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La capacidad no tiene género. Todos estamos de acuerdo en que que los cargos deben ser ocupados por personas capaces y competentes. En Argentina las mujeres superan a los hombres en la matrícula secundaria y terciaria. Dijo la filósofa Diana Mafia, los cupos no son para mujeres incapaces, sino que para que las mujeres capaces, tengan la oportunidad de competir.

 

Se aprobó en Argentina una Ley Nacional crucial para equilibrar la presencia de varones y mujeres en el Congreso Nacional.


La Ley de Paridad se implementará por primera en las elecciones de 2019 y establece que la listas electorales para los cargos legislativos, deberán estar conformadas en una equivalencia de 50% del sexo femenino y otro 50% del sexo masculino.

 

La paridad es una cuota más amplia y superadora que pasa de poner el foco en la participación de las mujeres a poner el foco en la democracia, buscando una distribución más equitativa en los cargos entre varones y mujeres.

 

Sin el cupo obligatorio directamente no habría mujeres. En el poder ejecutivo, donde no existen los cupos hay una bajísima presencia de mujeres tanto a nivel nacional provincial y municipal. Los cupos y la paridad siguen siendo fuertemente resistidas por hombres y por mujeres. Es muy frecuente escuchar frases como ‘yo llegué por mérito‘, ‘el cupo es discriminatorio contra las mujeres‘, ‘hablemos de género pero no de cupo‘. A las mujeres tampoco nos gustan los cupos, nos gustan lo que consiguen.

Las cuotas son necesarias en países donde las mujeres de otro modo no tienen posibilidad alguna.


En el caso de Argentina, antes de que se aprobara la Ley de Cupo en el año 1991, sólo el 5% de las bancas estaba ocupado por mujeres. En la actualidad, el Congreso Nacional tiene un 38% de sus bancas ocupadas por mujeres, apenas por encima del piso mínimo del 30% que marca la ley para que los cargos legislativos estén representado por mujeres.

 

Preparar el terreno para nivelar la cancha.


En los países que hoy son ejemplos de paridad de género este tipo de herramientas fueron imprescindibles para aumentar la participación de las mujeres y se vienen implementando hace más de tres décadas. Estas medidas no incluyen solamente cupos femeninos sino también regulaciones que afectan a los varones para distribuir, por ejemplo, el tiempo que mujeres y varones dedican al cuidado de los niños y a las tareas del hogar.

 

En Suecia y en los Países Bajos, se brindan licencias a ambos padres por el nacimiento o adopción de cada hijo y acceso gratuito a guarderías. Se trata de un paquete de medidas para ir creando un escenario más equitativo. Aún así, estos países considerados más igualitarios aún no han tenido presidentas mujeres y en los casos de Alemania y Noruega están incorporando cupos en los directorios de las empresas.

 

Con la cancha inclinada en contra.


Virginia García Beaudoux, experta en marketing político muestra en su libro Quién le teme al poder de las mujeres (2017) que las mujeres juegan en los mismos escenarios y espacios que los hombres pero con otras reglas, en condiciones más desfavorables y con la cancha inclinada en contra. Explora cómo el poder sigue siendo un terreno hostil para las mujeres por las trabas institucionales, políticas, económicas, socioculturales y psicosociales que obstaculizan el acceso a la competencia. La clave de la investigación es que aún en los países más igualitarios, si bien las leyes y los cupos son herramientas imprescindibles, no garantizan que las personas modifiquen falsas creencias y mandatos.

 

La cultura de una sociedad no cambia por decreto, por eso es tan importante revisar los estereotipos que se naturalizan desde la infancia y que son mantenidos por los varones y por las propias mujeres. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de revisar las desigualdades que existen más allá de la ley, en nuestra vida cotidiana.

 

El verdadero avance se va a dar en la medida en que derribemos los roles que tradicionalmente asignamos a cada género. ¿Cómo están distribuidas las tareas en tu casa? ¿Promovés como jefe/a los equipos diversos, incentivando la participación de las mujeres? ¿Estás atento/a a denunciar las situaciones de violencia? ¿Estás dispuesto/a a revisar tus propias creencias? Aprovechemos este importantísimo avance en la legislación para ver cómo andamos por casa, en nuestra vida cotidiana. La paridad es un paso más allá de las mujeres, es una oportunidad para que todos vivamos en una sociedad más disfrutable.

 

Mariana Massaccesi
Licenciada en Ciencia Política (UBA) y Coordinadora General de Voces Vitales Argentina.
@massmariana
 

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