Por Marcial Biageti.
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En un mundo en que las imágenes mandan los gobernantes de más de una veintena de distritos o provincias argentinas fueron convocados por el Presidente de la Nación para la firma de un Compromiso Contra las Adicciones. Solo fueron seis, o cinco y María Eugenia Vidal. A esta altura hay cosas que no se pueden dejar pasar, como identificar en el gobierno nacional a quien se le ocurre dejar en semejante descoloque al Presidente Macri. La fecha del año, lo rápido de la convocatoria, la interna peronista, el efecto de la propuesta de ganancias, son algunas de las inconsistentes excusas que invocó el gobierno, con lo que no hizo más que sumar compasión.


 De esta manera el topetazo que significó el rechazo a la Reforma Política ahora le suma la rebeldía con respecto a la modificación de ganancias, el impuesto que junto a la caída de la recaudación del IVA todos sindican como causal de la baja de recaudación que motoriza todos lo déficits habidos y por haber. Para colmo de males esta misma semana se conocieron las notorias bajas en construcción e industria, con lo que el gobierno termina el año de la peor manera.


 La gravedad de la situación general no es precisamente de indicadores económicos que más temprano que tarde debieran revertirse. La gravedad es lo que trasunta la imagen con que comenzamos esta nota, la falta de jerarquía presidencial en una coyuntura que solo se superará con autoridad política. Si se diluye la autoridad política no habrá indicador socioeconómico favorable que valga.


 Gobernar requiere meterse de lleno en los verdaderos y profundos problemas del país. Hay que dejar de lado los superficiales perfiles farandulescos, encarar la crisis con decisión y compromiso total. El gobierno, además de no traducir tiempo completo, trasunta confusión y falta de eficacia. No acierta en las calidades ni proporciones, confunde el éxito de la Davis y el agasajo a Del Potro y los suyos con realizaciones propias, y le dedica más tiempo a esos eventos extra gobierno que a los problemas reales. Tampoco es bueno que se le dedique tanto espacio al fútbol y su crisis, que no es nada más que eso: un problema de una actividad que no es nada al lado del deterioro que muestra el país. Ya que estamos en el tema digamos como postal que estamos ante un gobierno el que las pelotas que van fuera del arco las mete adentro. Ejemplos sobran: Milagro Sala, ganancias, reforma electoral, blanqueo, tarifas.


El plan antiinflacionario de dudosos resultados hasta ahora deja postrada a la actividad económica, el año que pasó comienza a ser muy gravoso de cara a las elecciones legislativas de agosto/octubre. La estratégica Provincia de Buenos Aires muestra a los candidatos del gobierno en un incómodo tercer lugar, con Massa/Stolbizer por un lado y Cristina/Scioli por el otro muy por encima de una solitaria Carrió que araña un 15 por ciento, la mitad de sus competidores. Con el agravante que se trata de la mejor y al parecer única candidata del macrismo en el distrito. El gobierno lo asume y comienza a desparramar plata que no tiene, a costa de déficit y endeudamiento. Sobrevive la inflación, tiene déficit altísimo y se endeuda, al mismo tiempo que recoge magros logros políticos. Un cóctel complejo, e inocultable porque chiflan las panzas en los sectores más vulnerables. A pesar de los esfuerzos por neutralizar el reclamo y los desbordes, el fin de año sigue siendo un interrogante preocupante.


Este panorama se complejiza con variables que ya son globales. La tecnología y el mundo que viene no demandan incapacidad. O sea que aunque la economía mejore a los máximos niveles, un piso muy alto de la pobreza argentina no será rescatado por una eventual bonanza. Hay coincidencia en que es más de la quinta parte de nuestra población. Dramático.


Río Negro permanece aferrada al objetivo de conservar gobernabilidad a través del pago de salarios. Ahora le agrega la emoción del misterio y la incertidumbre, cuando no suspenso. “Mañana vamos a anunciar el cronograma de noviembre y la fecha de los aguinaldos”, dice muy tranquilo el Alcalde de Santander, el Licenciado en Letras Alberto Weretilneck. Como lo dijo el jueves primero hay que leer: la semana que viene comenzaremos a pagar los sueldos, pero como todavía no tenemos toda la plata no puedo adelantar precisamente los días. Y para que no se preocupen y perciban que estamos en control de la situación hablo de aguinaldos para que sientan que lo pagaremos. Nada nuevo porque el problema serán los sueldos de diciembre, que también se superarán a costa del endeudamiento y déficit que quedó plasmado en el presupuesto. En conjunto los dos rubros suman unos siete mil millones.


Con este panorama se confirma el pronóstico del gobernador en cuanto a que el año que pasó fue duro y el que viene amenaza ir por el mismo rumbo. No pudo con su genio de optimismo rampante y ante las notorias carencias edilicias del IPROSS prometió construir un nuevo edificio. De última alquilar lo mejor que ofrezca la ciudad.

 

Es admirable el poder de disociación de la realidad que exhibe el mandatario rionegrino, ya que esta semana la mutual sigue debiendo a sus médicos contratados el mes de octubre, no paga a sus proveedores, le han cortado los servicios las entidades médicas. Su titular Claudio Di Tella superó los pronósticos y no vino esta semana que pasó, agotado por los festejos de la semana anterior. Y esta semana que se inicia tampoco lo hará porque directamente desde Neuquén marcha a un encuentro nacional de mutuales al noreste. Mientras, el viernes el personal a su cargo que trabaja en el segundo piso se retiró a sus domicilios por el deterioro e insalubridad del lugar de sus tareas.


La fruticultura quiere reunirse con el gobernador para encarar la nueva cosecha y atemperar la pérdida de los reembolsos de San Antonio. Es de esperar que por allí liguen la promesa de un nuevo edificio.


Las tres semanas que se avecinan marcarán el grado de complejidad con que se enfrenta lo que viene. Siempre quedan recursos, y con esperanza se puede pensar que se puede estar peor. Queda la posibilidad, como dijo el rabino Bergman, Ministro de Medio Ambiente, de rezar para que no haya incendios. Habrá que agregar, saqueos, despidos, inflación, activismo y varias cosas más en los rezos.


Modestamente el Presidente Macri le puso ocho puntos a su gestión. Si desde la modestia autocalifica ocho es porque piensa que merece un diez.
Un país increíble, tristemente increíble. 

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