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Por Marcial Biageti.

 

Estamos transitando el receso veraniego en un país que prácticamente se paraliza en enero. Como muchas veces lo hemos dicho lo que no se detiene es la política, y en esta oportunidad mucho menos de cara al año electoral. Y vaya qué año, porque estamos ante un cambio de gobierno nacional que será testeado por la opinión pública en la urna. Un macrismo que necesita crecer en bancas para no pagar tanto cada paso que da en el Congreso. Con un peronismo que necesita saber que está vigente y que su vitalidad lo puede alentar de cara al recambio presidencia del 2019.


 Los primeros cuatro meses del año que iniciamos serán claves para la toma de decisiones. En líneas generales el cuadro electoral aparece dividido en tres: el gobierno con Cambiemos, el massismo y el peronismo. Cada uno se sostiene con sus problemas a cuestas. El gobierno se asienta en la Provincia de Buenos Aires, en el campo y apunta a la reacción económica positiva para sumar sectores. Enfrenta las dificultades de gestión, algunos desaciertos propios, un contexto mundial y regional poco favorables. El massimo ha sabido cabalgar sobre las necesidades del gobierno en el Congreso, apareciendo por momentos como salvador y en otros como duro opositor. Su dificultad es tener a Sergio Massa en soledad como traccionador de votos, y exponerlo todo en una elección intermedia y legislativa suena arriesgado. El peronismo se complica por la vigencia electoral de Cristina Fernández, el pase de facturas internas dificulta la unidad. Todo confluye en el escenario mayor y definitorio que es Buenos Aires.


 La primera semana que pasamos con el debut de Nicolás Dujovne en lugar de Prat Gay tuvo varias, o demasiadas novedades. Bajar costo laboral, suprimir cargas sociales, suprimir la devolución del IVA a las compras con tarjeta de débito. Un arranque parecido, nada más que eso por ahora, al que tuvo Ricardo López Murphy con la Alianza. Haciendo honor a su pasado periodístico el flamante ministro dejó claro que hablará mucho más que su sucesor. Una acción del gobierno completó esta semana movida: le darán a Buenos Aires veinticinco mil millones extras del presupuesto nacional. De ellos diez mil serán de condonación de deuda. El año pasado fue la Capital Federal beneficiada por una medida parecida.


Si el gobierno quería organizar la Liga de Gobernadores y como efecto residual alentar la unidad del peronismo no pudo hacerlo mejor. Ahora todo el mundo está reclamando trato igualitario.


Así lo advirtió Alberto Weretilneck quien abandonando su ‘modo Alcalde‘ recobró su rol de Gobernador y reclamó más rápido que enfáticamente por lo discriminatorio que le parecía el trato al resto de las jurisdicciones en relación a María Eugenia Vidal. Recordó que Río Negro tiene unos cuatro mil millones de deuda con el Tesoro Nacional, y que esperaba señales similares a las emitidas para la vecina provincia. Decimos que poco enfático porque fiel a su estilo, al igual que lo hizo en ganancias, repartió cal y arena. En Ganancias dijo que el proyecto opositor afectaba a las provincias sobando el lomo al macrismo, y agregó que había que entender a los trabajadores afectados con el impuesto endulzando los oídos gremiales. En este caso de la ayuda extra a Vidal hace lo mismo: ‘se comprenden y comparten las necesidades del conurbano pero hay que ver el resto del país‘. Más frontal y directo estuvo una vez más Mario Das Neves de Chubut: esto es un atropello y vamos hacia un descalabro.


Este panorama que incuba tensiones seguirá en ese rumbo hasta una primera prueba el 2 de febrero cuando los gobernadores se junten convocados por el gobierno nacional a tratar el reclamo salarial docente. Otro error del gobierno nacional que para ser autoritario no le alcanza y para mostrar manejo de la realidad no tiene con qué. Ignora que cada distrito tiene su propia impronta y sobre toda un diferente proceso de negociación en los últimos ciclos. La mayoría implementó bonos con el sueldo de diciembre. Por ejemplo, Río Negro muestra al gremio con un plus de belicosidad porque viene de ser ‘caminado‘ por el gobernador que les había prometido paz y amor si comenzaban las clases el año pasado a cambio de recomponer el segundo semestre. La segunda parte del trato, la que le correspondía al gobierno mostró un Pito Catalán gigante, aprovechando el disenso interno del gremio por sus elecciones para renovar autoridades; y les negó la apertura de la paritaria.


En la práctica, inflación mediante, Weritilneck les bajó el sueldo a los docentes. Ahora en febrero vendrá con un acta desde Buenos Aires que dirá 17 % en cuatro tramos, con lo que el Pito Catalán será un elefante. Los docentes esperan con el cuchillo entre los dientes, y solo queda por saber cómo canalizarán sus reclamos. Muchas novedades al respecto no habrá, así que es de esperar un inicio de clases sin fecha.


Es espíritu reformista de la administración del Alcalde de Santander tiene vuelo corto. La Reforma Procesal y la Reforma Educativa van rumbo a la bandeja de reciclaje. Se aducen cuestiones presupuestarias, pero estamos frente simple chapucería nomás.


Los incendios esta semana superaron en los titulares a los presos fugados para alivio del Ministerio de Fugas Frecuentes con que cuenta la provincia. El gobernador manifestó que dispuso el cambio en el rumbo de los vientos y así engañó al fuego que volvió sobre sus pasos por donde ya había quemado. Una genialidad. Al mismo tiempo con el rabino Bergman le prometieron un camión a Guardia Mitre. Luego del paso de los funcionarios los productores afirman que había más humo, pero del bueno


Todo los cañones políticos apuntan a fabricar una segunda renovación de concesiones petroleras. Es decir conseguir plata extra para afrontar los tres años que restan de mandato, y si es posible financiar el paso hacia una Reforma Constitucional que posibilite la continuidad del Alcalde de Santander por un tercer periodo. Nos referimos a la pretensión de implementar un Plan de Infraestructura con una préstamo de quinientos millones de dólares. Es duplicar el endeudamiento actual y colocarlo en poco menos de veinte mil millones de pesos. Medio presupuesto. La zanahoria serán las obras, al igual que lo fueron con los contratos petroleros. Todos vemos que las obras no están y la plata se fue en gastos corrientes.


Tema bravo, mucho más para la oposición, porque el gobierno ya ha mostrado largamente sus virtudes y habilidades. Pero quienes traten este tema deberán saber que se trata de algo más que obras necesarias, estarán consolidando un rumbo político que viene chapuceando la realidad rionegrina. El gobierno es algo más que quienes detentan el Poder Ejecutivo y debe suponerse que hay espacio para construir mejores alternativas desde las diferencias.
 

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