Por Marcial Biageti.
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Como todo llega asistimos al fin del año, del segundo semestre, del último trimestre. Coincidimos con la simpleza de la definición del Presidente Macri: ha sido un año difícil. Seguramente esto engloba a la mayoría de los argentinos como asimismo encubre la esperanza que todo mejore hacia adelante.


 La circunstancia de la pausa de las fiestas le facilitaron una conclusión sincera al Presidente: al fin de este año siento que le estoy tomando la mano a este trabajo. Demasiada y valorable sinceridad presidencial, que nos lleva también a pensar que se trata de un cuarto de su mandato; en crisis, es demasiado tiempo para ‘tomarle la mano‘.


Hecho este razonamiento sobre la sinceridad del primer mandatario debemos detenernos en señalar dosis similares de sinceridad en el primer mandatario rionegrino Alberto Weretilneck. Un año difícil, coincidió el Gobernador. Pero por suerte pudimos cumplir todos nuestros sueños, abonar los sueldos y aguinaldos, hacer las obras y ayudar a nuestras economías regionales. Una segunda parte de la afirmación que puede discutirse.


Comencemos por el final, las economías regionales rionegrinas. Salvo la ganadería todas finalizaron en baja, cuando no en quiebra como la fruticultura. Esta última actividad terminó en Plaza de Mayo produciendo el hecho rionegrino más importante del año y mostrando la impotencia en encontrarle una salida a la compleja problemática económica y social del sector. Al mismo tiempo se perdieron los reembolsos por exportar en Puertos Patagónicos. El petróleo y gas retrocedieron, el Turismo fue víctima de la recesión generalizada. Para todos estos sectores el gobierno provincial no pudo disponer de ayudas que no sean llevar subsidios a los clubes y cooperativas de los pueblos golpeados por la crisis económica. Es quizá a esa ayuda que se refiere el Gobernador.


Un segundo tema, la Obra Pública que en Río Negro se ha convertido en el Arte de Licitar. El Ministerio debiera llamarse de Licitaciones de Obras Públicas. Una obra es deshilacha por la demagogia. Primero se la anuncia, mediante un acto como puede ser el Aniversario de una ciudad. Luego el sitio oficial de la Provincia anuncia su licitación. Luego, si es posible, en el Salón Gris de la Casa de Gobierno junto a Intendentes, funcionarios y empresarios se abre la licitación. En el discurso se la califica de ‘histórica‘ y se le agrega la siguiente muletilla: ‘por primera vez en la historia de esta provincia‘. Luego se suspende la licitación. Luego se anuncia la nueva licitación. Luego se firma el contrato en la ciudad. Ese día el Gobernador vuelve a decir ‘por primera vezà..‘. Termina el acto, se va a sembrar truchas en una laguna cercana, le da un subsidio a los bomberos, atiende cinco audiencias personales y se marcha al pueblo vecino para abrir otra licitación. El relato contiene un elogio, el Gobernador trabaja mucho. Al mismo tiempo que el resto de sus colaboradores mira cómo trabaja, aguardan alguna pausa para que decida lo que ellos debieran decidir y ejecutar. Unos campeones.


El Ministerio de Licitaciones de Obras Públicas se politizó. Carlos Valeri que lo preside, hace solo eso: presidirlo. Como quiere ser candidato a Intendente de Bariloche deja que todo lo demás en el Ministerio lo haga Alejandro Echarren. Tanto hace Echarren que parece que desde el gobierno le echaron el ojo para la Intendencia de Viedma, por lo que es dable entender que bajaron las chances de Luis Ayestarán de Lotería para suceder a José Luis Foulkes. Echarren tiene una virtud que lo puede catapultar más allá de la Intendencia. Es muy dedicado a su trabajo, en un gobierno donde muy pocos lo hacen. Tendrá que suavizar sus modos un tanto recios y formales, como cuando hizo el brindis de fin de año y ‘prescindió‘ de los empleados del primer piso que hicieron paro por el atraso salarial. Como todo buen jefe, tiene una escudera de hierro, Nancy Pico a quien todos tratan como viceministra, asumiendo que Echarren es el ministro. Se recomienda caminar rápido por los pasillos del Ministerio, porque lo que ven quieto lo licitan, y de allí al Twiter del Gobernador hay un solo paso.


Hay que tomarse más en serio la Obra Pública porque como lo consigna Noticias en esta edición los fondos nacionales del Programa Techo Digno contribuyeron para el pago de los sueldos de noviembre y el aguinaldo. Efectivamente el Ministerio del Interior y Planificación remitió más de ciento veinte millones de pesos para reactivar la construcción de viviendas. No solo no se emitió ningún pago a las constructoras sino que en su cuenta al día jueves pasado el IPPV solo dispone de cincuenta y cinco millones, habiendo extraído otro tanto el 12 de diciembre, sin destinarlo a ninguna obra.


Se trata de un fondo específico cuyo destino diferente pone a los funcionarios intervinientes no solo a tiro de denuncia penal sino frente a un delito fragante por el solo hecho de confrontar los saldos. Malversación con alguna explicación de digna porque es de entender que se destinó al pago de sueldos, pero delito al fin.


El manejo del IPPV como tanque intermediario de las necesidades de la Tesorería es histórico. Dos decisiones lo blanquearon, una el Fondo Unificado de Cuentas Oficiales (FUOCO) que permite centralizar todas las cuentas y contablemente respaldar adelantos bancarios y una segunda decisión del gobierno nacional que presidía Carlos Menem y que Cavallo dispuso quitarle su carácter específico con lo que se blanqueó su utilización sin violentar nomas. Kirchner que supo de esos manejos durante su gobernación, asumida la Presidencia dijo a los gobernadores ‘no toco el FONAVI, sigan como quieran, pero los Programas de Viviendas serán intocables, al que mete la mano se la cortamos‘. Ese fondo es el que acaba de disponer el gobierno rionegrino del Programa Federal de Reactivación, mientras Jorge Barragán al frente del IPPV dice que a fines de enero, cuando se complete la documentación, se podrán comenzar las obras. Barragan, por orden superior, no tiene toda la plata. Hizo como los integrantes de las sub comisiones de los clubes que se llevan rifas para vender y se van al casino con el producido de las ventas, esperando reponer el día de la rendición.


Los gurúes de la construcción, empresarios y gremialistas, estiman en casi mil millones el traspaso del IPPV a la Tesorería durante las últimas dos décadas. Unos trescientos de ellos, entre los que suma el desvío de los recuperos por el cobro de cuotas, pertenecen a esta etapa del Alcalde de Santander. Los más de cien de Techo digno son materia aparte porque conllevan una gravedad diferente.


Termina un año difícil. Ahora hay que rendir las rifas. Enero viene con un plus, la feria judicial. 

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