Por Marcial Biageti. 
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Quedan cuatro días hábiles para el cierre de campaña de las PASO. Decimos hábiles porque en los nuevos hábitos electorales centrados en escenarios fabricados como siete estudiantes secundarios compartiendo pastafrola con una candidata o la foto de un timbreo con un jubilado cuyas imágenes se suben a las redes el fin de semana no existe. Tampoco existe la campaña al punto que no se escuchan ideas, debates, polémicas, nada. Sólo el humo de declaraciones guionadas, montajes que profusamente replican las redes sociales.


 La tensión está instalada desde hace rato por el inmovilismo de la economía, que con la vigencia electoral de Cristina Fernández tiene todas las chances de transformarse en conflictividad, es decir más incertidumbre. Cambiemos movió la reina, es decir la Gobernadora María Eugenia Vidal justamente en el distrito en el que puede resurgir el kirchnerismo y cobrar por dos ventanillas: resurgir y herir en el ala a Vidal.


 La reiterada e histórica lección se repite cíclicamente. A Perón lo debilitó la economía a mediados de los cincuenta, quienes lo sucedieron terminaron trayéndolo al poder porque luego de un cuarto de siglo no le encontraron la vuelta a la economía. A Isabel se la llevó el Rodrigazo, al Proceso lo tumbó la debacle económica. A Alfonsín lo terminó la deuda externa más la hiperinflación, A Menem se le agotó la convertibilidad y se paralizó, a De la Rúa le explotó la convertibilidad. La bonanza, luego del esfuerzo y trabajo sucio de Duhalde la disfrutó Néstor Kirchner y se agotó al final de Cristina Fernández. Macri está enredado en el sinceramiento de la economía desde el inicio de su mandato y viene corriendo los semestres como los que corren los arcos para que no le hagan goles. Complejidad suficiente para que el ‘antes estábamos mejor‘ le provoque un dolor de cabeza en las urnas que le condicione la segunda parte de su gobierno.


 Si se quiere estar entretenido con la política no hace falta mirar el gobierno nacional, que entre varias cosas es aburrido. El Alcalde de Santander, o sea Don Alberto Weretilneck, el Alberto, o El Brujo como le dicen los que lo conocen desde el secundario, anda con dificultades para mostrar la fortaleza de lo que pomposamente llama Juntos Somos Río Negro. Gusta de pivotear sobre la base que nunca nadie defendió la provincia como su gobierno. O cómo lo hace él. Termina de echarle en cara a los productores frutícolas que ‘ningún gobernador le dio tanto a la fruticultura, llegamos a 375 millones de pesos‘. Primera acotación, el sector llamó a movilización porque hace un año que deben una quinta parte de esa cifra desde el año pasado. Segunda acotación, lo enunciado por Weretilneck no llega a veinte millones de dólares cuando el gobierno provincial que no decimos quien lo presidía para evitar suspicacias ( en los noventa) dispuso sesenta millones de dólares en tramos de veinte para cada sector: productor, empacador y exportador. Tres veces más que lo que cacarea el Alcalde, pero además aquel gobierno le sacó los ingresos brutos a los productores (Weretilneck lo reimplantó), dispuso créditos a valor producto, y no se dejó sacar los reembolsos en el Puerto de San Antonio (como ahora) que representan una quincena de millones de dólares más. Total, 1.350 millones de pesos de hoy.


 No es sencillo ser solo repartidor de buenas noticias y subsidios, al menos todo el tiempo. El domingo pasado el primer mandatario rionegrino se aseguró el festejo del domingo asistiendo al partido de fútbol entre Sol de Mayo e Independiente de Río Colorado. Alberto aplaudió los goles de los ‘casineros‘ (Sol de Mayo) y estaba listo para hacer lo mismo con los riocoloradenses que perdieron tres a cero. El Alcalde no tenía manera de perder ni salir triste del estadio ya que a los del Valle Medio le aportó cinco pagos de ciento cincuenta mil y a los ‘casineros‘ el doble.


 La alegría le duró hasta la noche en la que le llevaron las encuestas donde surge el impacto electoral negativo del debate por la Planta Nuclear en la zona de influencia de Viedma. El martes grabó un video diciendo, literalmente, me llevo la Planta a Sierra Grande. Como aquella tarde del 15 de febrero de 1982 en la que Leopoldo Galtieri lo acompañó a la puerta de su despacho al canciller Costa Mendez luego de una reunión y a modo de despedida le comentó al pasar ‘en marzo voy a invadir la Malvinas‘.


 Es decir, al mejor estilo Groucho Marx, que decía tener sus principios pero que si no gustaban disponía de otros, el Gobernador nos dijo tengo una Central para Viedma, pero si no la aceptan, la tengo para Sierra Grande. Tanto promocionar la palabra Juntos para terminar virando de postura en la más absoluta, y autoritaria, de las soledades.


 Este concepto del ejercicio del gobierno con reminiscencias de ramos generales de antaño se patentiza con la crisis en las finanzas. Cada vez más se agranda el sector acreedores del gobierno. Luego de los fruticultores, proveedores y empresas constructoras esta semana fue el turno de los prestadores del IPROSS. Quedó confirmado que la mutual viene haciendo de tanque intermediario para el pago de los sueldos. La insólita confesión del Gobernador hace sesenta días atrás admitiéndolo se ratifica por el reclamo actual. Lo de admitiéndolo es un eufemismo, ya que debiéramos decir confesión, porque se está ante una malversación de fondos públicos y un incumplimiento de los deberes de funcionario públicos Al Colegio Médico de la Zona Atlántica solo le deben siete millones de pesos de mayo. Ni hablar de junio y julio.

 

Ante la inminencia del corte ofrecieron pagar la mitad con cheque posdatados del 22 de agosto en adelante. Y la otra mitad, fue la pregunta. No sabemos, fue la respuesta. Entre Alto Valle, Bariloche, Clínicas y Capresa más aportes de afiliados impagos por parte del Tesoro el rojo ronda los trescientos millones. Un blasón para el gobernador que le interesa el encabezado del ranking histórico. Volviendo al IPROSS, los deudores mayores a cuatrocientos mil pesos recibirán cheques a futuro de la Tesorería General, el resto, entre los que hay moras de más de seis meses deberán contentarse con la sala de espera de la Mutual. Mientras el convenio anual del año en curso ‘duerme‘ en la Fiscalía de Estado con las consultas en 168 pesos, pautada un año atrás.


 Ya que hablamos de deuda y promesas, quedan ochenta y tres días para que Don Alberto y el Ministro de Licitaciones Carlos Valeri coloquen el primer ladrillo del Plan Castello. Si las balas de derrota y frustración no harán mella en la máxima autoridad provincial que será siempre el primero en cualquiera de las dos variantes: cumpliendo con la promesa de iniciar en noviembre el paquete de ‘obras más grandes en la historia de Río Negro‘ o en su defecto, el macaneo más impactante que se escuchó por estas tierras desde que Basilio Villarino descubrió el caudaloso Río Negro. Pero, eso sí, siempre primero en algo.

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