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El trabajo infantil es un delito penal y está prohibido en la Argentina. Sin embargo, casi un millón de niños y adolescentes de entre 5 y 17 años son explotados en emprendimientos privados o se dedican a tareas de autoconsumo familiar o actividades domésticas intensivas.


Sin estadísticas oficiales desde 2004, el Ministerio de Trabajo precisará los nuevos indicadores el martes próximo, en la apertura de la Conferencia Mundial contra el Trabajo Infantil, que organiza la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Antes de la cumbre en Buenos Aires, la OIT divulgó estadísticas mundiales sobre el trabajo infantil y forzoso con números que generan escalofríos: son 152 millones de niños (64 millones mujeres y 88 varones) los que están sometidos al trabajo infantil. Casi uno de cada diez.


La región con más víctimas es África (72,1 millones), seguido por Asia y el Pacífico (62 millones), las Américas (10,7 millones) Europa y Asia central (5,5 millones) y los Estados Árabes (1,2 millones). Y hay más: aproximadamente una tercera parte de los niños de entre 5 y 14 años está fuera del sistema escolar; un 38 por ciento de ellos realiza trabajos peligrosos, y casi dos terceras partes de los que tienen entre 15 y 17 años trabajan más de 43 horas por semana.


La OIT reveló que unas 25 millones de personas realizan trabajo forzoso. De ellas, 16 millones son víctimas de la explotación laboral forzada en el sector privado (trabajo doméstico, la construcción y la agricultura), alrededor de 5 millones son víctimas de la explotación sexual, y poco más de 4 millones (16 por ciento del total) del trabajo forzoso es impuesto por el Estado.


La designación de la Argentina como sede de la Conferencia Mundial contra el Trabajo Infantil tiene que ver con el rol protagónico que ejercen desde años en la OIT el empresario Daniel Funes de Rioja y el sindicalista Gerardo Martínez. Ellos, junto con el ministro Jorge Triaca , serán los anfitriones de las casi 2000 personas que asistirán de todo el mundo en representación de centrales sindicales, empresarias y gobiernos.


La cumbre de la OIT se da, además, en un contexto en el que país debate un proyecto de reforma y blanqueo laboral. El domingo próximo, la CGT y las dos CTA darán un informe sobre la situación laboral en el país ante sus pares de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la de las Américas (CSA).


Triaca, en tanto, abrirá la conferencia el martes en el predio de la Sociedad Rural Argentina. La elección de la sede generó una ligera polémica que desde el Gobierno intentaron que pasara por alto. Los gremios cuestionaron el lugar porque las estadísticas marcan que el trabajo agrario es el ámbito en el que más casos de trabajo infantil se registran. La situación ameritó una ironía de un sindicalista: “Es como hacer una convención contra el narcotráfico en la casa de Escobar Gaviria”.


Por Nicolás Balinotti para La Nación.

 

 

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