Los directivos evaluaron el vínculo entre las innovaciones y el nuevo modelo de producción
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"La tecnología abarata la circularidad, que todavía es más cara que la no-circularidad", comentó Eduardo Levy Yeyati, economista y decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella. Explicó que la producción sustentable es más costosa para el consumidor y que, en un país como la Argentina, no existe un mercado demasiado grande ni consolidado para incorporarla de manera masiva.


Según consideró, el modelo circular cobrará especial importancia a medida que el progreso tecnológico continúe, y que si se toman las precauciones necesarias serán mutuamente beneficiosos. "El gran impulso para la economía circular va a venir del lado de la tecnología, incluso más que por la valoración del consumidor. En este avance, también el sector público podría participar, porque parte de eso es la investigación", añadió.


La reciprocidad entre circularidad y tecnología fue un punto caliente de la conversación entre los cinco oradores de la jornada de Management 2020 desarrollada en LA NACION. Cada uno dio ejemplos de cómo las nuevas herramientas cambiaron los modelos de negocios y los obligaron a pensar en clave más sustentable a la vez. "A través del e-commerce incorporamos mucho público de los segmentos medio y medio alto, que valora que yo les brinde la oportunidad a los sectores marginales de tener un crédito. Los consumidores ABC esperan un esfuerzo integrador por parte de las empresas para poder vivir en un ámbito de armonía con el resto de la población", expresó Manuel Ribeiro, presidente del Grupo Ribeiro.


Diego de Leone, gerente general de Natura Argentina, apuntó que, en su caso, la tecnología es útil para abaratar los costos de la producción. Dijo que "en la mayoría de los productos de consumo masivo" lo más caro es el empaque, y que con las herramientas disponibles, "prácticamente todos podrían reemplazarse por repuestos, que cuestan una fracción de lo que cuesta una crema con packaging, por ejemplo". Añadió que las compañías de su rubro "podrían cobrarlos a un precio que sea una fracción del «original» con un margen importante de ganancia". Concluyó: "Esto es sólo una demostración de cómo podemos encarar los desafíos que tenemos que superar, pero de ningún modo significan impedimentos para trabajar por una economía más circular".


El ejecutivo celebró una iniciativa presentada en el Congreso en febrero pasado conocida como ley BIC o de sociedades de beneficio e interés colectivo, que pretende darle una identidad formal a las compañías conocidas como "empresas B" o de triple impacto, es decir, las que además de buscar el beneficio económico, también apuntan a generar mejoras en el ámbito social y ambiental.


En el sector del agro, Gustavo Grobocopatel, presidente del grupo Los Grobo, explicó que "la tecnología permitió bajar el precio de las materias primas y aumentar el número de consumidores de proteínas y de personas que acceden a los alimentos". También subrayó que existe otro tipo de consumidores que, por citar un caso, "van a pedir productos orgánicos y están dispuestos a pagar el precio extra".


Por otro lado, los ejecutivos se refirieron a los mitos y prejuicios de la economía circular, aquellas ideas que impiden que más compañías se sumen al modelo.


Ignacio Marini, director de Nespresso para la región Austral, opinó que sumarse a esta forma de producción implica un "convencimiento puro". En tanto, Ribeiro se refirió al preconcepto de que esta alternativa "es cara y no maximiza beneficios", y expresó que aquellos que la eligen ya han demostrado que eso no es así.
 

 

Fuente: la nación negocios

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