Por Marcial Biageti.  
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 La venta de humo permanente que demanda la realidad argentina nos somete a un grado de atención estresante. Un gobierno nacional que se ufana en la persona del Secretario General de la Presidencia de lo buena y barata que resulta la jornada de comida vegana y saludable de los lunes en el comedor de la Casa Rosada.


O la designación con una Dirección Nacional de una arquitecta para que se encargue de los emprendimientos de Movilidad en Bicicleta. Ambos hechos conviven, e inevitablemente contrastan con el cierre de empresas, carga impositiva y costos laborales confiscatorios, alza de tarifas y rebrote inflacionario. Todo a cinco semanas de la elección encuesta en que se han transformado las PASO. Con más contradicciones que nunca el país ya está tomado por la confrontación política y electoral hasta mediados de octubre, es decir, hasta el año que viene. Podrá parecer exagerado, pero difícil de rebatir. Mientras, es duro reconocerlo, pero en este clima lo privado se paraliza, las inversiones no aparecen y solo el Estado funciona, a los empujones y sostenido por el endeudamiento. 

 

Lo que no se detiene en la fábrica de humo es la cantidad y calidad imaginativa de las explicaciones de los responsables de los diferentes niveles de gobierno.


A la cabeza, y cortado por varios cuerpos marcha el inefable Alcalde de Santander, don Alberto Weretilneck, quien colocándose una vez más por encima y al costado de su propio gobierno termina de contarle a los ciudadanos que ocasionalmente les toca gobernar que ‘julio está resultando muy tensionante por la cuestión financiera‘. Habló con su habitual perfil de víctima de la política nacional y una realidad económica con la que no tiene absolutamente nada que ver. Sólo es responsable de Santander, España. No de Río Negro, Argentina.


Muy orondo extendió su explicación: que la demanda de sueldos y aguinaldos lo llevó a ‘discontinuar‘ los pagos del IPROSS a los prestadores. Se supone que discontinuar o descontinuar (las dos formas son válidas) es lo contrario de continuar, es interrumpir algo que se viene haciendo.


Más entendible y ajustado a la verdad, por lo tanto más honesto, hubiera sido decir “este mes continuaremos usando la plata del IPROSS para pagar los sueldos”.


En realidad fue lo que dijo, aunque apeló a discontinuar, porque no es de buen gusto decir manotear los fondos a la Obra Social.


Ya se sabe que se viene haciendo, que todos los gobiernos cuando la malaria golpea hicieron lo mismo. Lo que es nuevo es que ahora contamos con un gobierno que nos cuenta que no solo está bien, y que no contempla la más mínima posibilidad que esta confesa malversación sea evaluada como lo que es, un delito contemplado en el Código Penal en el Capítulo de las Malversaciones, como así también en el de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Como yapa el de abuso de autoridad.


El IPROSS es una postal del gobierno rionegrino. Como los romanos cuando combatían a los cartagineses de Aníbal con dos senadores a cargo de sus legiones y terminaban derrotados. El IPROSS tiene un doble comando: de martes a la tarde al jueves al mediodía está Claudio Di Tella, un representante, histórico a esta altura, de la Federación Médica, al que cuarenta y ocho horas semanales le bastan para auditar los intereses de sus mandantes las clínicas. De jueves a martes la conducción se referencia en Andrés Battistuzzi, uno de los vocales gubernamentales, a quien apodan ‘el colorado‘ porque es a Di Tella lo que ‘El colorado‘, Alejandro Echarren es a Carlos Valeri en el Ministerio de las Licitaciones, ministro este último que pasa por su despacho en Viedma una semana al mes.


El resto del staff que conduce la mutual discontinuada en sus pagos se completa con los vocales gremiales Ignacio Pizzio (UPCN) Paolo Echepareborda (UNTER) y Cristina Marcellini (AGUAS).


El quinteto culmina con Andrea Escudero, odontóloga maragata barilochense que responde a la Casa de Gobierno y es portadora de las sugerencias y urgencias que requieren la intervención personal del Gobernador.


Cuando los temas tienen una dimensión por debajo del despacho de la esquina de Laprida, activa la intervención del legislador Facundo López, en quien se referencia desde su designación. Al parecer el virus de Ausencia Bien Remunerada (ABR) del que es portador Di Tella, ha provocado algún contagio en uno de los tres vocales gremiales con el consiguiente malestar en los otros dos. La señalada aduce que se trata de una cuestión de género.


Lo cierto, y lo serio, es que el IPROSS está en cesación de pagos, discontinuado en sus compromisos. Que mantiene deudas por más de seis meses en toda la geografía provincial, especialmente prestadores sin ‘poder de fuego‘, cuya interrupción del servicio no produce la presión de la Federación de Clínicas, Farmacias u Odontólogos.


Desde lo institucional termina siendo un clásico preguntarse qué sucede con el parlamento provincial y la oposición, con el Poder Judicial y el Ministerio Público.
Toda gente que se supone despabilada y hábil, con responsabilidades importantes, generosamente compensada, que como cada uno de nosotros lee y escucha, y que visualiza a la máxima autoridad de la provincia afirmando que se tomaron los fondos de la mutual, que por eso se cortan los servicios, aduciendo que se necesitaban los fondos para otra cosa.


Al mismo tiempo que esas mismas autoridades se liquidan parte de sus sueldos en negro para pagar menos impuestos, y también de paso, significan menos aportes a la hoy golpeada mutual.


Hay algo bueno de todo esto, como es el enriquecimiento de nuestro lenguaje. Sobre todo ante una situación de eventual acoso de algún acreedor, que abundan en tiempos como los presentes de recesión y escasez. Nos bastará con contestar, poniendo cara de yo no fui, o de Alcalde de Santander, y limitarse a un escueto y preciso párrafo como este: tendrás que tenerme paciencia porque tuve que discontinuar algunos pagos entre los que estaba el tuyo. 

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