Por Marcial Biageti.
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Como nunca el país se debate en un corto plazo alentado por una esperanza en lograr mediante metas cercanas un mediano plazo con un gobierno nacional alentado por escasos y minúsculos indicadores. Son tan tenues estas señales que el macrismo hará centro de su campaña el fantasma de la vuelta al pasado kirchnerista. Lo cierto es que la campaña electoral está lanzada, y de esta manera un nuevo objetivo está en el horizonte; octubre, la fecha de las elecciones. Esto quiere decir que las inversiones, las decisiones empresariales, el lanzamiento de planes e iniciativas quedan supeditadas a esa fecha y a ese resultado.


 Mientras Argentina transcurre con un tercio de pobres, con los indicadores señalando que pueden incrementarse. La UOM cerró su paritaria con un veinticinco por ciento de aumento. Al mismo tiempo el gobierno defiende una proyección inflacionaria anual del diecisiete. En abril la actividad industrial decayó dos puntos y medio. Argentina forma parte del grupo de países que aplica la mayor presión impositiva del orbe. Esta frase se traduce en miles de embargos por parte de la AFIP a las cuentas corrientes de las pequeñas y mediana empresas. En este campo el corto plazo se traduce en endeudamiento, suspensiones y despidos, exterioriza como recesión y estancamiento.


Con este panorama la proximidad de las elecciones y las necesidades políticas harán de la venta de humo, de las operaciones judiciales y mediáticas, del armado de las listas, de las movilizaciones un paisaje diario hasta octubre, impulsado por aquellos que deben capear todos estos temporales hasta fin del año.


‘Desfasajes financieros temporales‘ es el eufemismo con el que el Ministro de economía de Río Negro Isaías Kremer intenta explicar la prolongación del pago de salarios de mayo hasta el miércoles 14 de junio. Una espesa humareda con una segunda emisión de fumarola apuntando al mes que viene: ‘el mes entrante estará normalizado‘. Vamos a traducirlo: la Tesorería está vacía, comienzan a hacer su trabajo erosionante los aumentos salariales que fueron más allá de lo previsto, el endeudamiento mediante letras que incluye pagos de vencidas y emisión de nuevas lleva su tiempo. Así, le quedarán doce días hábiles para afrontar el pago de junio, con el agregado de los aguinaldos.

 

Entonces la apuesta consiste en si el operativo de fabricar dos mil millones de pesos será exitoso y si el mismo comenzará antes o después del aniversario de la Independencia. Después de todo luego de jugar en las Grandes Ligas en los viajes Presidenciales para el Gobernador Weretilneck los ciento veinticinco millones de dólares que se necesitan para los salarios y aguinaldos es un juego de niños. Hay que anotar que un setenta por ciento debiera ser de recursos propios, siendo el resto parte de ese pozo negro que se denomina déficit y que se espera neutralizar en años venideros con la mejora económica por venir.


Es noticia el allanamiento por parte de la Justicia Federal de media docena de municipios rionegrinos en el marco de la investigación sobre los fondos destinados a las viviendas de la operatoria Techo Digno, durante los finales del kirchnerismo. Conviene aclarar algunas cosas para no quedarse con engañosos titulares, no mezclando buenas intenciones con desprolijidades administrativas y alguna avivada que nunca hay que descartar. El inicio de la historia una vez más tiene que ver con las desconfianzas políticas y los objetivos partidarios de por medio.

 

Los fondos fueron gestionados ante la Secretaría de Vivienda por el senador Miguel Pichetto directamente a los municipios, esquivando al gobierno provincial y el Instituto Provincial (IPPV). Hasta allí se entiende, pero el diablo metió la cola. El diablo es en este caso fue el galopante proceso inflacionario que el kirchnerismo negaba y pagaba a través del mentiroso índice Moreno. Comenzó a faltar plata y los municipios se adelantaron a certificar para no parar las obras, evitar despidos y tratar de llegar a las elecciones con las obras andando. La esperanza, muy criolla, era que cuando el kirchnerismo ganara todo se iba a acomodar. Allí quedaron los planes a medio hacer, sobre certificados, las empresas escoradas, y las paredes al viento patagónico con o sin techo según el grado de avance. El macrismo, vía Pichetto, el diputado Sergio Wisky, el Coordinador Juan Martín, el Ministro Frigerio y los Intendentes acordaron con buen criterio la continuidad previa provincialización de las obras.

 

Para ello llegaron fondos en noviembre y diciembre y el Gobierno de Weretilneck se patinó unas partidas para los aguinaldos de fin de año, aduciendo que faltaban algunos documentos para destinarlos a las obras. Todos asumieron, responsablemente, salvo la travesura de la Tesorería Provincial, que era lo mejor para todos terminar las obras. En este punto el Secretario de Vivienda de la Nación tomó todos los antecedentes e impulsó la denuncia penal. En ese marco se producen los allanamientos, se embargan e inmovilizan las cuentas de las empresas constructoras y todo el mundo debe salir a buscar abogados. Sencillo, si no se lo mira con lupa gruesa y ánimo de componer todos los actores están para trajinar indagatorias y más cerca de las condenas que de la absolución. Un póster de cómo funciona el país, con el agregado que la política debiera contribuir a las soluciones y no echarle nafta al fuego.

 

La inflación descontrolada sirvió para subvertir todos los procesos, los buenos y mal intencionados. En lo básico y teórico son similares los casos de la Tupac Amaru, Sueños Compartidos, Lázaro Baez y estos casos rionegrinos. Pero en la práctica, más allá de algún desmanejo, no se pueden meter en la misma bolsa de ninguna manera. El problema es que ahora hay que perder tiempo y dinero, con muchos dolores de cabeza en convencer a la Jueza Servini de Cubría, a la que hay que comenzar por explicarle dónde queda Río Colorado, Choele Choel o Jacobacci, para luego presentarle a los Intendentes Belloso, Pilotti y Del Carpio. Mientras, todo es viáticos y humo a discreción.


La fiebre de las licitaciones del Ministerio del mismo nombre, mal llamado de Obras Públicas de Río Negro, terminó contagiando a la UOCRA, que publica un optimista comunicado sumando la cantidad de puestos de trabajo que habrá en la Zona Atlántica con las licitaciones que se están haciendo. El cronograma salarial finalizando a mitad de mes es una buena respuesta a la posibilidad que esas licitaciones se concreten en inicios de obras.


Mientras tanto solo faltan cinco meses para que ‘el primer ladrillo del Plan Castello estará para noviembre‘, según afirmaran oportunamente el Ministro de Licitaciones Carlos Valeri y el Gobernador Alberto Weretilneck. Ese sí que es humo del bueno, espeso, consistente, sólido, abarcador, perenne, muy persistente en el tiempo.
Tanto que servirá para ir tirando hasta mediados del año entrante. 

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