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Mauricio Macri reforzó ayer, con un gesto de autoridad, la política del Gobierno en materia de recomposición de las tarifas congeladas durante toda la era Kirchner. El planteo que primero había hecho Elisa Carrió y luego los radicales sobre la necesidad de implementar cambios para morigerar los impactos de las subas tarifarias en los meses de mayor consumo solo podía tener una salida a través de un paliativo, pero nunca un freno en el proceso de recomposición tarifaria. De haber modificado ese cronograma, Macri hubiera herido seriamente cualquier chance de confianza en su programa económico.


Y así fue. Ayer por la mañana recibió primero al mendocino Alfredo Cornejo, que le había presentado el día anterior (en público y privado) un programa para bajar el impacto tarifario. Cuando el gobernador llegó se encontró en el lugar con Juan José Aranguren, a quien había castigado con dureza desde Mendoza el miércoles de la semana pasada. De ese planteo de Cornejo (que en la provincia festejaron como un éxito) Macri aceptó dos puntos: ‘aplanar las tarifas del primer bimestre de más alto consumo del gas y prorratearlo en los bimestres subsiguientes‘ y discutir las modificaciones a la tarifa social. Más tarde se incluyó, por pedido de Elisa Carrió, una dura instrucción a los Entes Reguladores para que controlen la liquidación de facturas de las distribuidoras y sobre todo los planes de inversión.


En realidad, ese ‘aplanamiento‘ del que hablan los radicales no es tal; no se esta hablando de una tarifa plana sino de establecer, voluntariamente, la posibilidad de pagar de noviembre a abril en cuotas las facturas de los meses de invierno con mayor consumo de gas (ver nota aparte). Sobre los intereses de esas cuotas deberá abundar el Enargas.


Cornejo se fue de allí contento; Macri no quedó tan feliz con el gobernador radical después del episodio. En el macrismo creen que Cornejo, a veces, dice cosas que en realidad no quiere decir. Es un ensayo para castigarlo sin llegar a la guerra.


El presidente tiene números que sus socios de Cambiemos parecen no razonar, más ocupados en el impacto que tiene en la calle la suba de tarifas.


Por ejemplo, tiene sobre su escritorio (y comparte con visitantes) un gráfico que le preparó Gustavo Lopetegui donde se demuestra que mientras en Buenos Aires el consumo promedio de gas en julio es casi el doble que en Santiago de Chile (donde además hace más frío) y 70 % superior al de Montevideo.


Otro dato que le gusta explicar; a pesar de las subas tarifarias el consumo de gas y luz creció en el país comparado con el año pasado. Es decir, se argumenta, no hubo retracción.


Hay una curva que explica la dureza en la decisión. En materia de financiamiento, en el 2016 se tomaron 15.000 millones de endeudamiento para financiar gasto energético, en el 2017 fueron 7.000 millones y en el 2018 5.000 millones.


Al mediodía Cornejo, Mario Negri, Juan Manuel López, Emilio Monzó, Nicolás Massot y Federico Pinedo se encerraron con Marcos Peña y Fernando Sánchez para terminar el bordado parlamentario de la solución.


Negri, como es habitual, se encargó de explicar que el prorrateo de las boletas de particulares (no incluye PyMEs y comercios) será para los dos bimestres de mayor consumo, mayo-junio y julio-agosto, y que se podrá diferir el pago del último aumento en tres cuotas bimestrales para todas las facturas emitidas entre el 1 de julio y el 31 de octubre.


Para sumarle un toque político avisó que había promesa del Gobierno: ‘no va a haber más aumentos en el año, el sendero trazado es el de las audiencias públicas‘ y se confirmó que habrá duras instrucciones a los entes reguladores para controlar a las empresas, entes reguladores y cooperativas distribuidoras.

 

Por Rubén Rabanal.
Para Ámbito Financiero. 

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