Por Marcial Biageti.
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El más popular de los juegos de cartas, el solitario, en sus distintas variantes, nos permite compararlo con la actualidad política de nuestro país.


Efectivamente, quién no se ha sentido frustrado cuando el juego se traba, cuando retrocedemos y recomenzamos la rutina en busca de la salida que nos permita la continuidad y resolverlo.


En ese momento está ahora Argentina, trabada, queriendo ir hacia adelante aunque en la práctica nos sentimos retroceder.


Una editorial de La Nación del jueves, increíblemente firmada por Luis Majul, lo dice en forma contundente: si no se decide llevar a cabo el cambio estructural que el país necesita, se corre el riesgo de volver al populismo. Ahora es tarde para hablar de la herencia, continúa La Nación, y sigue: para volver a ser viable, la Argentina tendría que contar con un Presidente dispuesto a asumir grandes riesgos y a hacer acuerdos con los dirigentes que hay.


Un presidente menos pendiente de las próximas elecciones, pero con la determinación suficiente como para empezar a dar la vuelta este desastre de medio siglo.


La crisis de la política que es global conlleva la desaparición de los partidos políticos y pone en duda la viabilidad de la representación política.


El francés Emmanuel Macron lo toma en cuenta y le dice a su Congreso que no hay otro camino que revolucionar, no alcanza con reformar.


Este objetivo incluye al mismo Congreso, a quien le adelantó que lo reducirá en un tercio, y que si no aprueban sus iniciativas, que fueron votadas por los franceses, recurrirá al referéndum y plebiscito.


Está diciendo que ejercerá el poder, que no le interesa sobrellevar la transición, que no se conforma con ser Presidente, sino que quiere trascender como el ejecutor histórico de lo que Francia necesita.


Cuatro semanas faltan para el primer turno de las PASO camino a las generales de Octubre. Hay tanta incertidumbre como falta de clima electoral, la realidad relativiza los resultados cualquiera sean. 

 

La situación del país es tan delicada que mirar hacia atrás y visualizar el kirchnerismo produce lo más parecido al espanto, y a su vez transitar la medianía de la gestión macrista nos aleja de cualquier ilusión de mejoría en el corto plazo.


Disputan el escenario electoral lo que queda del peronismo en su variante ultra kirchnerista acotado a tres secciones electorales de la Provincia de Buenos Aires con epicentro en La Matanza.


Por el otro lado, el PRO que es un partido en formación concentrado en la Capital Federal. Casi dos partidos provinciales nacionalizados por los medios de comunicación y la coyuntura que pone a Cristina Fernández y al presidente Macri en los extremos de esta compleja situación.


Aunque suene a eslogan de campaña, la vigencia de Cristina es producto de los desaciertos de la gestión macrista, con el agravante que lo que suceda este año prolongará sus efectos sobre la sucesión presidencial en 2019.


Cómo se acometerán los problemas estructurales del país sin poder político consolidado o como se observan, poderes debilitados o diluidos es un interrogante que para ser benignos muestra un horizonte poco auspicioso para los años que vienen.


Creceremos entre dos o tres puntos anuales por efecto natural de los ciclos de la economía, que serán escasos para conformar mejoras efectivas.


Las provincias ya preocupan definitivamente al gobierno nacional por lo acelerado de los endeudamientos, a tal punto que terminan de reducirse los márgenes para autorizar la toma de deuda de cuarenta a veinte.


Los gobiernos dedican gran parte de su gestión al pago de sueldos, postergan compromisos, mucho más cuando implican desembolsos.


El Gobernador Weretilneck en campaña en General Roca por la petición de reparaciones en los edificios escolares contesta (en modo Alcalde de Santander): los contratos están en trámite, y tras cartón repasa un listado de licitaciones del Ministerio del mismo nombre.


Todos, lo que hablan y los que escuchan, saben que no hay respuesta presupuestaria. Es decir plata para cumplir en los términos que se enuncian.


El gobierno rionegrino no tiene más remedio que hacer campaña lo menos posible, en locales cerrados, pequeños y conocidos.


Hace cuatro meses que gambetea a los productores frutícolas que llevan ingresadas tres notas solicitando audiencia con un petitorio de seis puntos aprobados en asamblea del sector en Villa Regina en abril de este año.


En el último punto se reclama la derogación del impuesto a los Ingresos Brutos que reimplantó esta administración, derogando un decreto ley de 1993 que eximía a la producción primaria.


Los Intendentes de Cambiemos llevaron su enojo contenido a la Casa Rosada, por las demoras en las respuestas nacionales.


Cabe preguntarse cómo estará la situación con los intendentes que no son oficialistas. 


El detalle para resaltar, medio dato de color y medio dato oficial, es que en la reunión de saludo con Macri, éste interrogó sobre quién era el Intendente al que ‘le tocaba‘ la Central Nuclear China. ‘A mí, a Sierra Grande‘, precisó por las suyas Nelson Iribarren. ‘Eso será muy bueno‘, remató Macri.


Lo cierto es que la localización de la Central es un proceso pleno de interrogantes que aparece como muy mal manejado hasta ahora por ambas administraciones, la nacional y la provincial, de tal forma que por ahora el único saldo visible es el nivel de rechazo que provoca la iniciativa.


El próximo jueves 20, Julián Gadano, Subsecretario de Energía Nuclear, estará en la localidad serrana acompañado por dirigentes provinciales de Cambiemos encabezados por el Diputado Nacional Sergio Wisky. Hay una lógica expectativa por precisiones en lo que es la obra más importante en la historia de la provincia, de casi diez mil millones de dólares, unos veinte Planes Castello en moneda rionegrina.


Ya que hacemos referencia al Plan, digamos que estamos a cien días (noviembre) de los primeros ladrillos del mismo que prometieron a dúo el Gobernador Weretilneck y su Ministro de Licitaciones, Carlos Valeri.


Cuando los solitarios se traban hay tres caminos: agudizar el ingenio, ponerle voluntad y resolverlos. Una segunda opción es hacer trampa, la tercera es patear la mesa, la compu o el celular, y que todo vuele por los aires.  

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