al mismo tiempo que busca en el diccionario la palabra armisticio.

 

En un par de semanas volverán como temas centrales los salarios, sus cronogramas y paritarias. Más de lo mismo, nada que escape a lo previsto. 

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