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Ha partido uno de los grandes cantautores rioplatenses: el uruguayo Daniel Viglietti, que deja una riquísima veta cultural en sus canciones que calaron muy hondo en toda una generación, junto a Zitarrosa, Alberto Favero, Mercedes Sosa y otros latinoamericanos más.


En un reportaje Viglietti dijo: “En algún sentido, la canción es como un iceberg: se ve solo un trozo, que es el que está sobre la superficie, pero no siempre se ve todo lo que está debajo de la canción y que, sin embargo, en una concepción más profunda, también forma parte de ella. Esa parte oculta suele ser el contenido ideológico”.


Más adelante -ante una pregunta de Mario Benedetti sobre la relación entre el arte y la política- Viglietti precisó: “Creo que la forma más fecunda es tratar de ser los más íntegro posible en lo que se hace, y tener una dosis grande de exigencia. El problema es cómo conectar la dosis de exigencia con los resultados concretos. A veces siento que me exijo, que escucho con oído muy crítico lo que he hecho, pero cuando vuelvo a trabajar no siento la transformación que sería dable esperar a través de esa autocrítica. O sea que los resultados de la autocrítica todavía no los veo aceptables en lo que hago. Y creo que ese es el terreno fundamental: ser exigente con lo que se está haciendo y lograr esa dinámica”.


Dejó un puñado de canciones para reflexionar y que señalan un fuerte compromiso con lo social y la dignidad del hombre, con letras profundas y simples a la vez.
“Dale tu mano al indio/ dale que te hará bien/ y encontrarás el camino/ como ayer yo lo encontré”.


O aquella otra que marcó un hito en el cancionero popular latinoamericano: “A desalambrar”.


Yo pregunto a los presentes
Si no se han puesto a pensar
Que esta tierra es de nosotros
Y no del que tenga más.


Yo pregunto si en la tierra
Nunca habrá pensado usted
Que si las manos son nuestras
Es nuestro lo que nos den.


¡A desalambrar, a desalambrar!
Que la tierra es nuestra,
Tuya y de aquel,
De Pedro, María, de Juan y José.


Si molesto con mi canto
A alguien que ande por ahí
Le aseguro que es un gringo
O un dueño del Uruguay.


Si molesto con mi canto
A alguien que no quiera oír
Le aseguro que es gringo
O un dueño de este país.


Los medios fueron mezquinos con las canciones y la obra de Daniel Viglietti y más mezquinos con su obituario. Tal vez sus letras aún siguen molestando a algunos. Pero la voz de los cantores siempre volverá.

 

Por Jorge Castañeda-escritor de Valcheta. 

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