Por Marcial Biageti.
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Cuando se deforman las cosas dándole proporciones mayores a las que tienen en realidad se está exagerando. Al llevar las cosas más allá de los límites de lo verdadero, natural, ordinario, justo o conveniente se falsea la realidad. De allí que se termine concluyendo que exagerar es una de las formas de la mentira.


 Desde noviembre del año que pasó el gobierno rionegrino viene alertando sobre la necesidad de acotar el gasto. Advirtiendo sobre causas ajenas señaló al gobierno nacional como responsable de la baja de recaudación. Antes, en septiembre, desconoció la segunda parte del acuerdo salarial con los docentes, quienes firmaron al inicio de ese año la pipa de la paz, concurrieron a clases y aguardaron la apertura de la paritaria al comienzo del segundo semestre para evitar que la inflación golpee sus sueldos.


 “No será posible hablar de aumentar sueldos hasta el año que viene”, afirmó el Gobernador, negando la apertura de la paritaria. Al mismo tiempo comenzaron los retrasos en las fechas de cobro, acompañados de autorizaciones de endeudamientos mediante Letras de Tesorería que redondearon 2.500 millones en el año.
 Sobre diciembre Weretilneck agitó la opción: “aumentos impagables o seguir cobrando”. Dejó su lugar detrás del escritorio desde donde ejerce el gobierno y se colocó entre la gente diciendo: “estamos preocupados porque el plan de Macri no reacciona, de seguir así vamos a tener problemas”. Se sacó toda responsabilidad como si fuera sólo uno más de los tantos afectados.


 Durante enero planteó un conjunto de medidas de ajuste que conforman un maquillaje inconsistente ante la causa central del déficit, que es el desmadre de la planta de personal desde un doble ángulo: nombramientos sin límites e incrementos salariales sin poner en discusión la escasez de recursos. Con exceso de funcionarios (más de medio millar) con sueldos promedio superiores a 70 mil pesos, con magistrados de 170 mil de bolsillo, lo que se visualiza escasa es la autoridad moral para plantear el ajuste. La expansión sin sentido desde lo funcional, por ejemplo de las escuelas de cadetes de Policía, arrastró un costo desmesurado. Incorporar cinco mil agentes a planta sin costo es un cuento que nadie puede digerir. Como las siempre bien disfrazadas becas de la política.


 Pero ahora se está en medio del baile, y no hay otra que bailar. Todo febrero será utilizado para profundizar la estrategia de exagerar la crisis, con el ya citado rubro de exageraciones, alternado con arrebatos de sobreactuada autoridad como la amenaza de suprimir paritarias y aumentar por decreto. Todo el cuadro irá in crescendo azuzado por el gobierno, que tendrá un escenario adecuado para el clímax que intenta construir el 1 de marzo en la apertura de las Sesiones Legislativas. La primera vez en cinco años que para ingresar a la Legislatura se hará entre vallas y con el tránsito cerrado en la cuadra de la sede del Parlamento.


 Será el momento de agitar el fantasma siempre a mano de la crisis de los 90, que los casi treinta años transcurridos ayudan para una adecuada recreación utilitaria en todos los momentos complejos posteriores. Agitar el fantasma del 90 para meter miedo a la sociedad es además de un golpe bajo de dudoso gusto, inexacto. Porque los datos y circunstancias se manejan para ese objetivo de crear miedo. “Siete meses sin pagar sueldos”, suelta el Gobernador, cuando el gobierno de entonces debió tener alguna solidez y aciertos para soportar el quebranto, pero no tantos para estar siete meses sin pagar. Se estuvo siete meses sin pagar en término, aunque siempre dentro del mes. Salvo los jubilados de la aún no transferida Caja de Previsión, en la que los de altos ingresos no residentes en la provincia llegaron a tener más de dos meses de atraso. Este gobierno rionegrino suma cinco meses pagando fuera de término.


Este semestre de discusiones, tironeos y fantasmas está en pleno desarrollo.


Huelga de cirujanos en Bariloche con derivaciones de urgencia al Alto Valle. “Es un problema que se está solucionando y no es nuestro, es entre asociaciones médicas de Bariloche”, dice el Titular del IPROSS Claudio Di Tella. Algo similar sucede con la Zona Atlántica. Los docentes de UNTER han implementado una Fuerza de Tareas para impedir la Reforma Educativa de Nivel Medio. Alegan y sospechan que mediante la misma se introduce el ajuste. El panorama comienza a ser desagradable ya que bordea la violencia directa. Las autoridades que quieren entrar a los edificios escolares y los gremialistas docentes que lo impiden, más el grueso de los docentes que no saben qué hacer. Una vez más se utiliza a la Región Sur de globo de ensayos, como lo fue en Los Menucos. Esta semana las reuniones serán en el Alto Valle donde debiera encontrarse un punto en común antes del desmadre total.


Ambas partes saben que la pelea de fondo es el aumento salarial. Weretilneck acudió a la reunión nacional para enmarcar su conflicto en el más grande, y de paso traer una pauta base para discutir y algo de fondos.


La inflación sigue rompiendo pronósticos, todo indica que su proyección está por arriba del 20 por ciento. Pero habrá que compensar el semestre pasado, que los docentes evalúan como una estafa. La situación perfecta para terminar en una derrota para todos.


Comienza a levantar polvareda la prórroga de la concesión de los casinos de Bariloche por quince años a cambio de una Terminal y un Centro de Convenciones. La pregunta es obvia: si tanto otorga la empresa ahora por qué pagaron tan poco, por los años anteriores. Otro interrogante, cuáles son los proyectos y valores de las futuras obras. Otra, por qué se utiliza la Ley de Emergencia como dudoso respaldo legal a la prórroga sin licitación. Una última, por qué la Municipalidad de Bariloche debe ceder valiosas tierras, cambiar el código urbano, para cumplir con el acuerdo entre el gobierno provincial y una empresa de juegos.


Noticias reclama para esta columna el adelanto de la renuncia del Ministro de Producción Marcelo Martin, y ratifica que sobre su despacho quedó el expediente que se negó a firmar. Al fin y al cabo, en una temporada de fantasmas todos tenemos derecho a revolear alguno.


De esta manera al fantasma de la crisis terminal, le agitaremos el de la falta de transparencia. 

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