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Es un político raro Miguel Pichetto. O raro entre nosotros. Dice en público cosas que gente de su partido y de otros partidos piensa y no se atreve a decir. Y siendo peronista es capaz de defender posiciones del Gobierno mucho mejor que los propios funcionarios y sin perder su identidad peronista. Una rareza que no debiera ser una rareza.


En los últimos dos años ha manejado el principal bloque del Senado partido en dos sin que terminara de partirse. Y ha marcado errores en proyectos clave del oficialismo, los ha modificado y ha contribuido a aprobarlos.Dijo a fines de junio del 2016, cuando el Gobierno llevaba apenas seis meses y necesitaba levantar la ley cerrojo que bloqueaba cualquier acuerdo con los holdouts: ‘Yo considero fundamental resolver esta cuestión pendiente para hacer un aporte al país‘.


La ley normalizó una grave anormalidad: la Argentina tenía una deuda impaga y tenía cerradas las puertas al mundo.Pichetto se dio cuenta y hace dar cuenta de que el peronismo por el camino K iba barranca abajo. Simple, nada de otro mundo. Y por eso parece raro.


Ahora acompaña a los gobernadores en el pacto fiscal y también los previene. Le dijo al socialista santafesino Lifschitz: ‘Si no vas con el resto, el Gobierno los va a pasar a todos por encima‘. Y empuja a su manera la reforma laboral. Le dijo a la CGT que iba a acompañar su postura siempre y cuando ellos pusieran la firma. ‘No vaya a ser que después digan que aquí hubo otra Banelco‘. El mismo Pichetto dos veces.


Con la ley previsional a la que el Senado acaba de dar media sanción hizo otras dos cosas. Le pidió al Gobierno que cambiara la fórmula de la movilidad jubilatoria porque con la fórmula original no salía. Y después la defendió de una manera que el Gobierno nunca se hubiera atrevido.


Ante las críticas nada menos que de monseñor Lugones, presidente de la Conferencia Episcopal, dijo Pichetto: ‘Muchos curas hablan sin saber nada. Deberían ocuparse de las cosas de Dios‘. ¿Alguien puede imaginar al senador electo Bullrich o a Marcos Peña animándose a decir algo así?


Tampoco lo diría Mario Quintana, uno del trío Ellos Son Yo de Macri, que en este tema está metido de lleno y metió la pata de lleno: fue el que coló la reparación histórica dentro del blanqueo con el argumento de que el blanqueo solo sonaba a beneficio para los ricos.


Buscaba un empate y perdió por goleada: su idea le cuesta al Estado alrededor de $ 70.000 millones anuales o arriba de $ 100.000 millones si se agregan los pagos retroactivos. Es el agujero que intentan cerrar con los $ 80.000 millones que les dejaría la reforma previsional.

 

‘Violentos, extremistas, negacionistas del Estado nacional que desprecian al país‘.


Sin ninguna vuelta se despachó Pichetto contra los activistas de la Resistencia Ancestral Mapuche. Dijo en voz alta lo que piensan los gobernadores peronistas y no peronistas del Sur y lo que piensan macristas y no dicen.


Tampoco anda con rodeos cuando habla sobre Cristina. Ha dicho: ‘No vamos a compartir el bloque con alguien que cree que hay que dinamitar todo porque sí‘.


Cristina juró ayer como senadora. No como hubiera querido, por mayoría arrasadora, sino por minoría en una provincia que creyó suya.


Cree que la oposición no está para otra cosa que para entorpecer.Con el peronismo que empuja desde el interior, Pichetto cree lo contrario: la negociación institucional.
‘Ojalá tuviéramos varios Pichetto‘, dice el ministro Triaca. No le falta razón.


Por Ricardo Roa para Clarín.
 

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