Lo vuelve a hacer por primera vez en 20 años. El contexto de sequía lo hizo posible.
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La Argentina importó 120.000 toneladas de soja para el envío comercial 2018-2019 desde los Estados Unidos, en un contexto de sequía que merma la producción nacional de la oleaginosa, por primera vez en 20 años.

   Por otra parte, la soja, que entrará a partir del primero de septiembre a los puertos argentinos, fue vendida por Norteamérica en medio de la guerra comercial que mantiene con China, que amenazó con poner aranceles a las importaciones del país de Donald Trump de 25%, e incluyó a la oleaginosa en los 150 productos que no podrán ser vendidos al gigante asiático.

En tanto, la soja norteamericana será molida en las plantas procesadoras ubicadas en su mayoría en el Gran Rosario para elaborar aceite y harina de soja, productos de los cuales Argentina lidera la exportación en el mundo.

   Además, es la primera vez en 20 años —desde 1997— que la Argentina importa soja de los Estados Unidos, que es el principal productor del poroto en el mundo. (NA).

OTRA NOTA
TITULO
¿Y si China decide importar más harina y más aceite de soja?

cUERPO:
La escalada del día de hoy en la disputa comercial entre los Estados Unidos y China afectó directamente al mercado de soja, luego que el gigante asiático anunciase que podría imponer un arancel del 25% a la importación de 106 productos estadounidenses —incluyendo soja, maíz, burlanda (DDG), algodón, trigo y carne, entre otros— en caso que los Estados Unidos ponga en firme su nuevo esquema de aranceles para productos tecnológicos e industriales de origen chino.

   Entre los commodities, el complejo sojero ha sentido con más fuerza el impacto por el peso que tiene en la balanza comercial agrícola entre ambas naciones. China es el principal importador mundial del poroto, con una participación mayor al 60% de las compras mundiales que, para la campaña 2017/18, representará una absorción de casi 100 millones de toneladas.

   En general, el país asiático importa casi el 50% de poroto desde Brasil, alrededor de un 40% desde los EE.UU, y el 10% restante desde otros países, mayormente Argentina seguida de Paraguay. Inversamente, China es el destino del 60% de las exportaciones totales de soja de los EE.UU, que para la campaña 2017/18 representa un volumen de 37 M/T.

   Por otro lado, las exportaciones totales de soja de Brasil y Argentina en la presente campaña 2017/18 podrían ascender a 70,5 y 7 M/T, respectivamente. Es decir, si todo el saldo exportable de poroto de soja sudamericano se destinase a China, los despachos combinados de ambos países no alcanzarían a cubrir las necesidades de compra de esta nación.

   Puede parecer evidente que sería Brasil el principal ganador en lo que se refiere a market share del comercio de la soja en grano, pero también podría suceder que China opte por sustituir parte de la importación de poroto por el subproducto terminado; es decir, importar menos poroto y más harina y aceite. En este último caso, nuestro país, como principal exportador mundial de ambos bienes podría mejorar sus colocaciones.

   En lo que a despachos del grano se refiere, cabe tener en cuenta que China requiere de poroto de soja de mayor contenido proteico que el que viene abasteciendo Argentina. En el corto plazo, puede resultar suficiente mezclar el grano argentino con mercadería de orígenes alternativos, incluyendo su propia producción, pero en el largo plazo podría ser necesario apuntalar este ítem de calidad.

   A largo plazo, en caso de procederse con las medidas anunciadas, podrían reacomodarse los flujos internacionales de comercio de modo que se incrementen los embarques sudamericanos a China y los EE.UU destine una mayor proporción de su poroto a otros destinos.
 

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