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Se afirma que la necesidad es la madre de muchos inventos. Ni hablar cuando esa necesidad es el camino para conservar el poder. La Historia está llena de estas situaciones límites en las que los protagonistas sacan fuerzas desde donde no las hay, exhiben una audacia inusitada y arremeten con una lucidez desconocida.

 

Citemos un par de ellas. La Alemania de Hitler se encaminaba a la derrota cuando lanzó la contraofensiva de las Ardenas en momentos que nada lo hacía suponer, con la idea de frenar el avance aliado y forzar una armisticio para concentrarse en el frente ruso oriental. El Proceso militar de 1976 durante la Presidencia de Galtieri invade Malvinas como maniobra para recuperar iniciativa y poder. Ambos acontecimientos terminaron en fracaso para sus impulsores, pero las dos tuvieron muy cerca de conseguir sus objetivos pudiendo torcer el rumbo de la historia.


 El Gobierno de Río Negro está frente a sus Ardenas o Malvinas. Es el Plan Castello, o mejor dicho CASHtello por el especial éxtasis que produce en el Gobernador la proximidad de recursos contantes y sonantes. Por otra parte tiene que recuperar todos aquellos recursos que destinó a financiar las PASO que se estiman entre públicos y privados en cuarenta millones de pesos, sin contar las promesas de obras. La encuesta más cara de toda la historia política argentina.


 Ahora hay que dedicarse a la gestión dijo el Gobernador y lo repiten a coro sus funcionarios. Visto el tercer lugar en las elecciones al que renunciaron cabe preguntarse a qué venían dedicándose hasta ahora.


 Una vez más se apela a un viraje desesperado, aunque hay que coincidir que no tienen mucho para elegir. Bajar la lista es una decisión fuerte, tiene pinta de desesperada. Como dice H L Mencken célebre escritor americano conocido como el Sabio de Baltimore ‘para cada problema complejo hay un respuesta clara, simple y equivocada‘. Bajar la lista de diputados tiene un complemento: avanzar con el engendro denominado Plan Castello e incorporarlo a una mesa de acuerdo con el gobierno nacional con el afán de no perder protagonismo, conseguir fondos frescos y tener un paquete de obras para contar con una moneda de cambio en la gobernabilidad de lo que resta del mandato, construyendo una alternativa para el 2019. El Plan ya dejó de ser un paquete de obras para transformar la provincia como se enunció. Nunca lo fue, pero ahora es una salida al encierro en que se encuentra Weretilneck, una zanahoria para los que quieren construir una opción al Frente para la Victoria camino a la gobernación.


 No extraña que el gobierno rionegrino llegue a la Casa Rosada por la explanada Rivadavia rumbo al Ministerio de Rogelio Frigerio que articula con los gobernadores peronistas y el bloque de senadores que preside Miguel Pichetto. Este camino es uno de los que se pueden transitar ante el macrismo, el otro es el de Marcos Peña, que al parecer funciona en paralelo al de Frigerio, cuando no con diferencias internas. No es casualidad que Peña afirme que ‘de Río Negro nos ocuparemos cuando pasen las elecciones‘.


 Mientras Frigerio adelantó, según Weretilneck su visto bueno a la mitad del Castello, unos doscientos cincuenta millones de dólares. Pero el préstamo tiene que superar barreras técnicas y los filtros del Ministerio de Economía y el Banco Central. Unos cinco meses si todo va bien administrativamente dijo el ahora exministro de Economía Isaías Kremer. Todo indica que ha sido otra tomada de pelo aquel plazo del gobernador que replicara el ministro de Licitaciones (mal llamado Obras Públicas) Carlos Valeri: a principios de noviembre pondremos los primeros ladrillos del Plan Castello.


 A cuatro semanas de ese bolazo (debe interpretarse como mentira), la novedad es que en ese rubro de mentiras, licitaciones truchas y anuncios termina de trascender que el Hospital de Las Grutas, la Ciudad Judicial de Cipolletti y la ampliación del Hospital Ramón Carrillo de Bariloche fueron adjudicadas a una empresa del Chaco ( DAL construcciones). Más de seiscientos millones de pesos, casi la mitad de una masa salarial, a una empresa del Chaco, con una oficina en la Calle Belgrano de Buenos Aires. La empresa cobró el anticipo de Las Grutas (siete millones) y no comienza la obra. Y para el anticipo de Cipolletti (47 millones) el gobierno no tiene la plata. Resultado, no hay obras. Lo mismo sucederá con el Gasoducto a Playas Doradas, que en ‘seis meses lo terminamos‘, dijo el gobernador hace dos años.


 En el gobierno de los Kirchner cuando se trataba de plata, obras y otras yerbas el mensaje era uno solo. ‘Hablen con Julio‘. Así, durante doce años lo indicaban Néstor y Cristina. En Río Negro es exactamente el revés, hay que hablar con la autoridad máxima. O sea que cuando se trata de obras, plata y otras yerbas por un monto superior, digamos; a cien mil pesos, hay ‘que hablar con Alberto‘. Es lo único que explica la presencia de una ignota empresa chaqueña sin cumplir plazos ni obligaciones sin que nadie la intime y tenga en vilo a tres comunidades rionegrinas. Ni hablar del adelanto que ya le dieron. Corresponde que Alberto aclare.


 Lo mismo sucede con las ayudas financieras a plata subsidiada que el gobierno destina a empresas en crisis. ‘En crisis‘ es una calificación que se logra ‘hablando con Alberto‘. Así lo hicieron Interlagos (15 millones), los chinos de la minera de Sierra Grande (30 millones), Soda Solvay (20 millones). Las crisis del empresariado ‘rionegrino‘, según Alberto, comprende los emprendimientos de sus amigos de Cipolletti (García) de los multinacionales de Beijing y de Cristóbal López. Se devuelve en cuotas, doce a veinticuatro meses. Cuántas cuotas, lo pacta Alberto. A partir de esto se llenan la boca diciendo que Juntos Somos Río Negro defiende lo nuestro, con lo que resta ahora es definir qué se entiende por lo nuestro.


 El paso del tiempo es implacable, es una cuestión matemática, aunque siempre existe la sensación de distintas velocidades según deseos y ansiedades. Para el Plan CASHtello según los dichos de la dupla Weretilneck - Valeri faltan cuatro semanas, o sea no se sabe. Para terminar este gobierno unos veinte meses, ya que cuatro antes de diciembre del 2019 estará todo cocinado. Pero para tener la justa y saber exactamente lo que sucederá, la recomendación es... , ¡adivinó!: hablar con Alberto.

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