Por Marcial Biageti.
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A mediados del año pasado un diputado nacional de Cambiemos me describía una reunión de trabajo con el Presidente de la Nación en Olivos. Una docena de funcionarios ordenados en semicírculo aguardando la llegada de Mauricio Macri. Producido su arribo saludó genéricamente a todos que respetuosamente se pusieron de pie, y tras un “hola” expresó: “comencemos con el tema”. Escuchó con atención, preguntó con precisión y luego de una hora y media dio por finalizada la reunión, se puso de pie, y luego de un gracias a todos dio media vuelta y se retiró.


 La Residencia de los Gobernadores siempre tuvo una puerta en el fondo detrás de la cancha de bochas que la conectaba con el histórico edificio lindero que albergaba un Museo y que volvió a ser sede del Municipio. Quienes organizaron la estadía de Macri en Viedma dispusieron que los Intendentes afines y las autoridades partidarias de Cambiemos se agruparan en el Municipio, a escasos metros de la Residencia. Por allí pasaron el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el Ministro del Interior Rogelio Frigerio quienes presidieron la reunión de la tropa propia.


Las dos situaciones, la de Olivos y Viedma, eran adecuadas para un saludo personal, un apretón de manos, un mirar a los ojos, un palmear en el hombro. La esencia de la política se nutre de relaciones humanas, la conexión afectiva sustenta los lazos invisibles que consolidados se ramifican como expresión colectiva y horizontal. Al revés cabe preguntarse cómo se siente un intendente o funcionario que pone su pasión compromiso y trabajo en un tramo clave de su vida, adhiere a un gobierno y lo defiende a capa y espada frente a la adversidad y detractores y cuando tiene la oportunidad de estar mano a mano con quien lo lidera, en muchos casos viajando desde muy lejos, solo retorna a sus lares con la contradictoria sensación de haber estado sin poder relatar con quien estuvo porque tuvo a Macri del otro lado de la pared en el medio de la Patagonia pero no pudo verlo siquiera. La administración que sale a timbrear porque le interesa estar en vivo y en directo con los ciudadanos no tiene, como dice Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano ‘cinco minutos para escuchar a un súbdito‘. Sobrevoló el ambiente el cierre del expediente del Correo Argentino que contribuyó a empañar la visita.


 Vayamos a los hechos. Viedma juntó a seis gobernadores, cinco patagónicos y la persistente La Pampa cuando de la Patagonia se trata. La provincia que debe su nombre la mítica Pampa Argentina reniega de la región a la que naturalmente pertenece. Lo cierto que su Gobernador el experimentado Carlos Verna, el chubutense Das Neves y la santacruceña Alicia Kirchner un trío no alineado y crítico del macrismo dijeron presente. Por el lado de Neuquén, Tierra del Fuego y Río Negro se trata de potenciales compañeros de ruta del macrismo.


El motivo del encuentro fue coordinar y ordenar las acciones de gobierno en relación a la Patagonia, con un cronograma de reuniones por trimestre. O sea que el hecho es que no hay hechos por ahora, y cabe preguntarse cómo se cumplirá el tentativo cronograma con las elecciones de por medio.


Viedma se ganó el lugar de primera sede no tanto por historia sino por descarte. La conflictividad de Neuquén. Lo refractario de La Pampa y Chubut, más el descarte obvio de Santa Cruz dejaba pocos caminos.


Hay un claro beneficiado por el evento, el gobierno de Río Negro. Este camino fue adelantado por esta columna hace tres semanas cuando el Gobernador Alberto Weretilneck ingresó de la mano del senador Miguel Pichetto al despacho de Rogelio Frigerio. El mandatario rionegrino fue entregado y enclenque sin autorizaciones para endeudarse y con vencimientos de corto plazo donde se superponían las letras emitidas el año pasado para llegar hasta acá con alguna normalidad salarial, más los vencimientos de las refinanciaciones con los adelantos del gobierno nacional. Pichetto y Weretilneck entraron a la Casa Rosada con Río Negro en default. Salieron con los vencimientos de deuda prorrogados, y 3 mil millones de pesos autorizados para contraer nueva deuda. O sea la gobernabilidad asegurada por unos 20 meses, con la condición de reducir el déficit achicando un 20 por ciento de los gastos.


Al mismo tiempo el Gobernador se sube al discurso de deuda por infraestructura básica en espejo al macrismo y anuncia el Plan Castello, un engendro de carpetas con obras que nada tienen que ver con una idea de provincia productiva en crecimiento con un mediano y largo plazo debatido, como le gusta decir a Weretilneck, una eminencia del cortoplacismo táctico.


De esta manera se explica la sobreactuación de la crisis coyuntural que promociona el gobierno rionegrino, agitando el no pagos de sueldos si se persiste en los reclamos. Agita este fantasma mientras le colapsa la salud en hospitales sin insumos, la obra social en situación de quiebra por deudas acumuladas. Una Educación convulsionada con una reforma de Nivel Medio mal explicada y peor implementada con la confrontación salarial de por medio. El Tesoro de la Provincia se apropia de los aportes del IPROSS, de Horizonte, IPPV y Weretilneck promete reponerlo, unos mil millones de pesos a grosso modo. Es de imaginar las posibilidades de cumplir que existen observando lo que promete a terceros, así que es muy probable que el Gobernador llegue al colmo de no cumplirle a Alberto Weretilneck.


La seguridad de tener solucionado el frente salarial en cuanto al pago de sueldos, consolidado por un agradecido Banco Patagonia que dispone adelantos con intereses que nadie discute, le permite al gobierno plantarse en su estrategia frente a los gremios. Arranca con un techo de 17 puntos fraccionable en el semestre sin mayores posibilidades de mejorarlo. Un ‘lo toman o lo dejan‘ destinado centralmente a los docentes a quienes pretende enfrentar con la comunidad. A favor del gobierno una UNTER con divisiones internas y el resto de los gremios estatales con epicentro en UPCN proclives al acuerdo con mejoras colaterales.


¿Le será tan sencillo, y barato al gobierno rionegrino? Depende del gobierno nacional que seguramente se erigirá en negociador central de Cambiemos en Río Negro de cara a las legislativas. Un tema para otra columna.


Mientras Weretilneck cuenta con un gobierno nacional que vaya donde vaya, tendrá que colocar vallas como lo hizo en Viedma que por un momento tuvo escenas berlinescas de posguerra. Con este contexto hasta cabe que al macrismo se le pase por alto cobrarle la factura que termina de abonarle de contado. 

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