Por Marcial Biageti. 
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Como no puede ser de otra manera, el exitismo lleva a conclusiones irreflexivas. Suele suceder con el fútbol en que los entendidos surgen para la época de los Campeonatos del Mundo, como así también están los que creen que el fútbol comenzó con Diego Maradona o más cerca aún, con Leonel Messi.


Son los que no registran a Alfredo Distéfano, Johann Cruiff o Garrincha.


Por allí lo justifican diciendo “nunca ganaron mundiales” como sucediera con el genio holandés Cruiff o “la saeta rubia” Distéfano, y ahora Leo Messi.


Sólo digamos que el holandés es el protagonista de “la naranja mecánica” (Holanda 1974), que revolucionó este deporte.


Cruif lleva su genio al Barcelona primero como jugador y luego funda una escuela basada en su estilo cuyo alumno dilecto es Pep Guardiola.


Y nace un antes y después, surgiendo el fútbol moderno que hoy involucra al planeta.


No olvidemos a Edson Arantes Do Nascimento (Pelé) que tuvo un contemporáneo en Manuel Francisco Dos Santos, nacido en 1933 en Pau Grande, Magé, Río de Janeiro.


Lo apodaron Garrincha, que es el nombre de un pájaro, muy feo, increíblemente veloz y torpe. Era zambo, con los pies ochenta grados hacia adentro, tenía una pierna más corta (seis centímetros). Tuvo poliomielitis y su columna quedó afectada. Con este increíble origen, cruelmente pobre y humilde, con un padre desocupado y alcohólico fue considerado por el sicólogo de la selección brasileña del 58 como “un débil mental, no apto para un juego colectivo”.


Pues Garrincha era imparable, su defecto en las piernas lo obligaba a hacer siempre la misma jugada, una veloz, imprevisible e imparable gambeta. Es, por lejos, considerado el mejor gambeteador de todos los tiempos.


Para los que quieren títulos ganó la Copa del Mundo de Suecia y de Chile.


Ese año fue elegido el mejor jugador del Mundial trasandino y el mejor jugador del mundo.


Lo apodaban “la alegría del pueblo”, nunca nunca perdió un partido de la Selección verde amarela jugando con Pelé a su lado en una delantera que completaban Didi, Vavá y Zagallo.


Y en su total, con la selección perdió un solo partido. Fue ídolo donde fue pero su afecto estuvo en el Botafogo, tuvo catorce hijos, la mitad de ellos extramatrimoniales, incluyendo una hija sueca producto de una relación circunstancial durante el Mundial en ese país.


Desde los veinticinco años comenzó a alcoholizarse, nunca dejó de fumar, y falleció de cirrosis a los cincuenta años.


No hay seleccionado del mundo de todos los tiempos que no lo tenga como integrante.


¿Qué tiene que ver con la política? Es la pregunta que impone la introducción futbolera.


A Garrincha lo subestimaban pre juzgándolo malamente, y él respondía con su extraordinario talento haciendo lo que sabía hacer como nadie, y lo hacía siempre de la misma manera. Quienes lo marcaban y observaban sabían lo que haría, pero no sabían cuando lo haría, ni cuantas veces, ni a qué velocidad.


Dicho con todo respeto a la gloria de Garrincha y a la investidura del gobernador de Río Negro Don Alberto Weretilneck, ambos tienen estilos paralelos. Hacen siempre lo mismo y hasta último momento, o cuando ellos lo eligen, repiten su jugada.


Esta semana la agrupación Juntos Somos Río Negro, que desde las formas se define como un partido político, eligió sus candidatos a diputados nacionales. En este partido político, como con las jugadas de Garrincha, sólo Wertilneck sabía lo que iba a suceder, es decir quiénes serían los candidatos.


Pequeño paréntesis en el relato: Cristina Fernández actúa parecido a esta impronta del crack brasileño, haciendo siempre lo mismo y cuando ella quiere y dispone.
En este partido emergente (JSRN) no hay jerarquías debajo del gobernador.


Increíblemente un par de personas supieron que Fabián Gatti sería candidato dos días antes, sólo uno un día antes y todos los demás el días de la proclamación, en el acto de Cipollettti. Como Garrincha haciendo lo mismo sin que nadie lo adivinara, pero con resultados más que positivos, sobre todo en las jugadas anteriores a esta última.


Como el éxito genera un halo de genialidad a esta situación se la describe como un estilo, una exitosa martingala que no debe cambiarse mientras la ruleta gire favoreciendo.


Tenemos otra interpretación, un tanto más realista. Los candidatos que debieran ser le sacaron el traste a la jeringa, el número uno que iba a ser de Bariloche según afirmaciones de dos días antes del Gobernador terminó siendo el correcto Fabian Gatti, que no tenemos duda, surgió como una solución para sacar las castañas del fuego.


Se podrá decir que se trata de cuidar la base electoral cipoleña, que será un legislador disciplinado, que cree en el proyecto.


No hay nada de ello, no hay más remedio que hacer lo que se está haciendo: dividir y debilitar al peronismo haciéndole la corte al pichetismo, fortalecer a Magadalena Odarda para evitar polarizar con María Emilia Soria, que de hacer una buena elección pondrá signos de interrogación sobre el objetivo principal que es la continuidad de Don Alberto en el 2019.


La falacia de las PASO favorece esta estrategia con el agregado que el único partido que puede mostrar confrontación interna es precisamente el Frente Para la Victoria con la presentación de Mario Sabatella, que tiene dificultades para conseguir avales o mejor dicho para demostrar que los que presentó no responden a irregularidades.

 

Un argumento que hacemos extensivo al intendente Maro Ishi en Buenos Aires, como si no se supiera hace ocho años, desde la vigencia de las Paso que hay que conseguir avales certificados en un porcentaje del padrón.


Siempre es bueno recordar a Perón, más si se trata de seguidores del Justicialismo: la política es un juego de vivos, decía el General.


El adelanto de la semana pasada de esta columna se cumplió. Terminó el mes y no alumbra el cronograma salarial con los aguinaldos de por medio. El Gobernador adelantó que se pagarían juntos y en término. Bueno, ya no será así. Todo indica que irán primero los sueldos y en la segunda quincena los aguinaldos. Con este panorama, los sueldos de agosto, semejan la conquista de Marte.


Ya se pagan doce meses al año de sueldos, otro mes de aguinaldos y otro mes de intereses por la deuda de diez mil millones que genera el déficit corriente. Nada que no se pueda seguir gambeteando, o mejor dicho regateando como dicen los españoles y hacía genialmente Mané Garrincha, la Alegría del Pueblo.  

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