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Insfrán no es De Vido ni Boudou. El gobernador de Formosa forma parte del corazón mismo del sistema tradicional del peronismo.


El ex ministro, luego de su protesta en cartas públicas y las acusaciones de “ortiva” al actual jefe del PJ, arrancó gestos de solidaridad, sobre todo para marcar la actitud de despegue personal de Cristina Kirchner.


Por default, algún residuo de aquel apoyo le llegó tibio al ex vicepresidente preso.


Es que, aun cuando se intente zurcirlos, en el peronismo hay una pugna a varias puntas cada día más feroz que se está dando en los hechos. La potencian las citaciones judiciales y la política.


Un peronismo, el de los gobernadores, se reunió en el Salón Azul del Senado para dar respaldo al pacto fiscal, al que el cordobés Schiaretti calificó de pacto de la sensatez.

 

El mismo peronismo, con Pichetto a la cabeza, conseguía en diez minutos la revisión de la fórmula para la liquidación de las jubilaciones.


Y también con Pichetto a la cabeza el bloque mayoritario resolvía postergar la discusión del acuerdo, que se presenta pomposamente como reforma laboral, para después del 10 de diciembre, con los nuevos legisladores en funciones.


Pichetto argumentó que necesitaba conocer la postura de la CGT. Allí un Moyano apoya y el hijo mayor critica.


Otra parte la representa el presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, que, recordando que quien se quema con leche ve una vaca y llora, salió a defender a Gildo Insfrán, llamado a indagatoria por una investigación de corrupción.


La plata para iniciar la operación comandada por Boudou salió primero de Formosa, que firmó y pagó un rarísimo acuerdo con The Old Fund para que asesorara a la provincia sobre sus deudas.


Boudou era el ministro de Economía y Vandenbroele el que manejaba la consultora hecha a medida para la operación.


Gioja se atajó después de la terapia de shock que le aplicó desde la cárcel De Vido y salió a defender al gobernador formoseño. “Notamos -dijo Gioja- un encarnizamiento judicial hacia los opositores al gobierno nacional”. Agregó que las citaciones tratan de desviar la atención de las decisiones políticas y económicas de Macri.


Insfrán ha sido llamado a indagatoria por un juez. Vandenbroele ha explicado ante la Justicia, como arrepentido, en qué consistió la maniobra de la deuda de Formosa, sobre la que estaba muy al tanto Boudou.


Entre otros gobernadores, Insfrán firmó el acuerdo con Macri. Alicia Kirchner, de vuelta de Europa, también lo hizo.

 

La ex presidente, ahora senadora bonaerense por la minoría, aspira a ser la única oposición a lo que acaba de calificar de “régimen”.


Puede contar en sus filas tanto a Gioja como a Insfrán, porque tampoco está en condiciones de descartar apoyos. Pero no representan al cristinismo en su fase actual.


Ambos irán juntos a Jujuy para proclamar al nuevo jefe del PJ provincial. Tratan de aparecer como intermediarios, que no son, entre el resto de los gobernadores, Pichetto y el declinante Frente para la Victoria.


Lo nuevo es que hay un gobernador en funciones que deberá declarar en una causa por corrupción. Su intención es despertar solidaridad entre sus pares.


Insfrán gobierna Formosa desde 1995. Fue cafierista, menemista, duhaldista, kirchnerista, cristinista.


Peronista ubicuo, ahora se agarra del mantel político para presentarse también en el lote de perseguidos.


Por Ricardo Kirschbaum para Clarín.

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