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Miguel Ángel Pichetto, el hombre que articula desde el Senado al día la relación entre el Gobierno y una docena larga de provincias peronistas, pidió que el proyecto para ratificar el Consenso Fiscal sea tratado primero por la Cámara alta y luego por Diputados. La solicitud deja en evidencia que Pichetto está preocupado por el terremoto que ocurrirá en el bloque del Frente Para la Victoria luego del 10 de diciembre -cuando llegue a su banca Cristina Kirchner- pero también es la prueba más redonda de la satisfacción que generó en los gobernadores el acuerdo que firmaron con Mauricio Macri.


De todos los gobernadores que firmaron el compromiso, la que más tuvo para festejar fue María Eugenia Vidal. La jefa bonaerense consiguió lo mismo que había reclamado ante la Corte Suprema. Desde 2019, la Provincia recibirá los 65.000 millones de pesos que le hubiesen correspondido de haber recuperado el Fondo del Conurbano. Ese resultado no fue una sorpresa en La Plata: los funcionarios bonaerenses participaron desde el principio de la formulación del pacto que firmaron la Nación y todas las provincias, excepto San Luis.


Esa demanda bonaerense se convirtió en una presión adicional para que los gobernadores firmaran el acuerdo: si la Corte Suprema le daba la razón, los perdedores serían la Nación y también las provincias que durante años recibieron la mayor parte del dinero asignado originalmente al Fondo del Conurbano. Ese fue uno de los puntos que tuvieron en cuenta varias provincias antes de aceptar el tramo más controversial del pacto: el compromiso de los gobernadores para retirar los juicios contra la administración central. A última hora, Macri cedió y aceptó compensar a las provincias con un bono.


El gobernador electo de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, fue el último en aceptar la situación desventajosa en que los dejaba la demanda bonaerense. El miércoles, en la larga reunión del CFI,había argumentado a los gritos su posición federalista hasta que uno de sus pares no tuvo otra idea que pasarle una mano por el hombro para calmarlo.


Con el pacto ya firmado, un gobernador opositor insistía en el buen clima en que habían ocurrido las negociaciones, si se descuentan los momentos de dureza mencionados. “Fue clave que (Rogelio) Frigerio y los negociadores del Gobierno se acercaran a donde estábamos reunidos los gobernadores negociando. En ese momento cambió todo”, relató el hombre, que tiene en su lomo decenas de reuniones con la Casa Rosada.


En la noche del jueves, en el Gobierno habían comenzado a trabajar en la nueva fórmula de aumento jubilatorio que surge del Pacto, y que incluirá, además de las subas por inflación, un plus atado a la recaudación impositiva. Cuando esos números estén claros lo mandarán al Senado, tal como pidió Pichetto.

 

Por Ignacio Miri para Clarín.

 

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