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Dirigentes, jugadores y técnicos contribuyeron para que Argentina pase de jugar una final en Brasil 2014 a quedar al borde de la eliminación en Rusia 2018. En cuatro años, todo el fútbol argentino quedó sumergido en lo peor de lo peor para que el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, no sea debidamente utilizado y la Selección tenga un presente distinto al que hoy vive.


Después de Brasil, renunció Alejandro Sabella a la dirección técnica y se murió Julio Grondona, presidente de la AFA que no llegó a ser juzgado por el FIFA Gate. Y fue el comienzo de la debacle. Luis Segura duró dos años en un proceso donde hubo más disputas por el poder que interés en cambiar la actualidad del fútbol doméstico. El insólito empate 38 a 38 entre Segura y Marcelo Tinelli en la elección por el sillón de Grondona fue el papelón más grande que tuvo la historia del deporte más popular de nuestro país.


No conforme con eso, Segura renunció y la AFA quedó a la deriva. Asumió una Comisión Normalizadora con Armando Pérez a la cabeza, consensuada entre las autoridades de la FIFA y las del Gobierno Nacional.

 

La historia sigue con los técnicos. Gerardo ‘Tata‘ Martino perdió dos finales de Copa América (en Chile y en Estados Unidos) y terminó renunciando porque los dirigentes del fútbol argentino le negaron los jugadores que quería para armar un equipo competitivo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El equipo olímpico lo dirigió Julio Olarticoechea, en ese momento el DT del seleccionado femenino. Argentina se volvió en primera ronda con proyectos de jugadores como Ángel Correa, Pavón, Ascacíbar, Calleri, José Luis Gómez, Gerónimo Rulli...


A Martino lo reemplazó El Patón Edgardo Bauza, tras un casting de técnicos que incluyó charlas con Diego Simeone (dijo que no), Miguel Russo y Ramón Díaz y hasta el mismísimo Ricardo Caruso Lombardi que se auto postuló.

 

Los malos resultados en las Eliminatorias sudamericanas y la asunción de Claudio ‘Chiqui‘ Tapia (con Daniel Angelici como principal sostén del presidente de Barracas Central) motivaron el pedido de renuncia a Bauza y la contratación de un nuevo entrenador. Otra vez Simeone dijo que no y fueron en busca de Jorge Sampaoli, por entonces DT del Sevilla, por quien hubo que pagar una millonaria cláusula de salida.


Un año y días lleva el proceso del zurdo de Casilda al frente de la Selección. Durante todo ese tiempo no construyó un equipo alrededor del mejor del mundo (Messi). No sólo eso, tampoco afianzó jugadores en posiciones clave y llegó al Mundial sin una columna vertebral consolidada y firme. Utilizó casi 60 jugadores, no repitió equipos y cambió sistemas como nadie lo había hecho antes.


El arquero fue todo un tema de debate. Después de convocar y descartar a ‘Chiquito‘ Romero, y con un Franco Armani casi impuesto por el periodismo y la gente, Sampaoli decidió que la titularidad fuese para el hoy apuntado Wilfredo Caballero. El arquero llegó a Rusia con poco rodaje en el arco porque no jugó muchos partidos en su club (Chelsea) ni tampoco demasiados amistosos (atajó contra Italia, entró frente a España, fue titular ante Haití más los dos partidos que disputó en el Mundial). Nueve goles recibió Willy: cinco de los españoles, uno de Islandia y los tres de los croatas.


La elección del arquero es una grave responsabilidad de Sampaoli. De un Sampaoli que también llevó al Mundial a jugadores que no están en la mejor condición (Biglia, Agüero, Banega, entre otros). No sólo eso, tampoco aprovechó bien el tiempo de trabajo que reclamó siempre. Ni en Ezeiza ni en la Ciudad Deportiva del Barcelona, donde los jugadores tuvieron más horas de libertad que de entrenamientos. Y esas cosas (no llevar futbolistas que están al ciento por ciento y no utilizar la concentración para aceitar al equipo) en un Mundial se pagan caro.


Por eso, hoy Argentina sufre. Y está colgada de un pincel rezando para pasar a los octavos de final del Mundial. Como están las cosas, necesita un milagro.
 

Por Julio Chiappetta para Clarín.

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